Crítica: «L’Orfeo» en Valencia

Por Pedro Valbuena Crítica: «L’Orfeo» Valencia

Orfeo edulcorado

El Palau de Les Arts ha tenido a bien incluir en el centro de la temporada el estreno del Orfeo de Monteverdi, bajo la batuta del argentino Leonardo García Alarcón, quien ya dirigió el año pasado L´incoronazione di Poppea, una producción de esta misma casa. Los mimbres parecían a primera vista los adecuados para hacer un buen cesto: una completísima sección de doble bajo continuo, arpa y archilaudes incluidos, un pequeño conjunto de cuerda y la parte de viento que exige la partitura, o como se decía en la época, un conjunto de música alta y otro de música baja. Un coro bien nutrido y un ramillete de solistas configuraba el pequeño ejército que asumiría el reto de hacer cercanas unas armonías que distan más de cuatro siglos del oído moderno. Crítica: «L’Orfeo» Valencia

Un momento de L’Orfeo en Les Arts / Foto: Mikel Ponce

 

La fórmula elegida funcionó muy bien, si no fuera porque el director se tomó una serie excesiva de licencias que alejó su versión de cualquier criterio históricamente informado de interpretación. Se incluyeron procedimientos tales como pizzicato, rubato, sforzando e infinidad de dinámicas que, por desgracia, no existen en el original de Monteverdi. Así como la inclusión de algún instrumento que difícilmente podríamos encontrar con esa fisonomía a principios del seicento. Cierto es que la música tal como consta, sería excesivamente árida, pero como en todo, deben existir unos límites.  

Comenzó la representación con un pequeño incidente. Al parecer el violín primero perdió una de las cuerdas a los pocos compases del inicio, y hubo de abandonar el escenario para reponerla, cosa que hizo con suma diligencia. En el segundo acto le ocurrió lo mismo al tiorbista, que en este caso decidió permanecer sentado. Imaginamos que pudo invertir los acordes de forma que evitasen el defecto. La irrupción de músicos y cantantes desde el patio de butacas nos pareció un recurso demasiado manido, pero había que justificar eso de “versión semiescenificada”, y lo cierto es que divirtió mucho al público, así que lo damos por bueno. El conjunto no sonaba excesivamente empastado pero funcionaba bien. Quizá la afinación de los metales se resintió en algún momento pero poco más. El coro puso mucho de su parte y el resultado fue bastante bueno, si bien algunos inicios y finales de frase quedaron deshilvanados.

Valerio Contaldo en «L’Orfeo» en Les Arts / Foto: Mikel Ponce

El elenco de solistas estuvo encabezado por Valerio Contaldo, cuya voz me resultó algo áspera y su gestualidad bastante limitada, pero cantó desde un profundo conocimiento de la obra y del estilo, huyendo de excesos y artificios. Podría decirse que hizo gala de muy buen gusto y que condujo a su personaje exitosamente a través de la Estigia. Haciendo doblete apareció la soprano argentina Mariana Flores, que encarnó por un lado a la alegoría de la música, alegre, sensual y sobre todo afinada, y por otro también dio vida a Euridice, a la que confirió un matiz de melancolía bastante conmovedor. Su última intervención, antes de regresar al Elíseo, fue verdaderamente reseñable, en parte porque la música (una de las primeras arias de la historia de la lírica) es de una belleza subyugadora. Me pareció lo mejor de la noche. Muy acertado estuvo también Andreas Wolf como Plutone, que con su timbre redondo y homogéneo pudo transferir al personaje ese halo de nobleza y profundidad que requiere. Una pena que su papel fuera tan limitado.

La sala estaba prácticamente llena de un público tan cálido como broncolítico, y por momentos el ruido ambiental era francamente molesto, pero en ese instante recordé que Orfeo representa el amor más alla de la muerte, y que la música todo lo logra, así que después de aplaudir un buen rato, perdoné a unos y a otros y me dirigí hacia la salida tan ufano. Crítica: «L’Orfeo» Valencia


Valencia (Palau de les Arts), 23 de febrero. L´Orfeo de Claudio Monteverdi.

Leonardo García Alarcon, dirección musical.    Capella Mediterranea.  Choeur de Chambre de Namur.     OW

Elenco: Valerio Contaldo, Orfeo. Mariana Flores, Música y Eurídice. Giuseppina Bridelli, la Messagiera. Anna Reinhold, Proserpina y La Speranza. Andreas Wolf, Plutone. Salvo Vitale, Caronte. Alessandro Giangrande, Apollo y Pastore. Nicholas Scott, Pastore, Spitito y Eco. Matteo Bellotto, Pastore. Estelle Lefort, Ninfa. Philippe Favette, Spirito 2.