Curro Vargas (2º reparto). Chapí. Madrid. Opera World

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Teatro de la Zarzuela de Madrid. 2 Marzo 2014.

La reposición de esta ópera – drama lírico, siguiendo la terminología del compositor – es digna de elogio, ya que se trata de una de las obras más importantes de Ruperto Chapí. No obstante, no le auguro a la obra un futuro más brillante que el que ha tenido hasta ahora, al menos en su formato completo actual.

Esta ópera responde al intento de varios compositores españoles de crear una ópera nacional en la década de los 90 del siglo XIX, siguiendo para ello el modelo italiano, tan en boga en aquellos años, representado por el llamado género verista, aunque manteniendo la comicidad consustancial con las obras del llamado género chico español. Es decir, un verismo a la española, que se convierte en un género híbrido, cuyo recorrido fue más bien escaso.

Curro Vargas es una obra bien construida por un Ruperto Chapí, que es uno de los compositores más importantes de su época. La obra, tal como está concebida y presentada por el Teatro de la Zarzuela, tendrá escaso recorrido, ya que se trata de un argumento por demás previsible desde el principio, cuyos diálogos son muy largos, aunque muy bien escritos en verso, y en la que la presencia de partes cómicas de escasa calidad trae consigo una duración desmesurada de 4 horas, incluyendo descansos. La ópera está bien construida, pero queda corta, en general, de inspiración. Aunque pueda sonar a heterodoxo, creo que sería necesario hacer la experiencia de cortar notablemente los diálogos y eliminar unos cuantos pasajes cómicos para dejar la duración musical reducida a unas dos horas de duración. Hoy el público no aguanta fácilmente una obra de 4 horas, a menos que se trate de algo de calidad excepcional, lo que no es el caso que nos ocupa.

Paolo Pinamonti está haciendo una labor encomiable al frente de la programación del Teatro de la Zarzuela, recuperando obras olvidadas y buena falta hacía la presencia de alguien como él para salir de la rutina que ha caracterizado a este teatro durante años. Para la reposición de Curro Vargas ha llamado a su amigo Graham Vick, uno de los más prestigiosos directores de escena del panorama actual, quien nos ofrece una producción moderna del drama de celos, violencia y muerte de Curro Vargas, que sigue la moda del minimalismo escénico. La producción es colorista, un tanto naíf, con una escenografía a base de elementos de atrezzo en una plataforma giratoria. Los personajes están bien definidos y no faltan momentos curiosos y muy personales, como la visión que ofrece Graham Vick de la Procesión del segundo acto. La producción se caracteriza por su colorido y agilidad, importantes en una obra tan larga, y consigue dar bastante fluidez a la escena.

currovargaszarzuela2La escenografía – más bien, elementos escénicos – y el vestuario, traído a tiempos actuales, son obra de Justin Brown, contando con una buena iluminación por parte de Giuseppe Di Iorio. Sin ser uno de los mejores trabajos que recuerdo de Graham Vick, me parece que es lo más interesante de la representación. La dirección musical estuvo a cargo de Martín Baeza-Rubio, a quien veía en un podio por primera vez. La impresión es positiva, ya que ha controlado francamente bien foso y escena y ha conseguido una buena prestación por parte de la Orquesta de la Comunidad de Madrid, mejor que en otras ocasiones. Su dirección ha tenido altibajos, pero dentro de un buen nivel. Pienso que es un director que puede dar buen juego en este teatro en el futuro. Buena la actuación del Coro del Teatro de la Zarzuela, muy exigido escénicamente por la producción.

El personaje de Curro Vargas fue interpretado inicialmente por Alejandro Roy, aunque únicamente cantó el primer acto. Desde el principio su voz ofrecía sonidos sucios en el centro, en un canto bastante forzado por arriba. Daba la impresión de no encontrarse bien y, efectivamente, se anunció al inicio del segundo acto que estaba con gripe y sería sustituido por Andeka Gorrotxategi, que había sido el protagonista en el reparto titular. El tenor vasco ofreció una voz de mayor calidad que la del asturiano, además de una figura atractiva en escena, muy adecuada para el personaje de Curro Vargas. Salimos ganando con el cambio. El mayor problema de Gorrotxategi consiste en su emisión excesivamente engolada, lo que hace que la voz no se proyecte bien, aunque no le falta volumen.

Soledad, el objeto del amor y celos del protagonista, era en este segundo reparto la mezzo soprano valenciana Cristina Faus, cuya actuación me resultó poco convincente. Su voz no ofrece mucha calidad y hay tiranteces notables. Tengo la impresión de que estaría mejor una soprano spinto que una mezzo soprano en el personaje. Marco Moncloa fue Don Mariano, el marido de Soledad, cuya actuación fue mejor que la que ofreció en Marina en la última ocasión en que le vi en escena, pero me resultó un tanto basto vocalmente y con escasa musicalidad.

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En los personajes secundarios hay que destacar el buen hacer escénico de Milagros Martín en Doña Angustias, la madre de Soledad, de Luis Álvarez en el Padre Antonio, magnífico en los diálogos, y de Aurora Frías en Doña Emplastos, muy divertida y adecuada. Israel Lozano ofreció una voz atractiva en el personaje de Timoteo, el tradicional tenor cómico de tantas zarzuelas, mientras que Ruth González ofreció una voz reducida en el personaje de Rosina, la tiple cómica de tradición. Completaban el reparto un adecuado Gerardo Bullón, como Capitán Velasco, y un modesto Airam de Acosta como el Alcalde

El Teatro de la Zarzuela ofrecía una entrada de alrededor del 75 % de su aforo. El público se mostró un tanto tibio durante y al final de la representación. Hubo aplausos cálidos al final, pero no escuché muestras de entusiasmo.

La representación comenzó con 5 minutos de retraso y tuvo una duración de 4 horas y 1minuto, incluyendo dos intermedios. Duración musical, incluyendo diálogos, de 3 horas y 6 minutos. Los aplausos finales apenas llegaron a cinco minutos.

El precio de la localidad más cara era de 44 euros. En los pisos superiores los precios oscilaban entre 36 y 18 euros. El precio de la localidad más barata era de 5 euros.

José M. Irurzun