Crítica: «Los Elementos» de Literes en Les Arts con Forma Antiqva

Por Pedro Valbuena Crítica: «Los Elementos» Les Arts

Buscando el barroco español

En la tercera entrega del ciclo de música antigua y barroca  Les Arts és Barroc, hemos tenido la oportunidad de escuchar una auténtica rareza, Los Elementos, de Antonio Literes. Definida por el autor primeramente como una Ópera armónica al estilo italiano, y después como zarzuela, es en realidad algo más parecido a una serenata, tanto por su extensión como por la carga alegórica de los personajes y el contingente instrumental que se requiere. Musicalmente presenta muchas novedades, y es verdaderamente avanzada para su tiempo, habida cuenta de que el lenguaje polifónico renacentista en España había perdurado durante todo el s. XVII. Con una instrumentación moderna que incluye solos para violonchelo, y procedimientos tan novedosos como los ritornellos o las secuencias de séptimas, Literes emerge como un artista que se aproxima a la vanguardia  italiana (en su música se pueden intuir algunas trazas de Scarlatti y Albinoni).

Un momento de «Los Elementos» en Valencia / Foto: Miguel Lorenzo Crítica: «Los Elementos» Les Arts

La versión que ha preparado Forma Antiqva para Les Arts bajo la dirección de Aarón Zapico, está conformada como una semiescena que rompe con la rigidez del concierto, sin requerir de mas condición que el propio movimiento de los cantantes, que en sus salidas quedaban situados en los laterales hasta su nueva intervención. Zapico dirigió a todo el elenco desde el clave, con tanta energía que sus zapatazos sobre las tablas parecían un ingrediente mas de la orquestación. El conjunto sonó bien en términos generales, y tan sólo se resintió un poco el bajo continuo, en donde inexplicablemente un violonchelo moderno, pica y vibrato excesivo incluidos, chocaba ligeramente con la mano izquierda del clavecinista, produciendo un efecto de emborronamiento que salpicaba al resto del conjunto. Sin embargo, ese mismo instrumento tocó deliciosamente sus partes solistas, como en la hermosa arietta, Olmo Apacible.  

Las cuatro voces solistas estuvieron francamente bien, a pesar de lo difícil que es cantar en un espacio de tan corta proyección acústica como es la sala Martín i Soler. Las arias fueron cantadas de forma expresiva  y los recitativos consiguieron tener cierto interés gracias a la fuerza dramática que se les imprimió. En los duetos y otros números de conjunto las solistas empastaron bien, y todo rodó con energía y buen hacer, aunque yo hubiese insistido más en el movimiento escénico. Hubiese sido más comprensible para el público la aparición de seis personajes en vez de cuatro, ya que la irrupción de la alegoría del Tiempo anunciando la llegada del sol es de capital importancia desde el punto de vista narrativo, y lo mismo ocurre con la Aurora, aunque el peso específico de estas partes es tan escaso que comprendemos que se haya recurrido a una sola voz para hacer ambos personajes. 

La convocatoria no logró llenar la sala más allá de la mitad de su aforo, pero el público se mostró satisfecho y obligó a los interpretes a saludar en varias ocasiones, arrancando finalmente la repetición del coro, Esfera copiosa. Crítica: «Los Elementos» Les Arts


Valencia, 17 de abril de 2024. Palau de Les Arts. Sala Martín i Soler. Los Elementos de Antonio Literes. Forma Antiqva. Aarón Zapico, dirección musical. Jone Martínez, Aire y Aurora. Serena Pérez, Tierra y Tiempo. Pilar Ava Marín, Fuego. Soraya Méncid, agua.  OW