Crítica: “Maria Stuarda” en Bilbao

OW  Por Natan González Crítica: “Maria Stuarda” Bilbao

Los títulos de la mal denominada “trilogía Tudor” de Donizetti son habituales en las temporadas de ópera bilbaína, y este año le tocaba repetir a la que seguramente sea la más popular de las tres: Maria Stuarda. Una mayor afluencia de público frente al título anterior parece querer confirmar el cariño del público a este título. 

Una escena de «Maria Stuarda» en Bilbao / Foto: E. Moreno Esquibel

La escenografía de Carmen Castañón era muy básica y atemporal, recurriendo a paneles giratorios que ofrecían diferentes ambientes. Era, en cambio, el vestuario de Naiara Beistegui el que nos trasladaba a la Inglaterra de finales del siglo XVI. En lo que se refiere a la dirección escénica de Emilio López, resultó bien resuelta la dirección de actores y jugó sus mejores bazas con el simbolismo de determinados elementos: los globos terráqueos, como aquel que, simulando casi un balón de playa, recorría el escenario pasando de manos de corista a corista en la primera escena, así como el ajedrez: en su imprecación a Isabel, la Stuarda arroja al suelo las piezas perfectamente dispuestas en una mesa de ajedrez, mientras, instantes después, una figura de la reina casi de tamaño humano era descabezada por Lord Cecil. No deja de ser todo más que un terrible juego de tronos, jugado en esta ópera más en las alcobas que en los campos de batalla o los despachos, pero no por ello menos cruel. El remate a esta escena casi minimalista pero razonablemente desarrollada llegó con el largo velo rojo con el que María se dirige al cadalso, emulando la sangre que fluirá de su cabeza. 

Una escena de «Maria Stuarda» en Bilbao / Foto: E. Moreno Esquibel

Iván López Reynoso dirigió con brío a la orquesta sinfónica de Euskadi, destacando su gran labor como concertados y unos tempos ligeramente rápidos que alcanzaron su mejor momento en el ya mencionado final del primer acto. Controló el volumen en casi todo momento, para beneficio de los solistas. El coro de Bilbao comenzó un tanto desdibujado, pero nos regaló grandes momentos en las escenas finales, con voces mejor empastadas y una mayor rotundidad. En general, se podría decir que todo fue mejorando a medida que avanzaba la ópera. 

De los seis solistas, cinco debutaban en la temporada de ABAO Bilbao Opera. Cristina del Barrio fue una suficiente Anna Kennedy que supo ganarse la atención del público en el segundo acto. Otro debutante, el Cecil de Milan Perišić , lució una voz de suficiente volumen para un teatro como el Palacio Euskalduna, luciendo un fraseo adecuado a cada escena: más incisivo en el terzetto con Isabel y Leicester, más recogido, casi amable en la escena final. El único solista previamente conocido en Bilbao, Manuel Fuentes, destacó especialmente en la escena de la confesión de María, luciendo una voz oscura y un fraseo cálido. 

Una escena de «Maria Stuarda» en Bilbao / Foto: E. Moreno Esquibel

Filip Filipoviv, en el papel de Leicester, lució una voz amplia, de registro solvente y canto un tanto esforzado, un tanto alejado del lirismo belcantista que debiera tener el rol. Maria Barakova, como Elisabetta, fue quizá la voz más interesante de la noche: pese a algún agudo algo estridente en su primer recitativo (recordemos que el papel es propiamente de soprano), ya en su primera aria lució una voz de gran volumen, magnífico control de dinámicas, suficiente coloratura y bello timbre casi sopranil, que volvió a destacar en su escena con Cecil del segundo acto. Por último, la Stuarda de Yolanda Auyanet se ve un tanto limitada de agudos (se echó en falta el sobreagudo conclusivo del concertante del primer acto), pero de coloraturas bien resueltas, si bien destaca más en el canto más lángido de su escena final, desde la escalofriante confesión hasta “Ah, se un giorno da queste ritorte”, que junto con el concertante final del primer acto bien pudieron ser los mejores momentos de la noche. 

En resumen, función más que satisfactoria de un título lo suficientemente popular que consiguió levantar los aplausos del público (insuficientes, en todo caso), y que ha servido para presentarnos en ABAO a solistas que querríamos poder tener ocasión de volver a oír. 


Bilbao (Palacio Euskalduna), 17 de febrero de 2026.  Maria Stuarda

Director de escena: Emilio López.    Director musical: Iván López-Reynoso

Elenco: Yolanda Auyanet, Maria Barakova, Filip Filipoviv, Manuel Fuentes,  Milan Perišić, Cristina del Barrio.