Crítica: «La tabernera del puerto», sin coros, en el Teatro de la Zarzuela

Por José Antonio Lacárcel Lacárcel Crítica: tabernera puerto» coros Zarzuela

Si no me falla la memoria creo que con la reciente representación de la obra de Pablo Sorozábal  La tabernera del puerto, es la tercera vez que veo esta obra representada con la misma producción en el Teatro de  La Zarzuela, lo cual lo considero como una bendición porque pienso que la dirección escénica de Mario Gas, sumamente afortunada teniendo la inestimable colaboración de una espléndida escenografía de Ezio Frigerio con Riccardo Massironi y un vestuario muy adecuado de Franca Squarciapino. Por ello no es nada negativo volver a ver lo que está bien hecho. Y si añadimos que en la presente ocasión hemos contado con un elenco de voces solistas francamente bueno, pues ….  miel sobre hojuelas. Lo que no me podía esperar era que esta representación se convirtiera en algo insólito, algo que hace historia en el largo devenir de esta hermosa obra y en la historia, creo yo, del propio teatro de la calle Jovellanos. El que se representara sin la participación de los coros, y no es asunto menor precisamente puesto que el coro tiene importancia en el desarrollo de la obra. La caja de las sorpresas empezó cuando llegamos a la puerta del teatro y nos encontramos con una manifestación de protesta. Eran los componentes del coro que hacía presentes sus reivindicaciones. Cuando íbamos a entrar en el viejo y entrañable teatro se nos acercaron unos jóvenes coralistas que, con gran cortesía, nos informaron de cuál era su punto de vista y del por qué de su actitud, al tiempo que nos pedían disculpas por las molestias que nos podían ocasionar y nos hacían entrega de un manifiesto en el que explicaban el por qué de sus – repito- reivindicaciones.

Leonor Bonilla y Marcelo Puente / Foto: Javier Del Real

Temiéndonos que no se llevara a cabo la representación ocupamos nuestras localidades y nos dedicamos a esperar aunque ya se nos había informado de que la función se iba a llevar a cabo con la ausencia del coro. En fin, resignadamente nos mantuvimos a la espera hasta que apareció en el escenario la directora del Teatro que explicó lo que ocurría y al tiempo que pedía disculpas nos informaba de que la obra anunciada se llevaría a cabo, como así ocurrió. Con un hándicap considerable puesto que el coro es importante en varias escenas, pero sobre todo en el comienzo del segundo acto donde Sorozábal armoniza magistralmente una hermosa y conocida canción del Cantábrico. Y la representación empezó. Reconozco que de las muchas, muchísimas representaciones que he visto de La tabernera  ésta ha sido la más insólita. Por la referida ausencia coral la orquesta tuvo que hacer el papel de los coros en el inicio cuando la famosa canción popular “Eres blanca y hermosa como tu madre” se une a la plegaria impetrando el favor del cielo para los marineros. También en el coro de mujeres airadas, tuvo la orquesta que hacer la parte coral mientras que algunas intérpretes con movimientos corporales intentaban suplir la ausencia. El brillante comienzo del segundo acto también se vió mermado por la falta de coralistas. Sin embargo se resolvió con eficacia el coro a boca cerrada que subraya la romanza de Marola “En país de fábula”, siendo los diversos cantantes que estaban en el escenario los que suplieron al coro. En fin, que fue una representación, seguiremos repitiéndolo, muy sui generis. Lacárcel Crítica: tabernera puerto» coros Zarzuela

Sin embargo, a pesar de las dificultades, a pesar de las ausencias, la obra fue expuesta si no con toda su brillantez, sí con una suficiente calidad y con una entrega total por parte de todos los que actuaron que se esforzaron denodadamente y consiguieron llevar a cabo una actuación muy buena y que el público agradeció con fuertes ovaciones, con bravos entusiastas cada vez que culminaban una de las romanzas o dúos de la obra. Por tanto, siguiendo con lo insólito, pudimos asistir en la tarde noche del miércoles 4 de junio, a una de las mejores representaciones que, de La tabernera, hemos presenciado. Y eso a pesar del enorme inconveniente que supuso la mutilación coral. Y es que los cantantes eran muy buenos, los actores estuvieron en su sitio, la orquesta brilló a gran altura, bien conducida por el maestro José Miguel Pérez-Sierra. Y la dirección escénica la escenografía, el vestuario, el movimiento escénico, todo contribuía a que se alcanzase un alto grado de calidad, conjurados todos los actuantes en brindar lo mejor de sí mismos para el público que, una vez más, llenaba el teatro de la Zarzuela. Y ese público al que quisieron y supieron ofrecer lo mejor de lo que eran capaces, respondía con entusiasmo valorando lo mucho que habían hecho para poder sacar adelante y de manera tan brillante el compromiso que tenían contraído. Lacárcel Crítica: tabernera puerto» coros Zarzuela

Marcelo Puente y Ángel Ódena / Foto: Javier Del Real

Protagonista indiscutible es Marola, la gentil tabernera que enloquece a los hombres, desde los más maduros hasta el adolescente Abel que se muere de tristeza por los rincones mientras canta su amor acompañado de un acordeón. Marola es un personaje sencillo, adornado de muchas virtudes que quedan ocultas por la utilización que, de su belleza, hace su padre Juan de Eguía, un contrabandista con ribetes de pirata que ha anclado en un tranquilo pueblo pescador. Marola es un personaje sencillo pero al mismo tiempo un tanto complicado. En lo vocal tiene la importancia propia de la gran protagonista de la obra. Se requiere una soprano más lírica que ligera. Que tenga un amplio registro y que sea dúctil y segura en los agudos. No puede nunca perderse la musicalidad en el registro agudo porque empañaría el formidable trazado musical que Sorozábal ha sabido imprimir a su personaje. En esta ocasión la soprano sevillana Leonor Bonilla ha encarnado al personaje  ideado por Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw. Bonilla tiene una bonita voz, diríamos mejor que tiene una espléndida voz que sabe utilizar con gran inteligencia. Esta en la línea de las sopranos líricas, con un timbre empastado y rico en el registro central. Llega a los agudos con una gran facilidad y lo que más me llama la atención con una musicalidad que parece innata en ella. Tiene una belleza y una naturalidad que sabe transmitirla a su personaje. Con ella, Marola ha alcanzado un alto nivel. Estuvo muy acertada en el dúo con Leandro y graciosa en la trifulca que tiene con las mujeres del pueblo que envidian su belleza y su atractivo. Brilló muchísimo en la comprometida romanza “En un país de fábula” donde cantó con exquisito gusto y supo ofrecer unas agilidades vocales de gran nivel. También en el bonito dúo del último acto donde tanto ella como el tenor Marcelo Puente estuvieron a gran altura. Leonor Bonilla se presenta como uno de los valores más firmes de nuestra lírica sin que olvidemos que tiene una buena proyección internacional. El tenor Marcelo Puente tuvo una actuación felicísima. Voz de lírico un tanto aligerada, con un buen empaste, con un atractivo timbre en los registros centrales y bellos y seguros agudos. Su voz, su calidad y su buen hacer casaban perfectamente con el personaje de Leandro. Es un personaje éste muy cuidado por el autor y precisa de un tenor con cierta bravura, independientemente de la mayor o menor ligereza de la voz. Puente fue ideal para dar vida al honrado y enamorado marinero. Ya pudimos apreciar sus buenas cualidades: fraseo excelente, bello timbre, excepcional buen gusto cantando, una buena técnica de respiración y una voz limpia,  que se hacía más brillante en los agudos, limpio y poderosos, sin perder la musicalidad a la que antes me he referido. Con Leonor Bonilla nos ofreció un dúo espléndido, sin la menor fisura. Y estuvo a una gran altura con la romanza “No puede ser esa mujer…” que la bordó prácticamente provocando justos y entusiastas aplausos  y bravos. En el resto estuvo a muy buen nivel, en una línea segura, espléndida que se coronó con la hermosa escena de la barca y  el naufragio.

Rubén Amoretti y Marcelo Puente / Foto: Javier Del Real

Ángel Ódena es bien conocido de los habituales al teatro de la Zarzuela. Voz potente, bien timbrada, bella y con bastantes kilates. Una voz de calidad. Su zona ancha es poderosa y de muy hermosa sonoridad. Graves seguros y un registro agudo muy baritonal y muy completo. Dio vida a Juan de Eguía cantando muy bien y demostrando una excelentes cualidades de actor. El controvertido personaje estuvo muy bien trabajado, yo diría que mimado por este buen cantante y actor. La voz es limpia y su emisión mucho más que correcta. Una primera toma de contacto con el Trío habanera tan hermoso, tan sugestivo, con esas incrustaciones de música afrocubana que va jalonando el ritmo cadencioso de la habanera. Estuvo muy afortunado en la famosa romanza “La mujer de los 15 a los 20” que cantó con gracejo y soltura y espléndido, sencillamente espléndido en la dramática romanza final en la que confiesa al pueblo ser el padre de Marola. La belleza de la música, el dramatismo del libreto, todo ello fue perfectamente trabajado y ofrecido por un Odena que tuvo una noche verdaderamente afortunada. Otro nombre habitual en la Zarzuela, Rubén Amoretti dio vida a un convincente Simpson teniendo su momento estelar en la famosa y hermosísima romanza “Despierta negro” que cantó con voz potente, con seguridad y con perfecta afinación. El resto de sus intervenciones fueron felices y demostró buena talla como actor. Lacárcel Crítica: tabernera puerto» coros Zarzuela

Mención especial merece el personaje de Abel que fue bien interpretado por Ruth González. Cantó con gusto y supo darle ese deje de tristeza, de nostalgia, de primeros amores no correspondidos, de primeras pasiones adolescentes. Me gustó mucho más cuando cantaba que cuando recitaba, pero su trabajo fue  muy interesante. Y no puedo olvidar el buen hacer de Angel Ruiz como Ripalda, simpático y gracioso en el trío con Abel y Marola y siempre actuando con gracia y mesura, sin caer en exageraciones y sobreactuación. Muy en su papel de borrachines empedernidos Pep Molina  como Chinchorro y Vicky Peña como una ebria y descarada Antigua. Cumplieron bien sus respectivos pequeños papeles Xavier Ribera Vall, Rafael Delgado, Didier Otaola y Ángel Burgos. Lacárcel Crítica: tabernera puerto» coros Zarzuela

Vicky Peña y Pep Molina / Foto: Javier Del Real

José Miguel Pérez- Sierra  tuvo una actuación afortunada al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, que es la que ocupa el foso del Teatro de la Zarzuela. Supo empastar bien a las distintas familias instrumentales, estuvo muy resolutivo y eficaz en el manejo de las dinámicas y supo sacar el mejor sonido al elenco puesto a sus órdenes. Ese sonido que es tan importante y que marca el distintivo de una agrupación orquestal. Sonido puro, nítido. Muy atento a los cambios rítmicos y eficaz en la colaboración con los cantantes. Si acaso se puede poner un pequeño pero: en algunos momentos faltó un poco de equilibrio en los planos sonoros lo que podía perjudicar a los intérpretes vocales. Pero la versión que Pérez Sierra hizo de La Tabernera es merecedora de todos los elogios.


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 4 de junio de 2025.   La tabernera del puerto     OW

Dirección musical: José Miguel Pérez Sierra      Dirección de escena: Mario Gas (puesta en escena estrenada en 2018 y repuesta en 2021).

Elenco: Leonor Bonilla, Marcelo Puente, Ángel Ódena, Rubén Amoretti, Ruth González, etc.