Crítica: «Il trovatore» en el Teatro Real, con Marina Rebeka y Piotr Beczała

OW       Crítica: trovatore» Real Rebeka Beczała                                       Por María Pardo

Il trovatore: el fuego de la memoria en Teatro Real

Con Il trovatore, el Teatro Real recupera la producción de Francisco Negrín estrenada en 2019 para clausurar la temporada 2025/26. Bajo la dirección musical de Nicola Luisotti, el coliseo madrileño vuelve a poner en escena una de las grandes cimas del catálogo verdiano, una ópera que, desde su estreno en 1853, no ha dejado de fascinar por la fuerza de su inspiración melódica y por un drama construido sobre el amor, la venganza y el peso inexorable del pasado. La reposición reúne un elenco de primer nivel encabezado en el estreno por Marina Rebeka, Piotr Beczała, Ksenia Dudnikova, Artur Ruciński y Krzysztof Bączyk. A este reparto se sumaba la presencia de Anna Netrebko en cuatro de las funciones programadas, aunque la soprano se ha visto obligada a cancelar su participación por un severo agotamiento físico y fatiga vocal, siendo sustituida por Eleonora Buratto en las representaciones que tenía asignadas. La obra, inspirada en el drama romántico El trovador, de Antonio García Gutiérrez, sitúa a sus personajes en un universo dominado por los recuerdos, donde la tragedia ya ha sucedido antes de que se levante el telón. Crítica: trovatore» Real Rebeka Beczała

Una escena de «Il trovatore» con Ksenia Dudnikova (Azucena) y Raúl Benítez (niño) / Foto: J. del Real

La función del estreno permitió comprobar hasta qué punto esa concepción dramatúrgica encuentra una traducción escénica coherente. La propuesta escénica de Negrín sitúa la memoria en el centro del drama. Los fantasmas del pasado acompañan constantemente a unos personajes incapaces de escapar de su destino, hasta convertir el recuerdo en el verdadero escenario sobre el que se desarrolla la tragedia: de ahí su propuesta conceptual. Desde la primera escena, Ferrando no se limita a relatar la tragedia que desencadenará la acción, sino que la narra a un grupo de niños como si se tratara de un cuento oscuro, mientras las intervenciones del coro adquieren el carácter de un inquietante presagio. La presencia constante del niño sacrificado por Azucena y del espíritu de su madre, ejecutada junto al niño en la hoguera, materializa sobre el escenario aquello que la música de Verdi evoca de forma permanente: un pasado que nunca deja de perseguir a los personajes y que acaba conduciéndolos inexorablemente a la tragedia.

En ese planteamiento dramatúrgico, el bajo polaco Krzysztof Bączyk construye un Ferrando convincente, más narrador que simple capitán de la guardia, desenvolviéndose con naturalidad en sus escenas junto a los niños, que responden con una sorprendente solvencia escénica. Tanto los pequeños que participan en la narración inicial como el que encarna al hijo muerto de Azucena aportan una presencia tan discreta como eficaz, reforzando una de las ideas más logradas del montaje. Artur Ruciński compone un Conde de Luna de gran fuerza teatral. Su elegante línea de canto y el cuidado fraseo dibujan un personaje complejo, más cercano al antihéroe romántico que al villano convencional. Aunque las notas más agudas no siempre alcanzan el brillo deseado, su interpretación dramática resulta de gran solidez y dota de humanidad a un personaje consumido por una pasión imposible. Crítica: trovatore» Real Rebeka Beczała

Marina Rebeka y Piotr Beczała / Foto: J. del Real

Marina Rebeka firma una Leonora de extraordinaria inteligencia musical. Más allá de la indiscutible calidad de un instrumento homogéneo y luminoso, la soprano letona demuestra un admirable sentido de la dosificación, reservando recursos para afrontar con plenitud el exigente cuarto acto. Su “Tacea la notte placida” ya anticipa una interpretación de gran elegancia, pero es en “D’amor sull’ali” donde alcanza la cima de la velada, con un canto sostenido sobre un impecable control del fiato, refinamiento estilístico y una musicalidad que convierte el sacrificio final de Leonora en uno de los momentos más conmovedores de la representación. Frente a ella, Ksenia Dudnikova ofrece una Azucena de enorme intensidad dramática, sostenida por una voz de gran cuerpo y una personalidad escénica arrolladora. La oscuridad del timbre, la carnosidad de la emisión y una entrega interpretativa sin fisuras convierten a la gitana en el auténtico eje emocional del drama, haciendo plenamente creíble un personaje dominado por el trauma, la culpa y el deseo de venganza.

Piotr Beczała vuelve a demostrar por qué es uno de los grandes intérpretes verdianos de la actualidad. Su Manrico combina nobleza heroica y lirismo con una emisión siempre apoyada, de voz firme, proyectada con naturalidad y perfectamente integrada en el cuerpo sonoro, lo que le permite afrontar con aparente facilidad las exigencias del papel sin renunciar nunca a la elegancia del fraseo. Junto a ellos, Rocío Faus como Inés, Fabián Lara en el papel de Ruiz y Moisés Marín como Mensajero cumplen con solvencia sus respectivas intervenciones, integrándose con eficacia en un reparto de notable nivel.

Una escena de «Il trovatore» en el Teatro Real / Foto: J. del Real

El Coro Titular del Teatro Real volvió a confirmar por qué está considerado uno de los grandes activos musicales de la institución. Preciso, compacto y plenamente comprometido desde el punto de vista teatral, sostuvo con autoridad algunas de las páginas corales más emblemáticas de Il trovatore, desde el inquietante relato inicial de Ferrando hasta el célebre «Miserere» del cuarto acto, pasando por el coro de las gitanas («Vedi! Le fosche notturne spoglie») y el delicado coro de religiosas («Ah! se l’error t’ingombra»). Incluso cuando la puesta en escena relegaba a los cantantes al fondo del escenario o a zonas de escasa visibilidad, el conjunto mantuvo un admirable equilibrio sonoro y una gran intensidad dramática. Especialmente inspirada resultó la intervención del coro femenino en la escena del convento, resuelta con una delicadeza y transparencia que contribuyeron decisivamente a crear uno de los momentos de mayor lirismo de la velada.

La excelencia artística del coro contrasta con la situación laboral que atraviesa actualmente. Mientras continúa siendo uno de los pilares musicales del Teatro Real y recibe un reconocimiento unánime por parte de la crítica especializada, sus integrantes mantienen sus reivindicaciones, entre otros puntos, para la negociación de un convenio propio y una actualización salarial acorde con el prestigio alcanzado como uno de los mejores conjuntos corales del panorama lírico español.

Desde el foso, Nicola Luisotti volvió a demostrar el profundo conocimiento que posee del universo verdiano destacando el simbolismo del fuego como elemento vertebrador de toda la partitura. Su dirección respiró con los cantantes y construyó con inteligencia la progresión dramática de una partitura que alterna continuamente explosiones de energía con momentos de intenso lirismo. Solo en algunos pasajes del primer acto, especialmente durante la escena de Leonora e Inés, el equilibrio con la orquesta no resultó del todo satisfactorio, ya que el volumen instrumental terminó cubriendo parcialmente sus voces situadas al fondo de la caja escénica, donde la proyección naturalmente disminuye.

Una escena de «Il trovatore» en el Teatro Real / Foto: J. del Real

La iluminación de Bruno Poet completa con notable sensibilidad el universo imaginado por Negrín. La permanente atmósfera nocturna que envuelve la acción, recorrida por sombras, penumbras y destellos de fuego, se convierte en un elemento narrativo más, reforzando la dimensión psicológica de una producción que, siete años después de su estreno, mantiene intacta su fuerza visual y dramática. Esta reposición confirma que la propuesta de Francisco Negrín ha resistido bien el paso del tiempo. Alejada de cualquier tentación arqueológica y sin caer en actualizaciones gratuitas, su lectura pone el foco en los mecanismos íntimos de la tragedia y encuentra en la música de Verdi el vehículo perfecto para convertir la memoria del trauma en el verdadero protagonista de una de las grandes obras maestras del repertorio operístico. Crítica: trovatore» Real Rebeka Beczała


Madrid (Teatro Real), 29 de junio de 2026     Il trovatore, Dramma en cuatro partes

Música de Giuseppe Verdi (1813-1901). Libreto de Salvadore Cammarano, basado en la obra de teatro El trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez.Estrenada en el Teatro Apollo de Roma el 19 de enero de 1853. Estrenada en el Teatro Real de Madrid el 16 de febrero de 1854

Producción del Teatro Real, en coproducción con la Opéra de Monte-Carlo y la Royal Danish Opera de Copenhague.

Dirección musical: Nicola Luisotti

Dirección de escena: Francisco Negrín

Escenografía y vestuario: Louis Désiré. Iluminación: Bruno Poet

Dirección del coro José Luis Basso

Elenco: Artur Ruciński, Marina Rebeka, Ksenia Dudnikova, Piotr Beczała, Krysztof Bączyk, Rocío Faus, Fabián Lara, Moisés Marín, Claudia Agüero (actriz)