Redacción OW. Crítica: novia vendida” Teatro Real.
Un enorme triunfo se anotó el Teatro Real con la nueva producción de la ópera La novia vendida (Prodaná nevěsta) del compositor checo Bedřich Smetana, título ausente de la escena madrileña desde 1973. Esta ópera, considerada una pieza clave del movimiento nacionalista checo, se estrenó con gran éxito en 1866 en el Teatro Provisional de Praga y no obstante sus muchos méritos es una rareza fuera del ámbito lirico de Europa Oriental.
Obra fundacional y una de las más reverenciadas de la escuela operística checa, se considera que la partitura de Smetana encarna el alma nacional del país, convirtiéndose en una auténtica plasmación de sus valores y características culturales. La trama de la ópera tiene lugar en un entorno rural moravo contemporáneo al propio compositor y gira en torno a dos jóvenes enamorados que desean casarse, pero cuyos padres pretenden imponer a la muchacha un matrimonio concertado con otro hombre. Jeník, el novio aparenta aceptar el acuerdo y “vender” a su amada, aunque en realidad lo hace bajo una condición secreta que termina por frustrar las intrigas interesadas de un charlatán casamentero y permite que los enamorados acaben juntos y felices. Todo el enredo se desarrolla en clave humorística y se ajusta perfectamente al modelo de comedia sentimental de ambiente campesino.

Vocalmente, el reparto convocado no mostró fisuras. El cuarteto protagonista lo dio todo y lo recibió todo a cambio, siendo ovacionado por un público deslumbrado tanto por la calidad superlativa de los intérpretes como la riqueza de la partitura. Como la obstinada, rebelde e insumisa novia Mařenka —la “chica rica” enamorada de quien creemos un “chico pobre”—, la soprano rusa Svetlana Aksenova logró un merecido éxito personal, luciendo una voz lírica carnosa, robusta y bien conducida, que matizó con gusto y gran capacidad expresiva. Su aria del primer acto, “Ach, jaký žal!” («¡Ay, qué pena!»), así como su dúo con Jeník, fueron dos de sus grandes momentos y el preludio de una actuación que fue siempre de más a mejor. En una parte que le calzó como un guante y dotado de una voz lírica brillante, homogénea y de agudos fáciles y seguros, el tenor checo Pavel Černoch fue otro de los triunfadores de la noche caracterizando al astuto Jenik -el novio de Mařenka e hijo primogénito expulsado de su casa y del favor de su padre por influencia de su malvada madrastra- de modo antológico. Asimismo, en escena supo ser un intérprete plenamente entregado, en cuerpo y alma, a la composición de su personaje.
Con una voz sólida, un canto bien articulado y perfectamente proyectado, el tenor vasco Mikeldi Atxalandabaso retrató con gran humanidad e infinidad de matices un modélico Vašek, el hermanastro de Jenik, prometido rechazado de Mařenka y el “tonto del pueblo” cuya ingenuidad, sus dificultades para expresarse y su docilidad para con su madre provocó tanta ternura y compasión que terminó metiéndose al público en el bolsillo. Fue uno de los más festejados en los saludos finales. Como Kecal, el intrigante y fanfarrón casamentero local que compinchado con los padres de los protagonistas busca que la boda entre de Vašek y Mařenka se lleve a cabo a como dé lugar, el bajo austriaco Günther Groissböck tuvo un muy buen desempeño exhibiendo de una voz ricamente esmaltada, gran musicalidad e impoluta línea de canto, cualidades con las que compensó ciertas limitaciones en los graves que restaron autoridad a su personaje.

Brillaron con luz propia por su solidez vocal y por sus composiciones escénicas cargadas de detalles las parejas de padres compuestas por: del lado de la novia por Manel Esteve (Krušina) y María Rey-Joly (Ludmila), y del lado del novio por Toni Marsol (el rico propietario Tobiáš Mícha) y Monica Bacelli (la malvada madrastra Háta). Todo un lujo resultó la troupe de saltimbanquis, compuesta por el tenor checo Jaroslav Březina (director del circo), la soprano madrileña Rocío Pérez (la bailarina Esmeralda) y el bajo-barítono Ihor Voievodin (el “indio”). Divertidísimos, los bailarines circenses, quienes con sus pantomimas y coreografías, arrancaron carcajadas al público en cada una de sus intervenciones. Por la calidad de su sonido, su perfecto empaste y afinación, cada una de las celebraciones del pueblo, a cargo del coro de la casa, se convirtió en un auténtico festín para los oídos, fruto del excelente trabajo de José Luis Basso al frente de la formación. En el foso, el director Gustavo Gimeno y sus músicos hicieron verdaderas maravillas con la magistral orquestación de Smetana, ofreciendo una lectura musical plena de energía, fluidez, ritmo vibrante y riqueza de contrastes.
En coproducción con la Ópera de Lyon, la Oper Köln y La Monnaie de Bruselas, el talentoso director de escena francés Laurent Pelly firmó un espectáculo atractivo, minuciosamente elaborado que si bien divirtió sin reservas, también dejó entrever una historia de abusos, violencia e imposiciones camufladas bajo el amor. Guiados por su dirección, los cantantes ofrecieron magníficas caracterizaciones que definieron con precisión el carácter de cada uno de los personajes. Con pocos elementos y un escenario casi vacío, la escenógrafa francesa Caroline Ginet universalizó la trama, trasladándola de una aldea de Bohemia a cualquier entorno rural contemporáneo. El vestuario, firmado por el propio Pelly, reforzó con acierto la identidad de los personajes. Mención aparte merece el diseño de iluminación del alemán Urs Schönebaum, cuya labor embelleció cuanto alcanzó su luz.

El público brindó un recibimiento calurosísimo, con ovaciones para todos los intérpretes, especialmente —y muy merecidamente— para los directores del coro y de la orquesta. Y el Real fue, sin duda, una fiesta.
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Madrid (Teatro Real), 14 de abril de 2026. Bedřich Smetana. La novia vendida (Prodaná nevěsta)
Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con la Ópera national de Lyon, la Oper Köln y el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas.
Dirección musical: Gustavo Gimeno. Dirección del coro: José Luis Basso. Dirección de escena: Laurent Pelly.
Elenco: Manel Esteve, María Rey-Joly, Svetlana Aksenova, Toni Marsol, Monica Bacelli, Mikeldi Atxalandabaso, Pavel Cernoch, Günther Groissböck, Jaroslav Brezina, Rocio Pérez, Ihor Voievodin.
Orquesta y Coro Titulares del Teatro Real.













