Crítica: «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay» en el Met

Por Carlos J. López Rayward

The Amazing Adventures of Kavalier & Clay: superhéroes, libertad y memoria en el Met

Con The Amazing Adventures of Kavalier & Clay, la Metropolitan Opera comienza su temporada 2025-6 incorporando a su repertorio una nueva ópera contemporánea. Ya es casi una tradición abrir el año operístico con una obra de hoy, que confirma la apuesta del Met por la producción de nuevos títulos. En esta ocasión la obra del compositor Mason Bates, basada en la novela homónima de Michael Chabon, ofrece una reflexión profundamente americana sobre el poder del arte —y en particular del cómic— como herramienta de redención, denuncia y esperanza en tiempos de oscuridad.

Edward Nelson y Miles Mykkanen en "The Amazing Adventures of Kavalier & Clay." Foto: Evan Zimmerman / Met Opera
Edward Nelson y Miles Mykkanen en «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay.» Foto: Evan Zimmerman / Met Opera

Josep Kavalier, un joven artista checo, logra escapar del horror nazi en Praga y llega a Nueva York, donde se reune con su primo Sam Clay. Inspirados por la figura de Superman e impulsados por la frustración de asistir desde lejos al drama que asola Europa, crean la serie de cómics The Escapist, un superhéroe que ayuda a los oprimidos a alcanzar la libertad. El personaje se convierte de inmediato en un éxito de masas en Estados Unidos, pero la felicidad elude a los protagonistas: Clay sufre la incomprensión y la represión por su homosexualidad, mientras que Kavalier queda devastado por el naufragio del buque Miriam, en el que su hermana pequeña intentaba huir de los nazis hacia América.

Los temas abordados por el libreto tienen plena vigencia, y adquieren una resonancia especial en estas semanas, cuando el final de la guerra en Gaza parece alumbrar un incierto atisbo de paz. Aunque el argumento se centra en personajes judíos en su lucha contra la opresión, la ópera contiene suficientes elementos para que todos los amantes de la libertad y la justicia, sea cual fuere su ascendencia, se sientan interpelados e inspirados. Esa universalidad del mensaje —la necesidad de resistir frente al fanatismo y la barbarie— conecta el relato histórico con las urgencias morales del presente.

El compositor Mason Bates en ensayos de "The Amazing Adventures of Kavalier & Clay." Foto: Evan Zimmerman / Met Opera
El compositor Mason Bates en ensayos de «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay.» Foto: Evan Zimmerman / Met Opera

La música de Mason Bates se mueve entre la épica cinematográfica y la introspección íntima. Su orquestación, rica en texturas electrónicas y ritmos sincopados, dibuja con precisión la energía febril de la Nueva York de los años cuarenta. Bates no teme el lirismo ni la cita estilística: hay ecos del jazz de Gershwin, de la inmediatez melódica de Bernstein y del dramatismo orquestal de John Adams, pero todo ello se integra en un lenguaje personal, de gran teatralidad y eficacia dramática. El arco cromático de la música incluye también sugerentes notas emotivas que vertebran y dan realismo a los giros de la historia y los cambios entre escenas.

También da su espacio a las voces, con momentos de lucimiento para los solistas, dúos y tercetos, así como interesantes cuadros con coro e interesantes ensembles que le dan un aire de gran ópera americana, muy acorde con la Metropolitan Opera. El compositor demuestra una comprensión instintiva de la voz humana, alternando momentos de recitado expresivo con amplios arcos melódicos que permiten a los cantantes desplegar emoción y vuelo vocal.

Una escena de  "The Amazing Adventures of Kavalier & Clay" con Jerimy Rivera como Escapist. Foto: Evan Zimmerman / Met Opera
Una escena de «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay» con Jerimy Rivera como Escapist. Foto: Evan Zimmerman / Met Opera

En el foso, el director de orquesta canadiense Yannick Nézet-Séguin se mostró energético y propositivo como de costumbre, en una ópera que se adapta perfectamente a su estilo afectado y posmoderno. El resultado es una orquesta brillante y ordenada, que se desarrolla de manera pujante de principio a fin, llegando al corazón del espectador con su mensaje de esperanza y libertad.

En cuanto al elenco vocal, el triángulo formado por la estupenda mezzo neoyorquina Sun-Ly Pierce (Rosa Saks), el tenor de Michigan Miles Mykkanen (Sam Clay) y el barítono polaco Andrzej Filończyk (Joe Kavalier) cosechó la atención y el cariño del público en un gran éxito para los tres. Pero también destacó la completa actuación del barítono Edward Nelson en el papel del actor californiano Tracy Bacon, el malogrado amante de Sam Clay, así como las siempre sólidas intervenciones de los sempiternos comprimarios del Met, Patrick Carfizzi (Sheldon Anapol) y Eve Gigliotti (Esther Klayman). En su reducido pero atractivo papel de Slavador Dalí encontramos al barítono Efraín Solís, de magnética presencia escénica y marcada intuición musical.

Sun-Ly Pierce, Helen Rtveliashvili Mangan y Miles Mykkanen en "The Amazing Adventures of Kavalier & Clay." Foto: Evan Zimmerman / Met Opera
Sun-Ly Pierce, Helen Rtveliashvili Mangan y Miles Mykkanen en «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay.» Foto: Evan Zimmerman / Met Opera

Otras voces también marcaron la diferencia. El bajo barítono Craig Colclough dejó patente su buen estado vocal en el desagradido papel de Gerhart, mientras que las apariciones, siempre cargadas de emoción y simbolismo, de la soprano Lauren Snouffer en el papel de Sarah Kavalier, la hermana pequeña de Joe Kavalier cuya muerte sume al protagonista en la depresión, dejaron una huella sensible en el público neoyorquino. Este era el debut en el Met de Snouffer, que deja un excelente recuerdo y promete futuras participaciones en la casa.

La puesta en escena del director californiano Bartlett Sher justifica en gran parte el éxito de la ópera con una escenografía que retrata con gusto y precisión el ambiente y la imagen nítida del Nueva York de los años cuarenta. La dramaturgia de Paul Cremo, aunque comedida en muchos aspectos, deja espacio al espectador para que se integre en el drama, sin apabullarlo con elementos superfluos. Se trata, en suma, de una producción elegante y equilibrada, muy efectiva y con un notable ritmo dramático, que ha convencido y atraído al público de Nueva York, tanto a los amantes de la ópera como a muchos que se asoman al género quizá por primera vez.

Efraín Solís y Sun-Ly Pierce (detrás, ezda.) en "The Amazing Adventures of Kavalier & Clay." Foto: Evan Zimmerman / Met Opera
Efraín Solís y Sun-Ly Pierce (detrás, ezda.) en «The Amazing Adventures of Kavalier & Clay.» Foto: Evan Zimmerman / Met Opera

En conjunto, The Amazing Adventures of Kavalier & Clay se erige como una propuesta ganadora del otoño musical en Nueva York: una ópera que no teme dialogar con el presente, que combina espectáculo y pensamiento, y que recuerda que incluso en los tiempos más oscuros el arte sigue siendo —como The Escapist— una forma de resistencia y de libertad.

OW


★★★★★

Metropolitan Opera de Nueva York, a 2 de octubre de 2025. The Amazing Adventures of Kavalier / Clay, ópera en dos actos con música de Mason Bates y libreto en inglés de Gene Scheer basado en la obra homónima de Michael Chabon.

Dirección Musical: Yannick Nézet-Séguin. Orquesta y coro de la Metropolitan Opera (director del coro: Tilman Michael). Producción: Bartlett Sher. Diseño escénico: 59 Studio. Vesturario: Jennifer Moeller. Diseño de sonido: Rick Jacobsohn. Coreografía: Mandy Moore. Dramaturgia: Paul Cremo.

Reparto: Lauren Snouffer, Andrzej Filończyk, Craig Colclough, Miles Mykkanen, Eve Gigliotti, Richard Croft, Patrick Carfizzi, Ellie Dehn, Nathan Carlisle, John Moore, Edward Nelson, Amanda Batista, Sun-Ly Pierce, Efraín Solís, Garen McRoberts, Jonathan Elmore, Ross Benoliel, Ned Hanlon, Jerimy Rivera, M. Warnock, Helen Rtveliashvili Mangan, Bonnie Wright.