OW Por Daniel Lara. Crítica: Giardino Julia Lezhneva Madrid
Bajo el título “Il Prete Rosso”, la soprano rusa Julia Lezhneva acompañada del conjunto musical Il Giardino Armonico, rindieron homenaje a Antonio Vivaldi (1678-1741) en el último concierto programado por el Centro Nacional de Difusión Musical para su ciclo Universo Barroco. El título que dio nombre al programa hizo referencia al apodo con el que se conocía al compositor veneciano: “Il Prete Rosso” (el cura rojo), llamado así porque Vivaldi fue sacerdote católico —ordenado en 1703 en Venecia— y por su llamativo cabello rojizo.

Considerado uno de los compositores más influyentes del periodo barroco, Vivaldi debe su importancia dentro de la historia de la música, entre otras cosas, a que definió el modelo del concierto barroco, organizándolo en movimientos contrastantes y desarrollando la forma del “ritornello”, en la que la orquesta repite un tema principal entre las secciones interpretadas por el solista. Su prolífica producción musical —que incluye cientos de conciertos, óperas y obras religiosas— resultó de influencia en el repertorio clásico y en compositores posteriores, especialmente en Johann Sebastian Bach, quien estudió y adaptó varios de sus conciertos. Crítica: Giardino Julia Lezhneva Madrid
El concierto en el Auditotorio Nacional de Música, en Madrid, incluyó diversas piezas instrumentales y arias de óperas de Vivaldi, interpretadas por músicos de reconocida trayectoria en este repertorio. En calidad de solista vocal, fue un auténtico lujo contar con la presencia de Julia Lezhena, quien una vez más reconfirmó el nivel de excelencia de quien es considerada una de las sopranos más reputadas de la actualidad y referente indiscutible en el ámbito de la música barroca. De timbre brillante, cálido e incisivo, y con una voz lírico-ligera de gran flexibilidad, Julia Lezhneva no sólo cumplió, superando ampliamente todas las expectativas. Con mucho oficio, se impuso tanto por la solidez de su registro central, como por sus seguros agudos y bien esmaltados graves administrados con gran inteligencia. Asimismo, su impecable técnica le permitió abordar con descomunal facilidad y precisión el canto virtuoso. En el plano estrictamente interpretativo, destacó por su expresividad y sensibilidad para cincelar cada frase con una rica variedad de acentos y matices, retratando con madurez el carácter de los personajes que asumió.

Ya desde el inicio, Lezhneva mostró sus credenciales con magníficas interpretaciones de las arias de la ópera La fida ninfa, RV 714 (1732) “Destin avaro…” y “Alma oppressa”, a las que siguió “Vedrò con mio diletto…” de Il Giustino, RV 717 (1724). Culminando la primera parte del programa, y tras el Concierto para cuerda y bajo continuo en mi menor, RV 134, la soprano rusa ofreció la célebre “Sposa, son disprezzata…” de la ópera Il Tamerlano, RV 703 (1735), uno de los platos fuertes del concierto, donde exhibió un canto legato fluido y homogéneo y una apasionada intención. La primera parte se cerró magníficamente con el aria “Gelosia, tu già rendi l’alma mia…” de Ottone in villa, RV 729 (1713), primera ópera del Vivaldi, en la que Lezhneva dio cátedra de fraseo dramático y electrizante coloratura, expresando como la pasión, los celos y la ambición amorosa consumían el alma del enamorado Caio.
De regreso al escenario se escucharon una sucesión de arias que reafirmaron su extraordinario dominio técnico y expresivo —“Gelido in ogni vena…” de Farnace, RV 711 (1727), “Siam navi all’onde algenti…” de L’Olimpiade, RV 725 (1734), seguidas de “Zeffiretti, che sussurrate…” de Ercole sul Termodonte (1723), “Anderò, volerò, griderò…” de Orlando finto pazzo, RV 727 (1714), y “Anche il mar par che sommerga” de Il Tamerlano, RV 703 (1735)—, páginas en las que la soprano desplegó una seguridad técnica apabullante, sustentada en una ornamentación de exquisita factura, una agilidad de ímpetu incontenible en los episodios de bravura y un refinamiento extremo en el fraseo, todo ello cantado con irreprochable rigor estilístico. En medio de estas intervenciones vocales, el Concierto para cuerda y bajo continuo en sol menor, RV 157, permitió a los músicos de Il Giardino Armonico, con sus instrumentos de época, hacer gala de contraste entre las secciones de cuerda, claridad estructural y notable tensión dramática. El turno de las propinas fue, por sí sólo otro espectáculo en si mismo: hubo seis bises —de Vivaldi y Händel— entre los que brillaron páginas de irreprochable agilidad como “Agitata da due venti” o “Son qual nave”, alternados con momentos de exquisito lirismo como en “Lascia la spina”. El público, completamente entregado, disfrutó y aplaudió a rabiar. Imposible no salir del concierto deslumbrado y cautivado. ¡Chapeau!
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Madrid (Auditorio Nacional de Música), 12 de marzo de 2026. Ciclo Universo Barroco. Il prete rosso. Obras de Antonio Vivaldi.
Solista: Julia Lezhneva, soprano.
Il Giardino Armonico. Dirección/Flauta de pico: Giovanni Antonini.













