Crítica: “La traviata” en el Festival Opera Open de Plovdiv

Por Daniel Lara Crítica: “La traviata” Opera Plovdiv

Organizado con gran dedicación y esmero por la compañía de ópera de la ciudad búlgara de Plovdiv, un gran debut tuvo el festival estival Opera Open Plovdiv, que con gran éxito subió a escena la popular opera La traviata del compositor italiano Giuseppe Verdi.

Una escena de «La traviata» en el Festival Opera Open de Plovdiv / Foto: Alexander Thompson

En lo que respecta a la vertiente vocal, la elección del elenco resultó sólida y competente. A cargo de la parte protagonista, una gran revelación resultó Alexandrina Mihaylova quien, reemplazando a último momento a la georgiana Nino Machaidze, asumió el reto admirablemente como una protagonista ideal de la parte, y se convirtió en el principal atractivo del reparto. Poseedora de una voz de atractivo timbre, un fraseo de gran clase y una cuidada línea de canto supo con mucha naturalidad y oficio adaptar su vocalidad a las diferentes exigencias que le impuso la partitura verdiana. Fue así como, descolló por su cantábile de admirable hechura en su aria “È strano! è strano…”, perfecta antesala de una cabaletta “Sempre libera…” servida con coloraturas agiles y precisas que denotaron su depurada y segura técnica. El dúo con Germont “Piangim piangi…” y el “Amami Alfredo…”, interpretados con una fuerza expresiva devastadora y un canto de impoluto lirismo, fueron algunos de los mejores momentos de su cosecha. Cargado de intensidad dramática, su inspiradísimo y conmovedor “Addio dal passato…” dispensado con generosas medios voces, exquisitos pianísimos y un apabullante buen gusto cerró una caracterización superlativa de la cortesana parisina, parte que seguramente le deparará grandes éxitos en la carrera de esta joven y prometedora cantante. Crítica: “La traviata” Opera Plovdiv

Reinaldo Droz y Alexandrina Mihaylova / Foto: Alexander Thompson

Al tenor venezolano Reinaldo Droz debe reconocérsele la pasión, la entrega y la credibilidad que aportó en su composición del enamorado Alfredo Germont, pero vocalmente su desempeño convenció poco. Tenor lirico-ligero, de anodino centro, graves ligeros y agudos tirantes, si bien cumplió con lo justo, la parte pareció demasiado pesada para su vocalidad. En el aria “Lunge da lei…” y en su posterior cabaletta “O mio rimorso…”, a pesar de su falta de “squillo”, fue donde se lo escuchó más efectivo y preparado alcanzando cierto brillo y lucimiento. Su vehemencia interpretativa en el dúo “Parigi, o cara…” y sobre todo en el terceto final, junto a la protagonista y su padre, trajeron algo más de agua a su molino y le sirvieron para hacerse acreedor a una buena parte de los vítores finales. Completando el trio protagonista, el barítono Svilen Nikolov retrató un padre carismático y autoritario de gran madurez vocal. Su voz magníficamente timbrada, pareja y extensa, así como su gran sensibilidad interpretativa convinieron perfectamente a la parte de Giorgio Germont. Todos los comprimarios cumplieron con su cometido con oficio y profesionalismo. De entre ellos destacaron particularmente la elegante Flora de Mariya Anastasova, el refinado Gastone de Alexander Baranov y la efectiva Annina de Yanitsa Nesheva. El coro dirigido por Radostina Borisova tuvo un desempeño vocal inmejorable y se lo vió muy cooperativo a las indicaciones del director de escena.

Una escena de «La traviata» en el Festival Opera Open de Plovdiv / Foto: Alexander Thompson

Al frente de la orquesta de la casa, el director italiano Jacopo Sipari Di Pescasseroli ofreció una lectura vivaz, bien concertada, de tiempos justos y particularmente atenta a los requerimientos de los cantantes. Rica en ideas, la tradicional producción escénica que firmó la directora de escena búlgara Nina Naidenova ofreció un grandilocuente espectáculo de gran elegancia y realismo que supo, a través de unas muy elaboradas marcaciones escénicas, aprovechar al máximo todas las posibilidades teatrales que le brindó un escenario de las enormes dimensiones del antiguo anfiteatro romano. De cuidada estética tradicional, la escenógrafa y vestuarista Nikolina Kostova-Bogdanova tuvo gran protagonismo vistiendo de gala la escena. Asimismo, un importante aporte de calidad hizo el cuerpo de baile de la compañía quien, gracias a las acertadísimas coreografías de Boryana Sechanova, se lució en los bailes de las gitanas y los toreadores. El numeroso público asistente disfrutó a más no poder del espectáculo, aplaudió a rabiar a todos los intérpretes y convirtió la representación en una fiesta.  

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Plovdiv (Antiguo Anfiteatro romano), 5 de julio de 2025. La traviata Giuseppe Verdi. Producción de la Opera de Plovdiv. OW

Dirección musical: Jacopo Sipari Di Pescasseroli. Dirección del coro: Radostina Borisova. Dirección de escena: Nina Naidenova. Escenografía y vestuario: Nikolina Kostova-Bogdanova. Coreografía: Boryana Sechanova.

Elenco: Alexandrina Mihaylova, Reinaldo Droz, Svilen Nikolov, Mariya Anastasova, Alexander Baranov, Evgeniy Arabadjiev, Alper Yunlyutürk, Vladimir Nikov y Yanitsa Nesheva.

Orquesta, coro y ballet de la Opera de Plovdiv.