Crítica: Puerta grande para Rafael Sánchez-Araña con «El gato montés»

OW          Crítica: Rafael Sánchez-Araña «El gato          Por Paulo Silva

El Teatro de la Zarzuela clausura su presente temporada lírica con una de sus propuestas más ambiciosas: una nueva producción de El Gato Montés confiada al prestigioso director de escena alemán Christof Loy, defendida por dos sólidos repartos y dirigida desde el foso, en funciones alternas, por dos maestros de acreditada experiencia. Crítica: Rafael Sánchez-Araña «El gato

Esta noche, desde el foso, Rafael Sánchez-Araña ofreció una lectura de admirable conocimiento del repertorio lírico español, firmando una de esas direcciones que dejan una profunda huella en la memoria del espectador. El maestro canario supo extraer de la partitura toda su riqueza tímbrica y cromática, impulsando de principio a fin la acción dramática con un pulso firme, una tensión siempre bien administrada y un lirismo que afloró con naturalidad en los momentos de mayor intimidad. Especialmente meritoria fue su capacidad para equilibrar la masa orquestal, evitando en todo momento que el esplendor sonoro eclipsara las voces.

Rafael Sánchez-Araña en un momento de «El Gato Montés» / Foto: Elena Del Real

La Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) respondió con entrega y precisión a unas indicaciones tan exigentes como inspiradas, contribuyendo decisivamente al éxito de una velada musicalmente redonda. Tan solo la excesiva duración de los dos últimos entreactos quebró parcialmente la continuidad dramática alcanzada hasta entonces, enfriando una tensión teatral que la dirección musical había construido con extraordinaria solidez. Al final de la velada, Sánchez-Araña y ORCAM fueron tan ampliamente aplaudidos que se podría decir que «salieron por la puerta grande».

En el apartado vocal sobresalió, por méritos propios, la extraordinaria Soleá de Miren Urbieta-Vega. La soprano atraviesa un momento de plena madurez artística, sustentado en una voz de lírica belleza, homogénea en todos los registros, con un centro hermoso y firme, agudos resueltos con brillantez y una capacidad expresiva verdaderamente excepcional. Su escena de la confesión amorosa a Rafael constituyó uno de los momentos culminantes de la representación, modelando cada frase con refinamiento, sensibilidad y una admirable riqueza de matices. Una interpretación de semejante categoría confirma la verdadera dimensión operística de El Gato Montés, reivindica el lugar que esta obra merece en el repertorio y sitúa a Soleá entre los grandes personajes para soprano lírica.

Borja Quiza y Miren Urbieta-Vega / Foto: Elena del Real

Borja Quiza dio vida a Juanillo, el Gato Montés del título, con una interpretación de poderosa intensidad teatral. Su voz, de atractivo color broncíneo y apropiadamente áspera para el personaje, asumió con valentía los riesgos expresivos de una escritura dominada por la pasión y el arrebato. Más allá de algún exceso dramático, plenamente comprensible en un papel de semejante intensidad, el barítono gallego construyó un personaje de enorme fuerza escénica, dotándolo de una humanidad que permite comprender el verdadero núcleo emocional de la tragedia.

Rafael Humberto Rojas compuso un Rafael de timbre luminoso y atractivo, aunque en algunos pasajes la proyección no alcanzara toda la plenitud deseable. Supo, sin embargo, transmitir la nobleza y el conflicto interior del personaje, alcanzando uno de sus momentos más inspirados en la célebre plegaria «Señó que no me farte er valor«, resuelta con recogimiento, musicalidad y una sincera intensidad expresiva que anticipaba con acierto la inminencia de la tragedia. Por su parte, María Luisa Corbacho ofreció una Gitana de notable autoridad vocal, sustentada en unos graves rotundos, un atractivo color oscuro y una presencia escénica cargada de magnetismo, componiendo un personaje tan inquietante como convincente.

Milagros Martín adecuada como Frasquita, la madre de Rafael Aunque el paso del tiempo haya reducido parte de sus recursos vocales, conserva intacta una inteligencia escénica excepcional y una capacidad interpretativa que engrandece este tipo de personajes. Estupendos Gerardo Bullón como Hormigón y Manel Esteve como el Padre Antón; y magnífica fue igualmente la participación de los Pequeños Cantores de la ORCAM y del Coro Titular del Teatro de la Zarzuela, que volvió a demostrar su peso específico en estos menesteres, desenvolviéndose con absoluta naturalidad en una obra que necesita de cierta conexión visceral.

En el plano escénico, Christof Loy logra un inteligente equilibrio entre el refinado lenguaje teatral que caracteriza sus producciones y la identidad profundamente española de la obra de Manuel Penella. Consciente de que El Gato Montés hunde sus raíces en el costumbrismo andaluz, la tradición popular y una exuberancia melódica inseparable de su esencia, el director evita cualquier tentación de descontextualización y sitúa la acción bajo una Andalucía estilizada pero plenamente reconocible.

La escenografía de Manuel Lacasta, desnuda y dominada por una paleta de blancos, responde a la estética habitual del director alemán y evoca inevitablemente otros trabajos suyos. Como es habitual en Loy, el verdadero interés de la propuesta reside en el trabajo de dirección de actores, en el movimiento escénico y en la profundidad psicológica que busca en los personajes. El elemento simbólico, la constante presencia de una anciana vestida de negro, de la encarnación del destino, aunque visto una y otra vez, funciona teatralmente y es guía de la fatalidad hacia la tragedia.


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 27 de junio de 2026.  El Gato Montés. Ópera de Manuel Penella.  Nueva producción.

Dirección de escena: Christof Loy.                                                     Dirección musical: Rafael Sánchez-Aranña.

Orquesta de la Comunidad de Madrid, Pequeños Cantores de la ORCAM, Coro del Teatro de la Zarzuela.

Elenco: Borja Quiza, Miren Urbieta-Vega, Rafael Humberto Rojas, María Luisa Corbacho, Gerardo Bullón, Milagros Martín, Manel Esteve, Pablo Gálvez, Alonso Gabarrús, Alberto Camón, Adriana Viñuela, Sara Rosique, Javier Alonso.