OW Por Daniel Lara Crítica: «Réquiem Mozart paraíso» Madrid
Un gran éxito se apuntó el grupo Hispania Concertalia, quien en su ciclo de conciertos titulado “Viena en Madrid” presentó al conjunto vienés Barucco, orquesta y especializado en interpretaciones historicistas del Barroco y el Clasicismo temprano, junto a la agrupación Vocal Consort, dedicada a la música sacra barroca. Con la figura de Mozart como piedra angular y a su réquiem como composición central, el programa diseñado por su fundador y director de orquesta Heinz Ferlesch y titulado “Hacia el paraíso” planteó una propuesta centrada en la música sacra sobre el tema de la muerte, la esperanza y la vida eterna, articulada alrededor del texto litúrgico “In Paradisum”, perteneciente al rito de los difuntos.

El programa, construido como un arco dramático y teológico buscó, no sólo interpretar una misa de réquiem, sino trazar un recorrido espiritual: La conciencia en la muerte, la suplica y el juicio, la esperanza de redención y la luz del Paraiso. El programa dio inicio con dos piezas “a capella”. La primera, el himno gregoriano “Da pacem Domine” del siglo VI, suplica serena y confiada, forma parte del repertorio del canto llano de la iglesia latina y es utilizado especialmente en tiempos de guerra o de conflicto. Magníficos, miembros del conjunto vocal (Johannes Bamberger, Hans-Jörg Gaugelhofer, Matthias Helm) lucieron buen empaste y gran equilibrio entre las voces. Inspirada en esta composición y manteniendo el espíritu contemplativo del original, se escuchó seguidamente una meditación coral homónima del compositor Arvo Pärt (1935), figura central de la música espiritual contemporánea, compuesta por encargo del director español Jordi Savall y dedicada a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. En esta composición, que añade una dimensión contemporánea a la oración medieval, la paz no aparece como celebración, sino como un reclamo de urgente necesidad.
Nuevamente, el conjunto coral mostró un sonido homogéneo entre las voces y una expresión intensamente meditativa acorde con la estética del compositor estonio y que realzó el carácter espiritual de la pieza. Cerraron la primera parte el programa, los motetes de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): el famosísimo “Exsultate, jubilate” (KV 165) de 1773 -más cercano a un aria de opera que a un motete tradicional- y el “Ave verum corpus” (KV618) de 1791, ambos a modo de petición de paz. En el primero, la soprano austriaca Maria Ladurner supo sacar buen partido de las exigencias virtuosas de la parte solista -concebida para el famoso castrato Venanzio Rauzzini (1746-1810)- exhibiendo una voz bien esmaltada, precisa y ágil a la hora de las agilidades, así como también de un canto expresivo que enfatizó la alegría del texto. Al frente de su orquesta, Ferlesch ofreció una sonoridad cálida, jubilosa y flexible, particularmente atenta al equilibrio entre la voz y la música. En el segundo motete, compuesto pocos meses antes de su muerte y considerado por algunos como una de las cumbres de la música sacra clásica, tanto el coro como la orquesta hicieron una interpretación sin fisuras que puso de relieve los sutiles contrastes escritos por el compositor.

En la segunda parte y a modo de petición del descanso eterno, el programa abrió con “Inmortal Bach” (1988), la obra coral de estética contemporánea, pero de tradición barroca, del compositor noruego Knut Nystedt (1915-2014). En esta pieza, respetuosa adaptación, pero radicalmente transformadora del Coral “Komm, süsser Tod” (Ven, dulce muerte) BWV 478 de J.S. Bach, el compositor noruego propuso una exploración del tiempo como fenómeno acústico donde el coro cantó el coral de Bach de manera tradicional, para que luego, cada voz continuara la misma música, pero en un tiempo diferente creando así clusters y disonancias progresivas. En esta pieza “a capella” el coro mostró, una vez más, un excepcional control vocal sosteniendo notas en tiempos muy variados entre secciones. Como era de esperar, el plato fuerte de la noche vino con el “Requiem en Re menor” (KV 626) (1791) de Mozart. Ultima composición mozartiana, quedó inconclusa a su muerte siendo la versión atribuida a su discípulo Franz Xaver Süssmayr, basándose en los esbozos y en indicaciones del compositor, la ofrecida en esta ocasión por Barrucco. Desde el podio, Heinz Ferlesch ofreció una lectura de línea lirica, textura clara, de sonido redondeado y homogéneo que, extremadamente historicista, hizo hincapié en el carácter litúrgico y meditativo de la partitura, transmitiendo intensidad, pero no grandilocuencia, prestando atención a la excesividad sonora y en perfecta comunión entre el coro y la orquesta. Las partes solistas, fueron irreprochablemente asumidas a su turno por cada uno de los miembros del coro. El concierto concluyó entre prolongadas ovaciones y aplausos de pie que obligaron a los interpretes a ofrecer una propina fuera de programa. Con esta nueva propuesta, Hispania Concertalia reafirma su posición como uno de los ciclos de mayor excelencia del panorama cultural madrileño, sosteniendo una programación de alto nivel y una decidida apuesta por la divulgación del acervo musical europeo. Crítica: «Réquiem Mozart paraíso» Madrid
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Madrid (Auditorio Nacional de Música, Sala Sinfónica), 21 de febrero de 2026. Coral gregoriano DA PACEM DOMINE, Arvo Pärt DA PACEM DOMINE, Wolfgang Amadeus Mozart EXSULTATE, JUBILATE KV165, Knut Nystedt INMORTAL BACH, Wolfgang Amadeus Mozart REQUIEM EN RE MENOR KV626.
Barucco: Orquesta de Viena & Vocal Consort
Dirección musical: Heinz Ferlesch.
Producción: Hispania Concertalia.













