Crítica: «Tosca» en el Teatro alla Scala de Milán

Por Bernardo Gaitán Crítica: «Tosca» Teatro Scala Milán
Era el 7 de diciembre de 2019 cuando el telón del Teatro alla Scala se alzaba frente al selecto público que asiste a la función de Sant’Ambrogio, más conocida entre los melómanos como “La prima della Scala”, el evento que inaugura la nueva temporada del prestigioso teatro italiano. Para abrir la temporada 2019-2020, sin saber que esta sería brutalmente interrumpida por la pandemia, se eligió Tosca. La inmortal obra de Puccini despertó gran expectación entre el público asiduo de la Scala, ya que se trataba de una producción tradicional con un marcado enfoque cinematográfico y un despliegue de innovadores elementos tecnológicos. La propuesta de Davide Livermore no solo buscaba impactar a los espectadores en el teatro, sino también a quienes seguían la transmisión en directo desde cines y teatros habilitados para ello, así como a los 2,85 millones de espectadores que la vieron por televisión, un récord de audiencia que aún permanece invicto. Siguiendo otra costumbre del teatro, que es reponer los títulos de apertura después de algunos años, en su temporada 2025 se ha decidido encargar a Alessandra Premoli la reposición de la producción de Livermore, con algunos cambios en el elenco y la dirección musical. Crítica: «Tosca» Teatro Scala Milán
Una escena de «Tosca» en el Teatro alla Scala / Foto: -Brescia e Amisano
El creativo turinés revisita los icónicos escenarios históricos de la trama sin perder la esencia romana. El primer acto, situado en la iglesia de Sant’Andrea della Valle, destaca como el más cinematográfico gracias a un ingenioso escenario giratorio que mantiene en constante movimiento la Capilla de los Attavanti. La escenografía diseñada por el equipo de Giò Forma logra que cada cambio escénico evoque una secuencia fílmica. El Te Deum, que marca final del acto impresiona por la magnitud de elementos en escena: un numeroso coro, una escenografía imponente y los elegantes y detallados vestuarios de Gianluca Falaschi. Lejos de un diseño sinóptico, los detalles son sutiles pero significativos: los abrigos de Scarpia y sus secuaces se tiñen de rojo sangre, al igual que la parte inferior del vestido azul de Tosca en el segundo y tercer acto.
En el ámbito musical, cabe recordar que en el estreno de 2019 Riccardo Chailly, director musical del teatro, optó por la recuperación filológica de ocho pasajes eliminados por Puccini tras el estreno en el Teatro Costanzi de Roma en 1900, los cuales fueron reincorporados en la edición crítica de Roger Parker, que es la que se utilizó para esta producción. Sin embargo, la audición de estos fragmentos confirma que la decisión de Puccini fue acertada, pues su supresión evita dilaciones innecesarias en el ritmo dramático. Para esta nueva reposición, Michele Gamba tomó la batuta y ofreció una dirección sumamente convincente. Sus tempi, en general más pausados de lo habitual, permitieron explorar interesantes detalles instrumentales y destacar dinámicas que suelen pasar desapercibidas. Su enfoque teatral priorizó la expresividad melódica y armónica de la partitura, siempre cuidando el balance con las voces. La Orquesta del Teatro alla Scala respondió con virtuosismo a las exigencias del concertador milanés, especialmente en los momentos instrumentales más destacados, como el final original del tercer acto, donde Puccini retoma el motivo del aria «E lucevan le stelle», el amanecer romano con la dulce melodía de los pastores o la versión extendida de la muerte de Scarpia en el segundo acto. Sin embargo, el «Te Deum» se erige como el clímax musical de la velada, con una impresionante cohesión entre la orquesta, el coro de adultos y el coro de niños, dirigidos magistralmente por Alberto Malazzi y Marco de Gaspari, respectivamente.
Una escena de «Tosca» en el Teatro alla Scala / Foto: -Brescia e Amisano
En el rol protagónico Elena Stikhina ofreció una Tosca de alto nivel musical. La soprano rusa posee un timbre de gran belleza que combina con una sólida técnica vocal que le permite dotar de nobleza a este complejo personaje. El timbre atractivo y su presencia escénica resaltan la versatilidad de una Tosca que no solo canta bien, sino que también actúa con solvencia. El único punto débil, aunque menor, es su pronunciación del italiano, que no siempre es clara. Su interpretación de «Vissi d’arte» fue aclamada por su largo fiato y un discreto filado en la frase final ‘Perché, perché, Signore…’. Como su amado Cavaradossi, Fabio Sartori ofreció una interpretación vocalmente irreprochable, pero escénicamente incompleta. Su vocalidad gentil y su experiencia en el rol son innegables, aunque su desempeño actoral dejó algo que desear, resultando un personaje por momentos rígido y falto de matices emocionales. Sin embargo, su «Recondita armonia» evidenció un bello agudo final y una interpretación equilibrada, mientras que el efusivo grito de «Vittoria, vittoria!» en el segundo acto fue contundente y sostenido con notable duración. Su mejor momento llegó en el tercer acto, especialmente en el dúo con Tosca y en el aria «E lucevan le stelle», donde conquistó al público con un poderoso fiato y un fraseo expresivo. Como el malvado barón Scarpia, Amartuvshin Enkhbat ofreció una interpretación vocalmente impecable, llena de matices y colores sumamente atractivos. Su potencia vocal, perfecta dicción italiana y la riqueza de su canto, realzada por las dinámicas propuestas por Gamba, lo convierten en un buen interprete. No obstante, su actuación no alcanzó el mismo nivel, resultando en ocasiones monótona. Es justo reconocer que ha mejorado notablemente en el aspecto interpretativo con respecto a años anteriores, aunque aún tiene camino por recorrer para estar a la altura del exigente escenario italiano.
Los coprimarios son igualmente importantes; Carlo Bosi brilló como Spoletta gracias a su precisión vocal y actoral, destacando como inseparable secuaz de Scarpia. Marco Filippo Romano presentó un Sagrestano ligero y convincente, evitando los excesos caricaturescos o cliché cuando se trata de personajes religiosos. Li Huanhong ofreció un Angelotti de voz oscura y presencia notable. Xhieldo Hyseni cumplió adecuadamente como el Carcelero, mientras que Cecilia Menegatti encarnó al Pastor con una voz clara y afinada. Cabe mencionar que este elenco se presentó únicamente en dos funciones, mientras que el resto de las representaciones están programados Chiara Isotton como Tosca, acompañada por Francesco Meli y Luca Salsi, Cavaradossi y Scarpia de la producción de 2019 respectivamente. Crítica: «Tosca» Teatro Scala Milán
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Milán (Teatro alla Scala), 25 de marzo de 2025.      Tosca     Ópera en en tres actos, con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa.       OW

Director musical: Michele Gamba
Director de coro Alberto Malazzi. Maestro del Coro Infantil: Marco De Gasperi
Dirección escénica: Davide Livermore. Retomada por Alessandra Premoli
Escenografía: Gio Forma. Vestuario: Gianluca Falaschi. Iluminaciòn: Antonio Castro. Video: D-Wok. Coreografía Daniel Erzalow.
ELENCO: Elena Stikhina, Fabio Sartori, Amartuvshin Enkhbat, Marco Filippo Romano, Carlo Bosi, Li Huanhong, Costantino Finucci, Xhieldo Hyseni, Cecilia Menegatti.