Crítica: London City Ballet, por primera vez en Veranos de la Villa de Madrid

OW                        Crítica: London Ballet Veranos Madrid                 Por Cristina Marinero

El London City Ballet tiene una conexión del pasado con Zaragoza. Su fundador en 1978, Harold King, nacido en Sudáfrica, en 1949, cuando todavía era británica, fue elegido por concurso público para sustituir a Arantxa Argüelles como director del Ballet de Zaragoza en diciembre de 2000, comenzando su mandato en 2001. King había llevado al éxito al London City Ballet durante casi veinte años, y de forma privada, asociado al Saldler’s Wells Theatre, contando con la Princesa Diana como patrono. Tras la trágica muerte de Lady Di, en 1997, la compañía se derrumbó y cerró en 1998. Así, el afamado creador británico llegó a la capital aragonesa con mucha ilusión, energía para elevar al Ballet de Zaragoza con todas sus ideas y una experiencia de muchas décadas como bailarín, coreógrafo y director. 

Pero ya sabemos que en España es muy complicado que la danza, el ballet, sobrevivan con la administración pública como gestora y la férrea estructura municipal del Ballet de Zaragoza no dejó respirar a quienes lo dirigieron, hasta que, en 2005, cerró esta compañía que vimos desde su estreno liderado por Argüelles y que tanto podría haber hecho por el arte del ballet en Aragón y España. Harold King siguió con su actividad como maestro y coreógrafo entre Ciudad del Cabo y Reino Unido, principalmente, y en enero de 2020 falleció a los 70 años. Crítica: London Ballet Veranos Madrid

 

Una escena de «Mephisto Waltz» / Foto: José Sevilla – Madrid Destino

Desde 2024, el otrora bailarín Christopher Marney ha rescatado su nombre para impulsar una nueva compañía que siguiera la filosofía de King, manteniéndola de mediano formato, con repertorio trufado de títulos de maestros de la coreografía neoclásica y del ballet moderno, además de nuevas creaciones, para girar con agilidad por teatros de Reino Unido y de medio mundo. Crítica: London Ballet Veranos Madrid

El programa ofrecido en el 42º Veranos de la Villa de Madrid (dirigido desde el año pasado por el ex director de la Compañía Nacional de Danza, Joaquín de Luz) en las dos funciones del 24 y 25 de julio, fue bastante diferente al promocionado desde el dossier de prensa del festival, en su presentación, que constaba de más títulos y más grandes coreógrafos: Larina Waltz (A. Page/P.I. Tchaikovsky), Haieff Divertimento (G. Balanchine/A.Haieff), Concerto Pas de Deux (K. MacMillan/D. Sostakivich), Consolations & Liebestraum (L. Scarlett/F. Liszt), Pictures at an Exhibition (A. Ratmansky/M. Mussorgsky). 

En la nota de prensa posterior, la semana antes del estreno, se señalaba que bailarían coreografías de Ratmansky, Page, MacMillan y Robbins. De este magno coreógrafo tienen en repertorio Quiet City, sobre el interludio orquestal del gran compositor norteamericano Aaron Copland. Habría sido estupendo haber podido admirar esta coreografía que el histórico creador realizó para el New York City Ballet en 1986. En la web de Veranos de la Villa, todavía se puede leer que interpretarían coreografías de Balanchine, Liam Scarlett… En Madrid, en España, tenemos que ver  las obras de los históricos, o de los reputados clásicos y neoclásicos de nueva hornada. Los programas a contratar siempre tienen que dar preferencia a los coreógrafos y a los ballets clave de la historia de la danza, más veterana o reciente. Porque no los vemos a menudo. O casi nunca.

Finalmente, y parece ser que motivado por la lesión de su bailarín figura, Alejandro Virelles, dato que supimos extraoficialmente, el programa ofrecido se quedó en una oferta menos poderosa. Sobre todo porque la pieza de nueva creación, la más contemporánea y lúgubre Soon, de la coreógrafa Tash Chu, es una más del estilo –y oscuridad- que tanto impera en el micromundo de la llamada danza contemporánea. 

«Pictures at an exhibition» / Foto: José Sevilla – Madrid Destino

Sí que estuvo sobre el escenario del Patio de Condeduque la que fuera gran estrella del Royal Ballet, Alina Cojocaru, estupenda en su ya veteranía como artista invitada del London City Ballet. Lideró la última coreografía de la noche, Pictures at an Exhibition, de Alexey Ratmansky, sobre la conocida composición de Mussorsky, junto al resto de bailarines y en pas de deux con Joseph Taylor. Ratmansky nos gusta más cuando se ajusta a la línea neoclásica que cuando quiere ser más contemporáneo y lleva a los bailarines al suelo, artistas que sí tienen calidad técnica y artística para realizar las piezas más exquisitas de los maestros que se anunciaban, de Balanchine y Robbins. Pictures… fue el homenaje de Mussorsky en 1874 a su amigo, el artista Viktor Hartmann, tras su muerte y la exposición de su obra posterior. Aquí, escenografía y vestuario, diseñado por Adeline André, utilizan imágenes de Kandinsky recreadas por el movimiento y los distintos emparejamientos o grupos que Ratmansky ha ideado.

Además de Mephisto Waltz, de Ashley Page, que se vería mejor con un vestuario más ligero, disfrutamos del legado del coreógrafo Kenneth MacMillan, sobre la composición de Shostakovich, con su paso a dos Concerto Pas de Deux, elegantísimo y bellísimo, interpretado por Jimin Kim y Joseph Taylor con alta calidad técnica y artística. Crítica: London Ballet Veranos Madrid