Por Cristina Marinero Crítica: «Martha Graham Dance Madrid
Unos minutos de coreografía de la Graham en un programa que es dos tercios “no-Graham”.
Es una de las artistas más importantes del siglo XX y su irrupción en la danza con una técnica propia acompañada por una poética de movimiento inédita sigue perdurando. Durante los más de sesenta años durante los que creó coreografías, realizó nada menos que 181 ballets, algunos tan icónicos y con luminosos en la historia de la danza, como Primitive Misteries (1931), Appalachian Spring (1944), Errand into the Maze (1947) o, por ser su último, Maple Leaf Rag (1990). Crítica: «Martha Graham Dance Madrid

Martha Graham (Pittsburgh, Pensylvania, 1894- Nueva York, 1991) se inició en la danza con la exótica Rut St. Denis, en California –donde se había trasladado su familia siendo ella una niña-, fundó su compañía en Nueva York, en 1926, cuando tenía 31 años, y estuvo al frente hasta casi su fallecimiento, un mes y pocos días antes de cumplir los 97. Fue su bailarina estrella hasta los sesenta y cuatro años, si bien su última actuación la ofreció cuando tenía setenta y muchos. Graham es sinónimo de Modern Dance y de la técnica que lleva su nombre, la más famosa, sólida e internacional después del llamado ballet clásico, iniciado en el siglo XVII. Desde los años treinta y sobre todo los cuarenta, Martha Graham incorporó la clase tradicional de ballet, a la barra, junto a su personal y reconocida técnica. Su escuela de danza es la más antigua de Estados Unidos y la compañía sigue estando dirigida por una de sus antiguas bailarinas, Janet Eilberg.
Leer que la Martha Graham Dance Company viene a España, a Madrid, en medio de sus tres años de celebración por su centenario –comenzaron en 2023 y terminarán en 2026, cuando se conmemore-, ilusionaba al pensar que volveríamos a adentrarnos en su mundo de movimiento tan personal, con esas elongaciones laterales con la cadera cerrada, sus saltos con las piernas ambas en attitude, o su famoso contract-release, que es base de su técnica. Viendo que el programa se componía de una obra coral de la Graham, Diversion of Angels (1948), que también trajeron su última vez, además de su solo sobre las mujeres españolas en nuestra contienda, como dijo Janet Eilberg en su presentación inicial, Inmediate Tragedy (1937), pero a continuación dos coreografías de dos autores contemporáneos (We the People (2024), de Jamar Roberts, y Cave (2022), de Hofesh Shechter), nos dimos cuenta que, en realidad, no íbamos a ver un programa Graham como Dios manda. Crítica: «Martha Graham Dance Madrid

Es como si se publicitara una exposición sobre Picasso, pero al entrar te encuentras con una salita pequeña con los Picasso y el resto de los salones, la mayoría del espacio de la exposición, con obras de otros artistas posteriores a él. Pues no nos lo vendan como una exposición de Picasso. Si estuviéramos en Nueva York viendo desde 1926, todas las temporadas, a la Martha Graham Dance Company, tiene sentido ver sus nuevas adquisiciones o encargos. Pero, en Madrid, donde nunca vemos Graham (vinieron la última vez en 2017, al Teatro Real, y también (ay!) trajeron coreografías que no eran de la gran creadora), pues no tiene sentido este programa. Quien acudió por primera vez, no obtuvo toda la información posible para saborear lo que supone el estilo y técnica Graham. El más conocedor de su danza se fue con igual sensación, si bien, sabiendo lo que podrían haber ofrecido (recuerden, Martha Graham creó 181 coreografías).
Por supuesto que los bailarines son extraordinarios y, por supuesto que, aunque fuese solo con Diversion of Angels, ver en vivo el vocabulario, estilo y estética de Martha Graham es siempre un deleite –Inmediate Tragedy es una reconstrucción de Janet Eilberg que tiene de su cosecha propia, no es “un Graham” al cien por cien-, pero no destinaron todo el programa a la creadora y las dos coreografías, de Roberts y Shechter, tienen brío, también algo de “déjà vu” sobre todo la última, que rememora a las raves.
De esta forma, no podemos decir que hemos visto la celebración por los cien años de su compañía en el Centro Danza Matadero. Hemos visto solo “una salita” dedicada a ella. El resto no tenía nada que ver con quien es un nombre capital en la historia del arte, la única, la gran Martha Graham.













