DVD. Le Comte Ory. Rossini

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ROSSINI: “Le Comte Ory”. Javier Camarena, Cecilia Bartoli, Rebeca Olvera, Liliana Nikiteanu, Ugo Guagliardo, Oliver Widmer. Coro de la Ópera de Zurich, Orquesta La Scintilla. Dirección musical: Muhai Tang. Dirección escénica: Moshe Leiser & Patrice Caurier. Decorados: Christian Fenouillat. Vestuario: Agostino Cavalca. Iluminación: Christophe Forey & Martin Gebhardt. Dirección de vídeo: Olivier Simonet. Grabación en vivo: Zurich, Opernhaus, 31-XII-2011. Decca 074 3467 (1 DVD).

 

Ya va siendo copiosa la discografía (tanto en CD como en DVD) de “Le Comte Ory” de Rossini, que demuestra la cada vez mayor aceptación de esta genial reelaboración de la cantata escénica de circunstancias “Il Viaggio a Reims” en una auténtica “opéra-comique”, con tan solo el añadido de algunos pasajes –como ese maravilloso terceto nocturno, lleno de equívocos, al final de la obra-. Tras la pionera edición del Festival de Glyndebourne de 1997 (donde la obra se había recuperado en tiempos modernos en 1956, con el tenor español Juan Oncina y la batuta de Vittorio Gui, en una de sus primeras exhumaciones junto con la de la Piccola Scala dos años después con Graziella Sciutti, y en la que nuestra Teresa Berganza fue Isolier, en una muestra más de la afición de la artista madrileña por los pajes travestidos), en la hilarante producción del recientemente fallecido director argentino (pese a su nombre) Jérôme Savary, ha aparecido la del Met, con un reparto de campanillas (Juan Diego Flórez, Diana Damrau, Joyce DiDonato, Michele Pertusi…) y un inteligente juego de teatro dentro del teatro inspirado en la escena isabelina y debido al ‘oscarizado’ Bartlet Sher, el director de la famosa película Moulin Rouge. Ahora han salido casi simultáneamente al mercado la que aquí comentamos y la del Festival Rossini de Pesaro (con una María José Moreno deslumbrante), y en la que el catalán Lluis Pasqual explota abiertamente la vena de la comedia sofisticada, con guiños a lo Jacques Feydeau. En la presente, debida a la pareja formada por Moshe Leiser & Patrice Caurier, es eminentemente bufa, de una comicidad directa (fue estrenada en Nochevieja, lo cual es significativo), pero esto contribuye adecuadamente al desarrollo de la acción, que, como es habitual en este tándem galo, está cambiada de época (las cruzadas medievales han sido trasladadas al tiempo de la ocupación francesa). La función está bien guiada, también con mucho brío, desde el foso por el maestro chino Mihai Tang, que saca auténticas chispas –nunca mejor dicho- de la orquesta de instrumentos originales La Scintilla y de un coro muy participativo, del que se aprecia claramente que se está divirtiendo, y mucho, al igual que el público y los cantantes. El reparto está encabezado, como es lógico, por Cecilia Bartoli, para la que la Comtesse Adèle no tiene ningún problema y vuelve a hacer gala de su condición de rossiniana, en un canto deslumbrante en las agilidades e impecable en el estilo, además de permitirle exhibir toda su “vis” de comedianta. El tenor mexicano Javier Camarena puede sobradamente con las inclemencias del papel titular, muy exigido en la zona aurora, y aunque, evidentemente, no posee la belleza vocal de su colega peruano, no le va a la zaga en otros aspectos, entre los que no podemos olvidar el escénico. Otra representante destacada del “latin power” actual es la también azteca Rebeca Olvera como Isolier (aquí en clave de soprano y no de mezzo, para contrastar con la cantante romana). El versátil barítono Oliver Widmer se luce en el aria de Raimbaud. Una vez más, tenemos que descubrirnos ante el compositor pesarés. Y es que no queda otro remedio que decir: ¡qué grande era Rossini!

 

Rafael Banús Irusta