Por Daniel Lara Crítica: «Tannhäuser Ópera Sofia
Un nuevo gran triunfo se apuntó la compañía de Opera y Ballet de Sofia quien para la inauguración de la edición 2025 de su Festival Wagner apostó por la ópera Tannhäuser, ausente de la compañía por más de cuatro décadas, en una nueva producción firmada por el talentoso director de escena Plamen Kartaloff y reuniendo un reparto vocal compuesto en su totalidad por cantantes búlgaros de un superlativo nivel de calidad.

A cargo de la inclemente parte protagónica brilló el tenor Martin Iliev, cantante de inagotable energía quien, con una voz amplia, potente y bien esmaltada, de rico centro y de agudos seguros y potentes ofreció una interpretación magnifica de principio a fin del atormentado caballero Tannhäuser y en cuyo canto plasmó con inteligencia los dilemas psicológicos entre el deseo carnal y la redención espiritual de su personaje. Su narración «Romerzählung. Inbrunst im Herzen» cantada con profunda emoción y gran fuerza dramática conmovió, lo que le permitió, por un lado, meterse al público en el bolsillo, y por otro, regalarle a la noche uno de sus mejores y más celebrados momentos vocales. No se quedó atrás, la soprano Tsvetana Bandalovska quien, con una voz atractiva, opulenta y eficazmente administrada, concibió una joven y devota Elisabeth sin macula. Interprete de enorme sensibilidad, si bien en su aria de entrada “Dich, Teure halle” destacó por su canto noble y sus expresivos acentos, lo mejor de su cosecha vendría hacia el final de la noche donde su voz de tintes dramáticos y un canto pletórico de humanidad y genuina emoción harían maravillas en la famosa plegaria del acto tercero «Allmächt’ge Jungfrau, hör mein Flehen». ¡Chapeau! En la misma parte, pero con una voz más lirica y un canto pleno de dulzura y musicalidad, una grata sorpresa dejo la joven y prometedora Eleonora Djodjoska-Mladenova, un interesante interprete a seguir de cerca.

Con mucho oficio, sensualidad y vigoroso temperamento dramático, la soprano Gabriela Georgieva fue una ideal Venus, parte a la que sirvió con una voz broncínea, robusta, de ricos graves y cuidado legato, cualidades que convirtieron en oro cuanta nota cantó. En la escena, Georgieva fue además una interprete entregada y convincente que supo concentrar todas las miradas en cada una de sus intervenciones. Alternando en la parte, no le fue en zaga Radostina Nikolaeva quien con mucho oficio delineó una diosa del amor muy solvente con una voz potente, de bello timbre y un canto vibrante y seductor. Poseedor de importantes medios vocales, un intencionado fraseo y gran autoridad escénica, el bajo Petar Bucherov trazó un muy acertado Hermann, el Landgrave de Turingia. Como Wolfram von Eschenbach, el barítono Atanas Mladenov fue otro de los grandes triunfadores de la noche. Con un patrimonio de excepcionales cualidades vocales, el barítono búlgaro deslumbró a la audiencia por la calidad de su canto que, apoyado en una muy depurada técnica, esculpido con nobles acentos, perfectamente articulado y de exquisito lirismo fue un auténtico deleite para los oídos. En famosa canción de la estrella vespertina “Oh du mein holder Abendstern…” dio una lección de canto y marcó uno de los zenit vocales de la representación. Con el listón bien alto enfrente, Ventseslav Anastasov supo ofrecer a su turno un correcto, bien intencionado y convincente Wolfram. Completaron el elenco vocal, cumpliendo sobradamente el resto de Minnensänger a cargo de: Emil Pavlov (Walther), Angel Antonov (Heinrich), Stefan Vladimirov (Biterolf) y Angel Hristov (Reinmar), así como el muy bien plantado pastorcillo de voz flexible y fluida de la soprano Maria Pavlova. Gran desempeño del coro de la casa al que, bajo la atenta dirección de Violeta Dimitrova, se lo oyó perfectamente preparado y sólido. En lo estrictamente musical, la orquesta de la casa nuevamente confirmó su altísimo nivel de calidad, en esta ocasión bajo la entusiasta dirección de Constantin Trinks quien, con gran conocimiento de la partitura, ofreció una lectura equilibrada, dinámica, rica en colores y texturas y que siempre estuvo atenta a armonizar del mejor modo el trabajo de los músicos y el de los cantantes.

Una parte importante del éxito de la presentación recayó en la nueva, imaginativa y reflexiva producción escénica firmada por Plamen Kartaloff quien presentó un eficaz montaje que funcionó a la perfección gracias a su agudo sentido teatral y a sus muy estudiadas marcaciones tanto individuales como grupales. Su producción hizo foco en la idea del significado del amor y la aceptación de quien es diferente en un mundo polarizado sin alterar por ello, el espíritu original de la ópera que conservó su esencia romántica, así como también el fuerte contenido religioso y político de su trama. La escenografía simbólica, multicolor y de pocos, pero justos elementos, concebida por Sven Jonke no sólo ofreció un marco perfecto para el desarrollo de la acción, sino que además permitió rápidas transiciones de escenas. Tanto el rico, detallista y moderno vestuario elaborado por Hristiyana Mihaleva-Zorbalieva, como el preciso tratamiento lumínico de Andrej Hajdinjak apuntalaron de mucha belleza visual el espectáculo. Otro importante aporte de calidad hizo el cuerpo de ballet de la casa comandados por Maria Ilieva. Una vez caído el telón, un público enfervorizado premio con interminables ovaciones un espectáculo imperdible de altísima jerarquía que envidiarían muchas de las más importantes casas de ópera del mundo. ¡Bravo! Crítica: «Tannhäuser Ópera Sofia
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Sofia (Sofia Opera and Ballet), 26 de junio y 5 de julio de 2025. Tannhäuser, Richard Wagner Producción de la Opera de Sofia.
Dirección musical: Constantin Trinks. Dirección de escena: Plamen Kartaloff.
Elenco: Martin Iliev, Tsvetana Bandalovska/Eleonora Djodjoska-Mladenova, Petar Buchkov, Atanas Mladenov/Ventseslav Anastasov, Emil Pavlov, Angel Antonov, Stefan Vladimirov, Angel Hristov, Gabriela Georgieva/Radostina Nikolaeva y Maria Pavlova.
Orquesta, coro y ballet de la Opera de Sofia. OW













