Por Pedro Valbuena Crítica: «Il trovatore» Les Arts
Ni vero ni ben trovato
Reanuda el Palau de Les Arts su programación después de los dramáticos acontecimientos que paralizaron la vida de los valencianos el pasado mes de octubre. Para esos días figuraba en cartel una divertida puesta en escena de La verbena de la Paloma, y aunque en un principio tan solo se cancelaron las primeras representaciones, pronto se consideró más adecuado suspender el espectáculo completamente. Esperemos que las apretadas agendas de teatros y compañías permitan que se pueda traer de nuevo este montaje.
Il trovatore de G. Verdi es, junto a Rigoletto y La traviata, la triada popular por excelencia de las óperas escritas en la mitad de su carrera. Basada en un texto de Antonio García, libretista de zarzuela, que había constituido el éxito mas grande del teatro español contemporáneo, y cuya trama argumental estimuló grandemente la imaginación de Verdi, que aun recurriría una vez más al teatro de García para su Simón Boccanegra de 1857.

Il trovatore constituyó desde su estreno en 1850 un éxito de proporciones épicas, aunque Verdi sostuvo siempre que hubiese funcionado mejor con otros cantantes. A estas alturas de su carrera el maestro ya había descubierto las claves del éxito: melodías elegantes sostenidas sobre livianos acompañamientos (generalmente sobre compases ternarios), claroscuros orquestales y mucha intensidad, a ello se añadía un par de números triunfales y …voilà. Crítica: «Il trovatore» Les Arts
Apenas señaló la batuta de Maurizio Benini el redoble del timbal que da inicio al breve preludio, me di cuenta de que no iba a haber una excesiva sintonía con la orquesta, y ya quedé convencido cuando unos compases más abajo, la sección de viento quedó totalmente desajustada en un pasaje sin ninguna dificultad técnica. Mas adelante volvió a ocurrir con la primera intervención del coro, en la que el descuadre era ya evidentísimo. Este problema de medida o de solfeo, o no sé como llamarlo, estuvo presente a lo largo de los dos primeros actos y por desgracia, reapareció poco antes del final, empañando lo que había sido una emotiva interpretación de la segunda parte. Además, la orquesta sonó esta vez tan fuerte que incluso los números que comprendían a los solistas y al coro parecieron simplemente pasajes sinfónicos con figurantes de fondo. El Cor de la Generalitat tampoco anduvo muy fino en esta velada. Parecía ir contra la orquesta, contra los solistas y contra el mundo en general, aunque regaló momentos hermosos como la escena del oratorio, en donde las voces femeninas sonaron afinadas, empastadas y preciosas.

Respecto a los solistas tampoco hubo una noche de relumbrón. Cada uno cumplió su cometido con profesionalidad pero ninguno brilló demasiado, porque reinaba un cierto ambiente de desorden y de falta de concentración, sobre todo en los dos primeros actos. Puede que el papel más agradecido fuera el de la gitana Azuzena, interpretado por una experimentada Ekaterina Semenchuk, que destacó con una voz rotunda, bien colocada y una interpretación dramática intensa, pero que afortunadamente no transgredió ningún límite, por lo que resultó creíble y llenó con su presencia el espacio que se le confería en cada momento. La Leonora de Olga Maslova estuvo muy insegura en la primera parte, se le fue la impostación en algún final de frase y noté varios pasajes desafinados. Todo ello fue a mejor en la segunda parte, donde llegó a tener momentos verdaderamente sublimes. El Conde de Luna estuvo interpretado por el barítono polaco Artur Rucinsky, cuya voz me resultó algo engolada, y su afinación también un poco comprometida. No obstante, se movió bien por el escenario y compensó la parte musical con la dramática, ofreciendo una lectura aceptable del personaje. El Trovador Manrico, encarnado en esta ocasión por Antonio Poli, destacó por hacer frente a las mil dificultades de la partitura sin aparente esfuerzo, aunque carraspeó un par de veces al final de frase. Su timbre potente y brillante le confería el tono heroico que necesita este tipo de papel. Al igual que el resto de sus compañeros fue mejorando con el paso de las escenas, y finalmente concluyó de forma notable. Holly Brown cantó la fiel Inés, y fue el complemento perfecto para Leonora cuyos números compartidos sonaron empastados y ensamblados a la perfección, Al igual que ocurrió con Adolfo Corrado respecto a Manrico y al Conde de Luna. Filipp Modestov encarnó a Ruíz consiguiendo hacer un buen trabajo sobre un personaje de escaso peso específico.
La escenografía que Alfons Flores ha diseñado para el montaje que tenía en mente Àlex Ollé, viene avalada por la crítica especializada, pero en mi opinión no tiene tanto de especial. Una estructura modular que muta para dar lugar a diferentes espacios es un poco más de lo mismo. En este caso, los módulos se movían verticalmente, lo cual era en cierto modo original, pero el cansancio ocular aparece en cuanto han subido y bajado unas cuantas veces estos elementos, por otra parte bastante anodinos en sí mismos. La escena subrayó a la perfección el ambiente ominoso y asfixiante de la trama, y hubo muy pocas válvulas que aliviaran esta presión. Quizá la más significativa fuera el vestuario de Lluc Castells, que sin alejarse de la tónica general sombría y triste, ha sabido animar la escena con luminosidades delicadas y sutiles. Excelente trabajo también el de Urs Schönebaum cuyo dominio de la luz y la sombra multiplicaba infinitamente los limitados elementos que había sobre la escena. Crítica: «Il trovatore» Les Arts

Verdi acudió, contra lo que era su costumbre, una cuarta noche para escuchar su Trovatore, y a la salida del teatro oyó a un grupo de personas que la definía como un ópera triste y ominosa. Yo también lo pienso, y por ello creo que es mucho mas difícil de defender. Quizá esta noche esa fatalidad se ha impuesto y nadie ha conseguido sobreponerse a ella.
El teatro estaba prácticamente lleno y el público salió de su letargo a través de un largo aplauso que se intensificó, esta vez contra mi parecer, cuando se levantó la orquesta para saludar. Crítica: «Il trovatore» Les Arts
Valencia (Palau de les Arts), 11 de noviembre de 2024. Il trovatore. Ópera de Giuseppe Verdi con libreto Antonio García Gutiérrez.
Director musical: Maurizio Benini. Dirección de escena: Àlex Ollé. Escenografía: Alfons Flores. Vestuario: Lluc Castells. Iluminación: Urs Schonebaum. Leonora: Olga Maslova. Manrico: Antonio Poli. Il Conte di Luna: Artur Rucinski. Inés: Holly Brown. Fernando: Adolfo Corrado. Ruíz: Filipp Modestov. Viejo gitano: Lluis Martínez. Mensajero: Antonio Lozano. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Cor de la Generalitat Valenciana. OW













