La producción de Madama Butterfly firmada por el desaparecido cineasta británico Anthony Minghella continúa demostrando, temporada tras temporada, por qué se ha convertido en un clásico de la Metropolitan Opera. Su sencillez eficaz, lejos de agotarse, sigue funcionando y atrayendo al público. La puesta en escena, parca en medios pero rica en sugerencias, se adapta con naturalidad al vasto escenario del Met y permite que sean los cantantes quienes asuman todo el protagonismo, desarrollando su arte en plenitud sobre un trasfondo que acentúa la acción sin interferir ni distraer.

En este contexto escénico tan proclive a los solistas, destacó de manera muy especial la mezzo coreana Hyona Kim, que debutó en el papel de Suzuki con un éxito incuestionable. Impecable en todas las facetas de su actuación, Kim posee un magnetismo escénico inmediato y una química evidente con sus compañeros. Su canto, amplio, cómodo y homogéneo, satisface con creces las exigencias del personaje, convirtiendo su Suzuki en un auténtico lujo para el público del Met.
El Sharpless del barítono Andrzej Filończyk, voz aún en proceso de crecimiento, fue de menos a más. Tras un inicio algo prudente, construyó una interpretación cuidada e inteligente, siempre atenta a la batuta de Marco Armiliato. Su fraseo reflexivo y su sentido del personaje terminaron por dotar al cónsul estadounidense de una humanidad muy apreciable.

La gran triunfadora de la noche fue, sin discusión, Ailyn Pérez, que dio vida a una Cio-Cio-San cautivadora de principio a fin. Pérez hace creíble como pocas a la joven geisha enamorada en una interpretación sin costuras, sostenida por una concentración máxima en cada escena. Si bien en algunos momentos la limpieza del canto se resiente y se supedita a las exigencias dramáticas, la soprano sale airosa de las largas y agotadoras escenas en las que todo el peso de la obra recae sobre ella.
Hay una verdad profunda en sus creaciones operísticas, siempre cargadas de fuerza emotiva y de un interés artístico genuino. La voz se mostró en buena forma, con agudos amplios y una media voz bien sostenida. Pérez es, en definitiva, una artista completa que aborda sus papeles desde la verdad humana, lo que otorgándoles una credibilidad incontestable y atenúa cualquier irregularidad vocal puntual.

Cerraba el cuarteto protagonista el tenor coreano SeokJong Baek, que ofreció un Pinkerton espléndido en lo vocal, con ataques generosos al agudo y una emisión squillante y franca. Algo rígido en el dúo de amor con Butterfly y más seguro en el canto que en lo actoral, Baek cumplió sobradamente con un papel ingrato. En tiempos en los que no abundan los tenores capaces de cantar con solvencia este repertorio, su presencia resulta siempre estimulante y bienvenida.
Entre los comprimarios volvió a brillar el comunicativo y versátil Rodell Rosel como Goro, así como los siempre resolutivos Jeongcheol Cha y Paul Corona, habituales del Met, en los papeles de Yamadori y el Comisionado. Robert Pomakov estuvo muy acertado en su breve pero intensa intervención como el Bonzo.

En lo visual, las marionetas Bunraku volvieron a emocionar y a estimular la imaginación del público, integrándose con naturalidad en el discurso dramático. No todo fue igualmente satisfactorio en el foso: Marco Armiliato tuvo dificultades para cohesionar una orquesta algo díscola, lejos del nivel ofrecido en otras ocasiones. Con todo, la magia de Puccini terminó imponiéndose.
La historia de la malograda Cio-Cio-San volvió a ablandar los corazones de los aficionados neoyorquinos, confirmando que Madama Butterfly, bien servida en escena y encarnada con verdad, sigue siendo una de las tragedias operísticas más eficaces y conmovedoras del repertorio.
★★★★☆
Metropolitan Opera de Nueva York, a 21 de enero de 2026. Madama Butterfly, ópera en tres actos de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica basada en el drama de David Belasco.
Dirección Musical: Marco Armiliato. Orquesta y coro de la Metropolitan Opera (director del coro: Tilman Michael). Producción: Anthony Minghella, Dirección y coreografía: Carolyn Choa, Diseño escénico: Michael Levine, Vestuario: Han Feng, Iluminación: Peter Mumford, Títeres: Blind Summit Theatre, Dirección del Revival: Paula Williams.
Reparto: SeokJong Baek, Rodell Rosel, Hyona Kim, Andrzej Filończyk, Ailyn Pérez, Paul Corona, Juhwan Lee, Robert Pomakov, Jeongcheol Cha, Hannah Jones.













