Por Daniel Lara Crítica: Recital Konstantin Krimmel Madrid
En la recta final de su XXI temporada, un nuevo éxito se apuntó el Centro Nacional de Difusión Musical quien en su ciclo de Lied presentó una vez más al barítono germano-rumano Konstantin Krimmel junto al talentoso pianista israelí Ammiel Bushakevitz en el Teatro de la Zarzuela. La pareja de artistas ofreció un grato e interesante programa del repertorio romántico que, bajo la temática de la muerte, el sufrimiento, la soledad, la esperanza, los elementos de la naturaleza y lo sobrenatural, repasaron piezas compuestas por el austriaco Franz Schubert (1797-1828), el alemán Carl Loewe (1796-1828) y el ucraniano-húngaro Eusebius Mandyczewski (1857-1929).

Referente indiscutible del género liderístico actual, el joven y talentoso Krimmel ofreció un recital que tuvo como común denominador un canto intimista, si se lo quiere por momentos introvertido, generoso y versátil en colores y en contrastes, donde lució una impecable línea de canto, mostró comodidad en los agudos, y que donde fue particularmente detallista en la expresión y en los acentos. El programa tuvo un brillante inicio con impecables interpretaciones de las canciones: «Der Wanderer» (“El caminante”), op. 4, no. 1 (1821) y «An den Mond» (“A la luna”), op. 57 no. 3 (1815) de Schubert. En la primera destacó por sus exquisitas medias voces, sus graves aterciopelados y un canto que fue creciendo en elocuencia y dramatismo; y en la segunda, por la variedad de contrastes con los que supo esculpir esta pieza. También en este bloque del programa dispensó una delicadísima versión de «Hoffnung», D 637 (“Esperanza) (1819), hizo alarde de pianos y medias voces en un «Der Jüngling an der Quelle», D 300 (“El joven junto al manantial”) (ca. 1817) de manual y dio cátedra de extensión y homogeneidad de registro en un magistral «Auf der Donau», D 553 (“En el Danubio”) (1817). Crítica: Recital Konstantin Krimmel Madrid

Después del intervalo y siempre en terreno schubertiano, Krimmel resolvió con buenos recursos la exigente y dramática «Prometheus», D. 674 (1819), revelando a través de un canto muy matizado las intenciones cambiantes manifiestas en el texto. En la misma línea, pero en la famosa «Erlkönig» D 328 (“El rey de los alisos”) se lo oyó particularmente atento a plasmar a través de su voz los diferentes personajes goethianos presentados en esta canción. Intérprete sensible, en «Totengräbers Heimweh», D. 842 (“El anhelo del enterrador”) (1825) supo colorear su canto de angustia y fragilidad, y en «Nachtstück», op. 36 no. 2 (“Nocturno) (1825) de sinceridad y la sublime belleza. En cuando al bloque, compuesto de cinco canciones sueltas de Carl Loewe, a Krimmel se lo escuchó muy desenvuelto frente a las rápidas dinámicas y ante los cambios progresivos del forte al piano exigidas por la partitura. Excelentes, por su capacidad descriptiva y su deslumbrante técnica resultaron las baladas «Herr Oluf», op 2 no. 2 (“El caballero Oluf”) (1821) y «Der Totentanz», op. 44, no. 3 (“La danza de la muerte”) (1835). Mientras que por lo cuidado de su canto, por la capacidad para poner al servicio de la canción una gran gama de colores y acentos fue difícil no caer rendido ante la balada «Erlkönig», op.1 no. 3 esta vez en la versión compuesta por Loewe. ¡Chapeau! En cuanto a las interesantes cuatro canciones rumanas de Eusebius Mandyczevski que cerraron el programa, Krimmel sacó buen provecho del lirismo de estas piezas, con claras influencias de Schubert y Bramhs, para lucir un canto legato bien elaborado y mucha soltura y versatilidad en la expresión. Si el recital resultó un éxito rotundo, en mucho contribuyó el excepcional desempeño del pianista israelí Ammiel Bushakevitz quien en total comunión con el interprete vocal, hizo camino junto a este con precisión, elegancia, tiempos justos y enorme virtuosismo. Ante las ovaciones del pÚblico la dupla Krimmel-Bushakevitz respondió con dos piezas fuera de programa de Schubert. La propina final del célebre «Ständchen» D.957 (“Serenata”) cantada con subyugante refinamiento fue la cereza del pastel de una noche excepcional e inolvidable. Crítica: Recital Konstantin Krimmel Madrid
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Madrid (Teatro de la Zarzuela), 15 de abril de 2025. Ciclo de Lied del CNDM. Obras de Schubert, Loewe y Mandyczewski. OW













