Crítica: «La légende de Rudel» en Ciudad de México

OW  Por Manuel Yrízar Crítica: «La légende Rudel» México

En La légende de Rudel la poesía y la música de una historia de amor cortés, platónico, idealizado e imposible se nos narran a la par; las palabras llegan a la mente y a los ojos, cargadas de sentimientos y pensamientos. La ópera del compositor mexicano Ricardo Castro (1864–1907), estrenada mundialmente el 1 de noviembre de 1906 en el Teatro Arbeu de la Ciudad de México, llega a nosotros más de cien años después en una versión realizada por un destacado equipo interdisciplinario, que trabajó a fondo el material existente y logró una propuesta soberbia y sobria, de gran belleza y esplendor. Ópera en un acto y tres escenas, se presenta con poderosa fuerza, logrando conjuntar todos los recursos necesarios para seducir, hipnotizar y ensoñar. Es la poesía medieval de Geoffroy Rudel, uno de los trovadores y poetas franceses más reconocidos de su tiempo, la que se materializa en el escenario, donde la caligrafía y la lectura de voces distantes —como su amor— cobran vida y nos envuelven, introduciéndonos en el mundo de las Cruzadas, en el siglo XII.

Una escena de «La légende de Rudel» / Foto: Web INBAL

Pero es la música de Castro la que sostiene toda esta arquitectura, con gran inspiración y una sintaxis moderna propia de un compositor dotado e inteligente, que maneja el espacio y el tiempo de manera rotunda y contundente, con brillante y bella expresividad. Amado Nervo, uno de sus admiradores más cercanos, describe a Castro como “modernista” y “sabio”, según refiere la investigadora Elena Kopylova en su magnífica nota de programa.

Contribuyen al éxito de esta lograda producción —la última del presente año— todos los integrantes del equipo creativo. Destaca el director concertador, Benoît Fromanger, nacido en París, Francia, quien lleva a buen puerto la nave con una lectura correcta y cuidada, no exenta de emoción; el sonido orquestal se maneja con pleno deleite. Rennier Piñero, director de escena, resuelve los problemas de tránsito de los actores-cantantes con la experiencia adquirida a lo largo de los años en su trabajo en el MOS (México Ópera Studio) de Monterrey, donde es codirector artístico. Sabe dotar de credibilidad a las acciones escénicas, resueltas con elegancia y fluidez. Sobresalen las escenas del coro, bajo la dirección huésped de Luis Manuel Sánchez, así como la participación de los bailarines, con coreografías a cargo de Ranniely Piñero e Irina Marcano.

Una escena de «La légende de Rudel» / Foto: Web INBAL

El elenco de cantantes está encabezado por el tenor mexicano Dante Alcalá en el papel protagónico del poeta Geoffroy Rudel. La belleza de su timbre varonil, brillante y matizado, hace creíble su actuación de enamorado esperanzado en un ideal lejano. Muy bien cantados y actuados están también los personajes femeninos: Ségolaine, esposa del bardo, interpretada por Jennifer Velasco, y la condesa de Trípoli, enamorada silenciosa, a cargo de Gabriela Flores, mezzosoprano y soprano respectivamente, ambas notablemente dotadas de lirismo e histrionismo patente. Los papeles comprimarios fueron recreados por Ricardo López (El peregrino), Gerardo Rodríguez (El mensajero) y Juan Marcos Martínez (El capitán). Muy destacada es la labor del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, que brillaron en un trabajo sólido y logrado.

Vale la pena asistir a las funciones restantes para conocer esta ópera excepcional. Crítica: «La légende Rudel» México


Ciudad de México (Palacio de Bellas Artes), 7 de diciembre de 2025.