Crítica: «Rigoletto» en Vigo

Por Livia Leal Crítica: «Rigoletto» Vigo

Cuando Victor Hugo escribió Le roi s’amuse (el rey se divierte), difícilmente podría haber imaginado el impacto que su obra tendría, casi dos siglos después, en los teatros del mundo entero. Al día siguiente de su estreno, el drama en cinco actos fue prohibido, siendo calificado, entre otras cosas, de inmoral. Apenas dos décadas más tarde, la obra llegó a manos de Giuseppe Verdi. Los censores sugirieron reemplazar la figura de un rey por la de un duque, con la esperanza de evitar cualquier controversia. Casi 200 años después de su creación, Rigoletto sigue llenando los teatros de todo el mundo. Y es que, cuando el libretista Francesco Maria Piave se une a Verdi, nada puede salir mal. Juntos nos han legado auténticas obras maestras como La forza del destino, La traviata o Simon Boccanegra, y Rigoletto no sería la diferente.

Desde su estreno el 11 de marzo de 1851 en el Teatro de la Fenice de Venecia, Rigoletto ha recorrido los escenarios más prestigiosos del mundo, y Vigo no iba a ser la excepción. La pasada noche, este drama en tres actos arribó al Auditorio Mar de Vigo, donde alrededor de mil espectadores se dieron cita para disfrutar de la función. Gracias a LG Artist Management, la ciudad olívica tuvo la oportunidad de presenciar una representación que reunió a artistas de renombre nacional e internacional, acompañados por la orquesta y el coro de la Ópera Nacional de Moldavia.

Andrés Sánchez-Joglar, Luis Cansino y miembros del coro en una escena de «Rigoletto» / Foto: LG AM

Bajo la batuta del maestro moldavo Nicolae Dohotaru, la orquesta inauguró la velada con firmeza. A pesar de que la agrupación resultaba más reducida de lo que el público podría esperar en una ópera de Verdi, logró acompañar la acción de manera contundente, precisa y decidida. Sobresalió, sin duda, una excepcional sección de cuerdas, con una mención especial a las violas, cuya interpretación enriqueció la atmósfera de la obra. Sin embargo, la falta de un foso orquestal y la ubicación de la orquesta en las primeras filas del patio de butacas afectaron negativamente la sonoridad, especialmente en la sección de metales, cuyos instrumentos en ocasiones opacaron a los cantantes.

La escenografía y el vestuario de la Ópera Nacional de Moldavia nos transportaron al pasado, una atmósfera que se vio reforzada por el diseño de luces de Stefan Gilca, quien creó en todo momento escenas llenas de misterio y un aire lúgubre. La escenografía, además, jugó un papel crucial al ayudar a los cantantes, ya que su disposición favoreció que las voces no se perdieran con tanta facilidad, compensando la falta de concha acústica del auditorio. Igualmente, sobresalió el trabajo de Oleg Constantinov con el coro masculino, compuesto por voces excepcionales, destacando especialmente la cuerda de tenores. Por otro lado, Rodica PicireanuSimone Frediani, Stefan Donos, Andrei Camaran y Tatiana Jeichu ofrecieron interpretaciones correctas en sus respectivos papeles de Giovanna/Condesa de Ceprano, Borsa, Marullo, Conde de Ceprano y el paje. Crítica: «Rigoletto» Vigo

Andrés Sánchez-Joglar en una escena de «Rigoletto» / Foto: LG AM

El tenor Andrés Sánchez-Joglar dio vida a un apasionado Duque de Mantua, mostrando una interpretación escénica muy convincente, respaldada por una voz cálida que fue ganando en presencia a medida que avanzaba la obra. Defendió con destreza la esperada aria «La donna è mobile», cuyos primeros compases provocaron una inmediata expectación en el patio de butacas, que se llenó de murmullos. Por su parte, Yuri Dudar ofreció una imponente recreación del Conde de Monterone, cuya maldición sobre Rigoletto resonó con fuerza, mientras que su voz oscura y profunda se convirtió en una verdadera benedizione para los oídos. Vicente Martínez interpretó a Sparafucile con gran acierto, creando un personaje intrigante, frío y calculador, que desprendió una total falta de emociones, acompañado vocalmente de una zona grave bien controlada. Finalmente, la mezzosoprano ucraniana Natalia Matveeva dio vida a Maddalena, mostrando soltura escénica y una gran complicidad con Andrés Sánchez.

Si bien Andalucía es un territorio rebosante de monumentos y joya sarquitectónicas como la Giralda y la Torre del Oro en Sevilla, o la majestuosa Alhambra de Granada, también nos ha regalado una gran voz: la de la joven soprano Rocío Faus, quien ayer cautivó al público con su interpretación de Gilda. Su voz ágil, cálida y perfectamente homogénea a lo largo de toda su extensión, provocó que el público la premiase con un sonoro aplauso tras el aria «Caro nome», y suspirase junto a ella en su emotiva intervención final «Lassù in cielo, vicina alla madre». Su delicadeza expresiva y elegante fraseo llevaron al público a una entrega total, reservando un cálido aplauso al concluir la obra. A pesar de que la gestualidad resultó poco convincente en algunos momentos de soledad ,éstos se compensaron con creces en las escenas con su padre en la ópera, Rigoletto, quien la guió con maestría sobre las tablas y consiguieron hacer un tándem equilibrado.

El barítono vigués, Luis Cansino, ofreció una interpretación magistral de Rigoletto. Su voz, firme, timbrada y perfectamente proyectada, llenó con facilidad las 1.400 butacas del auditorio. Se trataba de un personaje que ha abordado en múltiples ocasiones, lo que se reflejó en su total interiorización, tanto vocal como escénica. Abrió la velada caracterizándose como bufón, dentro de un ambiente lúgubre y misterioso que anticipaba los oscuros rincones de su alma, mientras se preparaba para la fiesta que seguiría. Reflejó con maestría el drástico cambio de carácter en el allegro con brio, donde, al inicio del festejo, nos ofreció saltos divertidos y gestos de complicidad con el resto de personajes en escena, en un marcado contraste con lo visto previamente. Su interpretación del aria Cortigiani, vil razza dannata emocionó al público al transmitir de manera conmovedora el dolor de un padre despojado de su hija. En su última intervención, la desgarradora frase “¡Ah! La maledizione!!” expresó todo el sufrimiento de su personaje.

El respeto del público se hizo notar cuando, en los saludos finales, todos se pusieron de pie al verlo aparecer en el escenario. Aunque él se arrodilló en el escenario, fue el público quien se inclinó ante su interpretación.


Vigo, 9 de marzo de 2025. Auditorio Mar de Vigo.  Rigoletto

Elenco: Luis Cansino, Rocío Faus, Andrés Sánchez-Joglar, Vicente Martínez, Natalia Matveeva, Rodica Picireanu, Yuri Dudar, Simone Frediani, Tatiana Jeichu, Stefan Donos, Andrei Caraman.

Director musical: Nicolae Dohotaru.  Directora de escena: Rodica Picireanu
Director del coro: Oleg Constantinov.

LG Artists Management, Leonor Gago (directora artística).