Crítica: Recital de Stéphane Degout y Simon Lepper en la Fundación March

OW  Por Daniel Lara Crítica: Stéphane Degout Lepper March

Dentro del programa titulado “Ravel entre españoles: Falla y Viñes” la Fundación Juan March rinde homenaje a tres grandes de la música de finales de siglo XIX y principios del XX: Maurice Ravel, Manuel de Falla y Ricardo Viñes.  En el tercer y último concierto del ciclo dedicado a la melodía francesa, se presentó el barítono Sébastien Degout y el pianista Simon Lepper. Crítica: Stéphane Degout Lepper March

Stéphane Degout y Simon Lepper / Foto: Dolores Iglesias Fernández – Fundación Juan March.

La España imaginada e idealizada por los compositores y los literatos franceses fueron el basamento de un concierto excepcional titulado “Don Quijote, castillos imaginarios” cuyo programa propuso melodías de los compositores franceses: Maurice Ravel (1875-1937), Gabriel Fauré (1845-1924) y Jacques Ibert (1860-1962), además de uno no galo, pero también inspirado por el mundo español: el alemán Robert Schumann (1810-1856). El barítono francés Stéfane Degout y el pianista británico Simon Lepper fueron dos interpretes ideales para recorrer un programa magnifico de cabo a rabo. En el zenit de su carrera, Degout lució una voz llena de virtudes canoras, un canto delicado, expresivo y un conocimiento del estilo que hicieron de cada una de sus intervenciones una autentico festín para los oídos. El cuidadísimo programa, con un primer bloque dedicado a Ravel, compositor que este año celebra el 150 aniversario de su nacimiento, se inició con la melodía “Sainte M9” (1896) basado en el poema del francés Stéphane Mallarmé (1842-1898), una de las primerísimas composiciones del compositor francés, donde Dégout destacó por su magnífico legato, la ligereza que imprimió a su voz y sus delicados y apianados agudos; le siguieron los poco interpretados “Épigrammes” (1896-97) de Clément Marot dedicados a Ana: “D’Anne qui me jecta de la neige” y “D’Anne jouant de l’espinette”, retratos de una Francia refinada en su transición del medioevo al renacimiento, que Dégout dispensó con desbordante sensualidad y supremo buen gusto.

Siempre en terreno raveliano, les siguieron: la melancólica “L’indifférent”, una de las canciones que integran el famoso ciclo “Schéhérazade, M41” (1903) sobre textos de su amigo el poeta simbolista Tristan Klingsor (1874-1966) y uno de los mejores momentos del concierto con una interpretación intimista, sugerente, de dinámicas controlas y ligereza en el fraseo. Cerraron el primer bloque Ravel de la primera parte del programa, las canciones “Kaddish” y “L’Énigme éternelle” del ciclo folklórico de “Deux Mélodies hebraïques M22” (1914-15), ambas interpretadas con gran solemnidad e introspección en su lengua original, irish y arameo respectivamente. El primer ciclo de melancolías canciones “Poème d’un jour”, op. 21 (1878), evocando con cinismo la fragilidad, la complejidad de los sentimientos amorosos y los ideales no conseguidos, abrió el bloque Fauré, al que siguieron las melodías “Le Secret” y “Les Berceaux” sobre ideales no conseguidos de las “Trois mélodies, op.23” y que se cerró con el famosísimo “Après un rêve” de las “Trois chansons op 7”. En todas estas melodías de juventud de Faure, Dégout brilló por la variedad y profundidad emocional que confirió a su canto -por momentos se tornó impetuoso-, la sutil elegancia de su expresión, la precisión en cada acento y su profundo lirismo. Crítica: Stéphane Degout Lepper March

Cerraron la primera parte del programa, una histriónica interpretación de la balada del babilónico “Belsatzar”, op. 57 (1848) sin excesos y con un superlativo manejo del decir; y las canciones de inspiración española “Melancholie”, “Geständnis” y “Der Kontrabandiste” del ciclo “Spanisches Liederspiel, op. 74” (1849) de Robert Schumann. Estas últimas ofrecidas con inmaculado estilo, modélica pronunciación alemana, carácter, claridad narrativa y gran dominio técnico. La figura de Don Quijote fue evocada en la selección de melodías que incluyó la segunda parte del programa y que inició con las canciones compuestas para la película del director austro-aleman G.W. Pabst por Jacques Ibert y Maurice Ravel, y en las que Dégout destacó por su enorme maestría a la hora de personificar las diferentes facetas de la figura del ingenioso hidalgo, echando mano a un canto expresivo, versátil y rico en colores. En medio de ambas, el ciclo “L’Horizon chimérique” op. 118 (1921), compuestos por Fauré a finales de su vida, fue uno de los platos fuertes del recital con una interpretación profunda, elegante, sin sentimentalismos y de cuidada prosodia de los melancólicos textos del poeta Jean de La Ville de Mirmont sobre sus anhelos del mar. Desde el piano y en perfecta sintonía con el intérprete vocal, el inglés Simon Lepper fue un acompañante irreprochable con peso propio que ofreció elaboradas texturas, perfectas atmosferas y al que se lo escuchó atento a la más mínima inflexión de la voz del barítono galo. Como propina, se ofreció “Stille Tränen” del ciclo de las Doce poesías de Justinus Kerner op. Schumann, remate perfecto de un recital memorable. Crítica: Stéphane Degout Lepper March

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Madrid (Fundación Juan March), 3 de diciembre de 2025. El Quijote, castillos imaginarios. Stéfane Degout, barítono. Simon Lepper, piano.  Obras de Ravel, Fauré y Schumann.