OW Por Pedro Valbuena Crítica: Michael Spyres Les Arts
Brillante inicio de la séptima edición del ciclo Les Arts es Lied, a cargo del tenor estadounidense Michael Spyres, acompañado al piano de Mathieu Pordoy. En el programa, muy inteligentemente diseñado, aparecían obras de Beethoven, Wagner, Liszt y Mahler, dispuestas de tal manera que, aparte de tener una disposición cronológica totalmente coherente, permitía que la voz fuese calentándose progresivamente para asumir sin riesgos las dificultades que sobrevendrian mas tarde de la mano de Wagner y Mahler.

El recital dio comienzo con el hermoso ciclo de canciones An die ferne Geliebte, Op. 98 de Beethoven. Seis piezas de delicada factura que, en su aparente sencillez, fueron desgranadas por Spyres con maestría y buen gusto. Es cierto que hubo un par de ataques algo rozados que no pueden atribuirse a otra cosa que a la frialdad inicial de la garganta, y aquí lo comentamos porque de todo tenemos que sacar punta, pero realmente fue irrelevante. Sea como fuere no volvió a oirse la mas leve cascadura en las casi dos horas de concierto. A continuación se escucharon los Weswndonck-Lieder de Richard Wagner, cinco piezas de belleza extraordinaria que Spyres cantó atento al detalle y mostrando infinidad de matices, haciendo gala de un fiato portentoso y luciendo la rica paleta de colores que posee su instrumento. A pesar de que en otros cantantes esto puede llegar a ser considerado incluso un fallo de inconsistencia, en la voz de Spyres estos colores parecen buscados, cultivados y ofrecidos con total planificación. A continuación se escucharon los Tre sonetti del Petrarca de Listz, una exquisitez bastante poco habitual en los programas de lied, que fueron cantados con extraordinaria delicadeza. Cerrando el ambicioso programa aparecían cuatro canciones de Mahler, a cada cual mas bella y exigente. Crítica: Michael Spyres Les Arts
A estas alturas del concierto Spyres ya se había metido al público en el bolsillo y varios conatos de aplausos obligaron a abortar alguna introducción del piano. Aun así no bajó la guardia, siguió controlando su caudal y su fiato hasta reducir su voz a un hilo, para volver a recuperarla sin aparente esfuerzo, todo ello inequívoco ejemplo de concentración y profesionalidad. Se decía en la Italia setecentesca, no sin cierto sarcasmo, “c`è un tipo di tenori che contralteggiano”. En el caso que nos ocupa se podría insinuar que es un tenor que baritonea, pero dicho sin sarcasmo alguno, de hecho me resulta admirable que existan cantantes con una extensión tan formidable como esta, en la que el registro grave suena redondo y bien apoyado, y el agudo brillante y caudaloso. Finalmente Spyres agradeció en un español bienintencionado y prácticamente insoluble los aplausos del público, y brindó tres piezas maravillosas en las que se volvió a jugar el tipo como quien disfruta con ello.
El acompañamiento al piano de Mathieu Pordoy, estuvo a la altura de las circunstancias, manteniéndose en una línea de refinamiento y detalle realmente encomiable. De hecho, en algún momento se logró lo que para mí es inaudito, que una voz y un piano consigan empastar siquiera fugazmente. Spyres se mostró feliz y agradecido por la merecida ovación que el público le dispensó, y abandonó el escenario muy risueño y enarbolando un ramo de flores verdaderamente espantoso. Crítica: Michael Spyres Les Arts
Valencia, 16 de noviembre de 2025. Palau de Les Arts. Ciclo Les Arts es Lied. Michael Spyres, tenor. Mathieu Pordoy, piano.













