Por María Pardo Crítica: Recital José Bros Zarzuela
El pasado 4 de febrero, el tenor barcelonés José Bros ha vuelto al Teatro de la Zarzuela junto a su pianista acompañante habitual Marco Evangelisti para dar un recital al que han titulado ‘Romántico de zarzuela’. Entre un público de avanzada edad, como media, toses contagiosas de diversa intensidad, envoltorios de caramelos y abanicos ruidosos, además de comentarios arbitrarios o letras susurradas en voz baja a la par que la pieza que sonaba, Bros se enfrentó a un recital en el que la música hispana era el hilo conductor y que sirvió de pretexto para interpretar un programa dedicado y en homenaje a su trayectoria.
En la primera parte cantó cinco piezas y una más a cargo del pianista, cuyo conjunto tuvo una duración de unos 26 minutos. Estas romanzas fueron “Bella Enamorada”, de El último romántico (R. Soutullo y J. Vert), “De este apacible rincón de Madrid”, de Luisa Fernanda (F. Moreno Torroba). A continuación, la pieza para piano de Isaac Albéniz Recuerdos de viaje, op. 71, nº6 “Rumores de la Caleta”, obra a la que a que Evangelisti le faltó algo de definición en las escalas, pero que tuvo la fuerza e intención “española” de Albéniz. Continuó con la romanza de La chulapona “Tienes razón, amigo” (F. Moreno Torroba), a la que siguió el relato «La Roca fría del Calvario”, de La Dolorosa (J. Serrano) y, finalmente, la evocación “Pirineu, tes blanques comes”, de Cançó d’amor i de guerra (R. Martínez Valls).

Tras 20 minutos de pausa vino la segunda parte con otros 20 minutos de duración, que abrió la con otras cinco piezas y otra instrumental. Comenzó con la romanza “Mujer de los Ojos Negros”, de El huésped del sevillano (J. Guerrero), “No me quiere la mujer que me quería” de La isla de las perlas (P. Sorozábal), “Yo no sé qué veo en Ana Mari” de El caserío (J. Guridi), demostrando una intimidad acogedora en su fraseo y dinámica. La pieza instrumental que el pianista italiano interpretó fue “Danza del molinero. Farruca” de El sombrero de tres picos (M. de Falla). En este punto, José Bros habló de la autoexigencia tan despiadada a la que se ven sometidos los cantantes líricos, a todo el trabajo que hay detrás de cada aparición profesional y que, en su caso, el repertorista y preparador musical que durante tantos años le ha acompañado y ayudado a preparar el vasto repertorio que lleva a sus espaldas ha sido Marco Evangelisti, al que regaló un ramo de flores y le dedicó el recital. Crítica: Recital José Bros Zarzuela
Terminó el recital con la canción-guajira “Al mismito rey del moro” de La alegría del batallón (J. Serrano) y la conocida romanza: “No puede ser” de La tabernera del puerto (P. Sorozábal), que siempre es una apuesta segura dentro del repertorio “tenoril”. A los aplausos entusiastas del público, el cantante ofreció cuatro bises: la romanza de Roberto de la compositora que tuvo su espacio en la reciente exposición «Las Sinsombrero» del Centro Cultural de Madrid “Fernando Fernán Gómez”, y cuya composición sonó en la muestra en homenaje a las mujeres silenciadas en la historia de España: Adela Anaya Ruiz; la jota “Te quiero morena” de El trust de los tenorios (J.Serrano); la canción de Toldrá Maig; y terminó con otro de los grandes éxitos asegurados como es “Granada” de Agustín Lara.
A sus 59 años, el tenor hizo gala de un profundo conocimiento de su aparato vocal, evitando entrar en conflicto con respuestas musculares indeseadas, acción que despareja su emisión vocal, pero llevando siempre a buen término cada fraseo e intención y dejando patente el excelente intérprete que sigue siendo. Para la última parte del recital ya se le notó mucho más despreocupado, su aparato vocal se relajó y se sumó a disfrutar de las piezas que obsequió al final de éste mostrando la gran calidad por la que es uno de los grandes tenores que tiene España. Crítica: Recital José Bros Zarzuela
Madrid (Teatro de la Zarzuela), 4 de febrero de 2025. Recital de José Bros (tenor) y Marco Evangelisti (piano).
Obras de Serrano, Guridi, Moreno Torroba, Sorozábal, Albéniz y otros. OW













