Crítica: «Un misterio de sainete» en Les Arts de Valencia

OW  Por Pedro Valbuena Crítica: «Un sainete» Les Arts Valencia

Achicando el género

Si bien es cierto que no me encuentro precisamente entre los defensores más acérrimos de la Zarzuela, si reclamo para el género el respeto y la dignidad que le otorgan muchos años de tradición y algún que otro ejemplo de excelencia incuestionable. Por ello, me sentí bastante incómodo cuando vi sobrepasar en varias ocasiones las líneas rojas que separan lo cómico de la patochada en la representación de Un misterio de sainete cocinado por Les Arts.

A principios del s. XVIII era muy habitual secuestrar piezas de uno o varios compositores que habían tenido buena acogida, y remezclarlas a través de un hilo argumental que, en general, estaba muy bien traído. Eran los denominados Pasticcio, un invento comercial que solía arrojar sustanciosos dividendos al empresario que lo promovía. Sin embargo esta Zarzuela a la cazuela, título optativo con el que le han bautizado, parece haber sido concebida sin pies ni cabeza desde el principio. Los números musicales, que son algunas de las piezas mas conocidas del maestro Serrano, han sido elegidos con ese único criterio, de tal manera que el ensamblaje entre ellas ha dado como resultado un engendro absurdo e incomprensible. Pero con todo no es eso lo peor del asunto, la cosa ha ido mas lejos. Enrique Viana ha intentado crear una especie de paratexto, donde cupiesen y se justificasen todas las intervenciones musicales en forma de argumento, utilizando para ello una larga y tediosa retahila de chistes casposos y situaciones grotescas, mas propias de una función de fin de curso que de un auditorio como este. Estamos encantados de que Les Arts haya iniciado su singladura como centro productor de espectáculos, pero ahora mismo hace falta un volantazo porque por ahí vamos mal.

Una escena de «Un misterio de sainete o zarzuela a la cazuela» / Foto: Web Les Arts

 

Musicalmente los integrantes del Centre de Perfeccionament estuvieron a buena altura. Cantaron dignamente las melodías pegadizas del valenciano, y lidiaron como pudieron con la parte dramática, pero no lograron acercarse mas que ligeramente al tono de Revista provinciana. Sin duda estas jóvenes promesas de la lírica encontrarán en su escuela mejores papeles que abordar, y en caso contrario aquí estaremos para denunciarlo. Los maestros que acompañaron al piano mostraron un alto grado de sincronía, y sostuvieron todo el espectáculo con seguridad pasmosa, aunque tuvieron que pisar el pedal en varias ocasiones para contrarrestar la sequedad de la sala. La escenografía (Daniel Bianco) tenía su gracia, así como los movimientos de escena y las vedetescas coreografías (Cristina Arias), que también tuvieron que asumir los cantantes. Me resulta inquietante que el ciclo de Zarzuela de Les Arts, que ya de por sí tenía poco contenido en ediciones anteriores, haya quedado reducido a esto. 

El público, que llenaba la sala en su totalidad, respondía a los chistes de forma algo forzada. Un señor en mitad de la platea, que reía con inusitada energía cada una de las ocurrencias, se encargaba de arrancar las risillas tensas del resto. Quiero pensar que no ejercía de claque. En fin, muy poca chicha. Servidor siempre ha pensado que con la cosa cómica no se debe bromear.


Valencia, jueves 19 de febrero de 2026. Palau de Les Arts. Teatro Martín y Soler. Un misterio de sainete o zarzuela a la cazuela. Música de José Serrano. Dirección de escena y vestuario, Enrique Viana. Escenografía Daniel Bianco. Iluminación, Juanjo llorens. Coreografía, Cristina Arias. Artistas del Centre de Perfeccionamente de Les Arts.

Dirección de escena y dramaturgia: Enrique Viana.   Pianistas: Stanislav Angelov y Miquel Carbonell

Elenco: Federica Fiori, Filipp Modestov, Holly Brown, Nuada Le Drève, Joaquín Cangemi, Omar Lara