Por Pedro Valbuena Crítica: «Roberto Devereux» Les Arts
Roberto Devereux, una coproducción con la Dutch National Opera & Ballet de Ámsterdam y el Teatro di San Carlo de Nápoles, ha sido la obra elegida para clausurar la temporada 2024-25 del Palau de Les Arts de Valencia. El espectáculo podrá verse hasta el 18 de junio. Perteneciente a la denominada trilogía Tudor, junto a Anna Bolena y Maria Stuarda, fue estrenada en el teatro de San Carlo en 1837 con un éxito moderado, que fue paulatinamente aumentando y extendiéndose por toda Europa, llegando hasta España al año siguiente a través de la vía habitual, Barcelona. La trama toma como pretexto la relación pasional entre Roberto Devereux y la reina Isabel I de Inglaterra, si bien, a partir de ahí, el libreto adquiere vida propia y los acontecimientos se recrean de forma libre.

La música de Donizetti, muy anticuada en su concepción, prevé una obertura bipartita al estilo clásico que parafrasea la National Anthem inglesa, seguida de tres actos en los que aun se percibe claramente la división entre los recitativos acompañados y las arias o números de conjunto cerrados, aspectos éstos que ya comenzaban a considerarse superados por los compositores más innovadores. En esencia, es una partitura orquestada con minuciosidad y elegancia, pero que no ofrece mucho más. Si uno extrema la atención se da cuenta de que unas arias se parecen a otras, porque en realidad toda la obra es un gran bajo de Alberti que sostiene algunas bellas melodías que tampoco son especialmente rupturistas. Podria decirse que el producto finales una especie de Rossini de marca blanca.
La propuesta escénica de Jetske Mijnssen, que también se hizo cargo del resto de la trilogía que ha pasado por Les Arts, funcionó muy bien en el primer acto, con una recreación (diseño de Ben Baur) de las estancias privadas de la reina, elegante y bien iluminada, aunque el movimiento de personajes resultó algo torpe por lo limitado del espacio. El segundo acto, con la escena del parlamento totalmente paralizada sobre un minimalista fondo gris, me pareció muy tedioso, solamente hacia el final, el escenario volvió a resultar interesante cuando descendió con gran plasticidad el último espacio en forma de nueva estancia, que acabó posándose, sin el mas leve ruido, sobre la escena. Una imagen preciosa aunque tampoco excesivamente original. No comprendí algunos efectos propuestos por Cor van den Brink desde la iluminación, especialmente la escena del baile, que quedó en una penumbra excesiva. Mas acertado me pareció el diseño de vestuario de Klaus Bruns, que aunque desplazaba en el tiempo la ambientación histórica a los años cincuenta, añadió un punto extra de glamour que juzgué muy oportuno.

Pero sin duda, y a una gran distancia, lo mejor de la noche fueron las voces, en especial la pareja de protagonistas femeninas, que estuvieron francamente muy bien. Por un lado, Eleonora Buratto, (según algunos la mejor Elisabetta posible en la actualidad) cantó añadiendo a su infalible técnica una carga dramática enorme, haciendo sobresalir al personaje por si mismo, y no por la jerarquía que representa. Su afinación fue perfecta y el apoyo de su voz inamovible. Tan sólo creo que se erró en el planteamiento del personaje, del que se quiso extraer toda la vertiente emocional, y al que se privó de nobleza y dignidad en algunos momentos. En cualquier caso a la Buratto le sobran recursos para hacer esto o aquello como actriz, sin que se resienta la parte vocal. A un nivel muy parecido encontré a Silvia Tro Santafé, que tuvo que cargar con la responsabilidad de situar la atmósfera durante el primer acto. Le escuché un timbre hermoso, redondo y una respiración perfectamente dosificada. De todo esto se puede deducir fácilmente que los momentos más intensos de la velada fueron los protagonizados por estas dos fabulosas voces, especialmente en los duetos que compartieron. Devereux estuvo encarnado por Ismael Jordi, un habitual de este auditorio y muy apreciado por el público, que anduvo buscando su propia voz durante los dos primeros actos y que la encontró finalmente hacia el final. Le noté vacilante en algunos aspectos, como el fraseo y también en la afinación, pero concluyó su actuación de forma brillante. El Duque de Nottingham, a cuyo título parece que vaya asociado el concepto de malvado, fue interpretado por Lodovico Filippo Ravizza, que parecía cantar constantemente la misma aria, porque a pesar de que gran parte de este defecto se debe a lo limitado de la partitura, lo cierto es que el no supo sacar demasiados matices al personaje, quizá porque no los tiene, en cualquier caso su interpretación no pasó de correcta. Creo que no encontró su punto de comodidad y que emitía la voz sin apoyo, aunque la belleza de su timbre compensaba en cierto modo. El resto del reparto fue asumido por cuatro alumnos del Centre de Perfeccionament que cumplieron su cometido con corrección y profesionalidad.

La Orquestra de la Comunitat Valenciana dirigida por el maestro Francesco Lanzilotta, sonó, como la inmensa mayoría de veces, prácticamente perfecta. El maestro controlaba con gestos sencillos y metronómicos los cuadriculados compases de este Roberto Devereux, cuya interpretación debió resultar a los excelentes intérpretes de la orquesta un juego de niños. El Cor de la Generalitat Valenciana, tiene un papel reducido en esta obra, y como era de esperar lo solventó sin mas problema.
La sala, que por desgracia estaba lejos del lleno, saludó a los intérpretes con una fuerte ovación, que solamente amainó cuando apareció sobre las tablas la responsable de la dirección de escena. Yo diría que este Donizetti ha sido el digno colofón de una temporada que podríamos calificar de excelente. Crítica: «Roberto Devereux» Les Arts
Valencia, miércoles 4 de junio de 2025. Palau de Les Arts. Roberto Deveraux de G. Donizetti. Francesco Lanzillotta, dirección musical. Jetske Mijnssen, dirección de escena. Ben Baur, escenografía. Klaus Bruns, vestuario. Con van den Brick, iluminación. Luc Joosten, dramaturgia. Crítica: «Roberto Devereux» Les Arts
Elenco: Eleonora Buratto, Elisabetta. Silvia Tro Santafé, Sara. Ismael Jordi, Roberto Devereaux. Ludovico Filippo Ravizza, Lord Duca di Nottingam. Filipp Modestov, Lord Guglielmo Cecil. Irakli Pkhaladze, Sir Guglielmo Raleig. Xavier Galán, un paje. Lluís Martínez, un criado. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Cor de la Generalitat Valenciana. Jordi Blanch Tordera, director del coro.












