OW Por Daniel Lara Crítica: Benjamin Bernheim Mariño Zarzuela
Gran expectativa generó el debut madrileño del tenor francosuizo Benjamin Bernheim, quien ofreció un notable recital dentro del Ciclo de Lied organizado por el CNDM en el Teatro de la Zarzuela. En un momento de excelsa forma vocal, Bernheim presentó un programa centrado en una exquisita selección de melodías francesas de los siglos XIX y XX, junto a canciones ibéricas y argentinas, repertorio ideal para su voz y en el que se movió como pez en el agua. El recital se abrió con la melancólica L’absent, CG 327 (1876) de Charles Gounod (1818-1893), interpretada con dicción impecable y un canto contenido, casi susurrado, que expresó con intensidad la ausencia no sólo física, sino también emocional y existencial del amante abandonado. Crítica: Benjamin Bernheim Mariño Zarzuela

Le siguió L’heure exquise, la más célebre de las Sept chansons grises (1887-1890) de Reynaldo Hahn (1874-1947), cantada con medias voces exquisitas, fraseo intencionado y un canto legato de irreprochable hechura. Cerraron la primera parte del programa los Poèmes de l’amour et de la mer, op. 19 (1882-1890) de Ernest Chausson (1855-1899), en la versión para piano del propio compositor, donde con una voz luminosa, carnosa y de agudos fáciles Bernheim sedujo por la refinada forma en la que esculpió cada frase evocando tanto el amor naciente de La fleur des eaux como la resignación hecha memoria y herida de La mort de l’amour. En el interludio -transición entre el amor vivido y el perdido-, el pianista Borja Mariño sostuvo magistralmente el arco dramático del ciclo, con un exquisito control dinámico y una amplia paleta de colores. La segunda parte del programa se inició con cuatro canciones de Les nuits d’été, op. 7 (1840-1841) de Hector Berlioz (1803-1869), destacando de la interpretación del tenor: la espontaneidad y la frescura de su Villanelle; el rico lirismo y la variedad de matices de su Le spectre de la rose; el tono sombrío y desolador con el que coloreó Sur les lagunes; y el carácter vivaz y soñador de su L’île inconnue. En total complicidad con el tenor, Mariño volvió a destacar, respirando con la voz y creando la atmósfera ideal para cada una de las canciones. El segmento dedicado a Henri Duparc (1848-1933) supuso algunos de los cénits vocales de la velada. En L’invitation au voyage (ca. 1870) Bernheim presumió de un legato perfecto mientras navegaba sin dificultad alguna entre los registros agudos y graves; en Chanson triste (1868) exhibió un canto introspectivo y delicado; y en Phidylé (1882) calidez y generosidad de nobles acentos. Desde el piano, un inspiradísimo Mariño no sólo acompañó, sino que completó, equilibró, dialogó con la voz y creó ecos de cada uno de los textos a través de la música. En las canciones ibéricas, Bernheim mostró buenas intenciones y, aunque fuera de su zona de confort, supo salir airoso con gran profesionalismo a las exigencias tanto de la apasionada canción catalana Damunt de tu, només les flors del ciclo De Combat del somni (1942-1951) de Federico Mompou (1893-1987), como a la de Los dos miedos del ciclo de Poemas en forma de canciones, op 19 (1918) de Joaquín Turina (1882-1949). Crítica: Benjamin Bernheim Mariño Zarzuela

El programa se cerró con la vidalita argentina Canción del árbol del olvido de Alberto Ginastera, cantada con buen gusto y gran sentido del decir. Triunfante ante un público rendido a sus pies, Bernheim ofreció dos propinas operísticas: un modélico Pourquoi me réveiller… del Werther de Massenet, que dejó sin aliento a la sala, y un E lucevan le stelle de Tosca que, pese a ciertos reparos, convenció por su lirismo y su fuerte carga emocional. Ovaciones de pie y aplausos ensordecedores coronaron tanto el debut madrileño por todo lo alto del tenor francés como el magnífico desempeño del pianista vigués Borja Mariño. ¡Chapeau! Crítica: Benjamin Bernheim Mariño Zarzuela
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Madrid (Teatro de la Zarzuela), 26 de enero de 2026. Ciclo de Lied del CNDM. Benjamin Berheim, tenor. Borja Mariño, pianista. Obras de Gounod, Hahn, Chausson, Berlioz, Duparc, Mompou, Turina, Ginastera, Massenet y Puccini.













