OW Crítica trovatore Eyvazov Buratto Real Por Majo Pérez
Pocas óperas del repertorio verdiano plantean un desafío tan completo como Il trovatore de Verdi. Su combinación de exigencia vocal e intensidad dramática convierte cada nueva representación en una prueba de fuego para cantantes, director musical y puesta en escena. No es, pues, de extrañar que en el tercer reparto de solistas se impusiera la nobleza verdiana, esto es, la experiencia y maestría de George Petean, quien demostró ser un especialista en este tipo de repertorio. Poderosa al tiempo que elegante y homogénea en la emisión, su voz estuvo administrada con inteligencia, sin sacrificar en ningún momento la línea de canto en aras de excesos dramáticos. Su ‘Il balen del suo sorriso’ emergió como uno de los momentos más logrados de la noche, servido con un legato sedoso y una elocuencia lírica que halló en el impecable control del fiato su principal sustento. Crítica trovatore Eyvazov Buratto Real
Eleonora Buratto asumió la sustitución de la inicialmente anunciada Anna Netrebko. Tras escucharla en Les Arts de Valencia en las reinas de Donizetti, resultaba interesante comprobar cómo afrontaba ahora, con su cálido timbre e intensidad expresiva, una Leonora que había debutado pocos meses antes en la Staatsoper de Hamburgo. Este paso parecería hasta cierto punto natural en su trayectoria, dado sobre todo el cariz belcantista del título que nos ocupa, aunque la complejidad vocal y dramática de Leonora mantenía intacta tanto la magnitud del desafío como la curiosidad de los aficionados.

La soprano de Mantua puso al servicio del personaje su sólida experiencia y dio forma a una Leonora humana y creíble, que fue asentándose progresivamente a lo largo de la función. En ‘Tacea la notte placida’ se percibió aún cierta cautela: el fraseo acusó algunos desajustes de fiato en la primera sección de la cavatina y la transición hacia la cabaletta, ‘Di tale amor’, quedó ligeramente deslucida por una cadencia poco natural. Con el avance de la representación, sin embargo, la emisión ganó en homogeneidad y la interpretación en riqueza expresiva. Fue en ‘D’amor sull’ali rosee’ donde alcanzó sus mejores resultados, gracias a una lectura de notable intensidad emocional y a un dominio técnico que le permitió sostener con solvencia la amplia línea melódica del aria.
La Leonora de Buratto mostró una buena sintonía, tanto dramática como musical, con el Manrico de Yusif Eyvazov. El personaje del tenor azerbaiyano estuvo sostenido principalmente por su caudalosa voz, de brillante zona aguda, y por su entrega dramática, aunque su trazo escénico careció por momentos de la compostura adecuada (achacable probablemente a la dirección actoral) y de refinamiento estilístico, lo que restó a su interpretación parte de la italianità que exige el canto verdiano. El ‘Ah! Sì, ben mio’ figuró entre sus mejores momentos gracias a una línea más contenida y cantable, mientras que ‘Di quella pira’, abordada con arrojo y potencia, dejó una impresión más irregular por un trazo vocal desigual y cierta aspereza en la emisión. Ciertamente, me gustaría escuchar a este tenor, dotado de excepcionales recursos, en títulos posteriores a Verdi, no necesariamente italianos, más cercanos a nuestra sensibilidad.

Clémentine Margaine ofreció una persuasiva Azucena, que destacó por su gran entidad vocal. La amplitud de su instrumento, la riqueza tímbrica y su seguridad escénica le permitieron defender con autoridad el papel de la bruja gitana. Su ‘Stride la vampa’ y su ‘Condotta ell’era in ceppi’ destacaron por la firmeza de la emisión y la intensidad del relato, mientras que las escenas compartidas con Manrico (impresionante el ‘Ai nostri monti’) y la confrontación final revelaron una artista capaz de sostener buena parte de la tensión dramática de la obra. No sorprendió, por ello, que fuera una de las intérpretes más aclamadas en los saludos finales. Crítica trovatore Eyvazov Buratto Real
Los comprimarios también estuvieron a muy buen nivel y contribuyeron a dar solidez a la representación, empezando por Rocío Faus como Inés, que hizo gala de una bonita voz, bien manejada, y por Marko Mimica como Ferrando, cuya narración inicial de la historia del niño embrujado marcó la pauta de la velada. Fabián Lara, en el papel de Ruiz, y Moisés Marín, en el de Mensajero, también cumplieron su cometido con solvencia.

Nicola Luisotti volvió a demostrar su afinidad con el universo verdiano mediante una dirección de elegante factura, siempre atenta al equilibrio entre la masa orquestal y las necesidades del canto. Su lectura, de tempi generalmente amplios y fraseo noble, privilegió el lirismo sobre el efectismo. Con su batuta extrajo de la Orquesta Sinfónica de Madrid un sonido compacto, transparente y de gran riqueza tímbrica, que fue muy celebrado por el respetable. El Coro Titular del Teatro Real, preparado por José Luis Basso, demostró precisión y empaste, y actuó a un nivel encomiable.

La función concluyó entre prolongados aplausos y numerosos bravos para los intérpretes, confirmándose una vez más que con títulos como Il trovatore el éxito está garantizado. Y nada mejor que acabar en alto la interesante temporada que nos ha brindado el Teatro Real de Madrid.
Madrid (Teatro Real), 16 de julio de 2026. Il trovatore, ópera de Giuseppe Verdi. Crítica trovatore Eyvazov Buratto Real
Elenco: Yusif Eyvazov, Eleonora Buratto, George Petean, Clementine Margaine, Marko Mimica, Rocío Faus, Moisés Marín, Fabián Lara. Crítica trovatore Eyvazov Buratto Real











