El Amor de las tres Naranjas. Berlín KO

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El Amor de las tres Naranjas
El Amor de las tres Naranjas. Foto: M. Rittershaus 

Es siempre un placer asistir a una representación de esta ópera, que no es sino un cuento, acompañado de una estupenda música. Volvía a ver esta ópera en la misma producción 5 años más tarde y el resultado del espectáculo ha sido muy bueno, mejorando en la dirección musical y también en lo que se refiere al reparto vocal. 

La producción de Andreas Homoki se ha convertido en un clásico en este teatro, habiendo viajado a teatros de otros países y siempre con éxito. La producción resulta colorista y muy atractiva, no pretendiendo sino narrar un cuento con sentido del humor y bastantes toques infantiles, lo que resulta muy adecuado y lo agradecen los muchos jovencitos que asistían a la representación. La escenografía de Frank Philipp Schlössmann se caracteriza por el uso de elementos escénicos, entre los que destacan unos grandes libros de cuentos, las naranjas y algunos animales. Divertido el vestuario de Mechthild Seipel y buena iluminación de Franck Evin. 

La dirección escénica funciona francamente bien, utilizando estupendamente al coro del teatro. Todos los personajes se entregan sin reservas a la fiesta que tiene lugar en el escenario y al final asistimos a un espectáculo divertido y sin mayores pretensiones que la de hacer para un rato agradable a los espectadores. No es poco. 

La dirección musical corría a cargo del director titular de la compañía, el letón Ainars Rubikis, que ha tenido una notable actuación, llevando muy bien la obra en todo momento y cuidando bien a los cantantes. Le vi dirigir hace dos meses en este teatro Die Tote Stadt y la impresión fue muy positiva. Ahora la ha confirmado plenamente. Buena la prestación tanto de la Orquesta como del Coro de la Komische Oper. 

Hace 5 años disfruté de la representación de esta ópera, siendo la parte más débil la vocal. Ya se sabe que a este teatro no se viene a escuchar grandes voces. Sin embargo, en esta ocasión el conjunto de cantantes ha sido notablemente mejor que entonces, aunque todos ellos han ofrecido la desenvoltura vocal que se puede esperar. 

El Amor de las tres Naranjas. Foto: M. Rittershaus 
El Amor de las tres Naranjas. Foto: M. Rittershaus

El Príncipe fue interpretado de manera convincente por el tenor Thomas Blondelle, que lo hizo francamente bien, con voz atractiva y buenas dosis de desenvoltura escénica. 

Adecuado también el tenor Ivan Tursic en la parte de Truffaldino, el acompañante del Príncipe en sus aventuras. No es una gran voz, pero funciona bien. 

Buena la actuación de la Fata Morgana, interpretada por la soprano Svetlana Sozdateleva, divertida también en escena. Su acompañante Celio fue interpretado adecuadamente por el bajo Philipp Meierhöffer, que doblaba también como la Cocinera en el Palacio de Creontas. 

Repetía como Princesa Ninetta la soprano Mirka Wagner, que lo hizo de manera correcta, como lo hiciera hace 5 años. 

Sonoro y adecuado en todo el bajo Jens Larsen como Rey. Lo hicieron bien la pareja de intrigantes, formada por Günter Papendell (Leander) y Maria Fiselier (Princesa Clarice). 

Correcto Dominik Köninger en la parte de Pantalone, el consejero del Rey. Buena también la actuación de Karolina Gumos como Smeraldine, la ayudante de la Fata Morgana. Divertido el Farfarello de Samuli Taskinen. Correctas tanto Georgina 

Melville (Princesa Nicoletta) como Marta Mika (Princesa Linetta) en sus breves intervenciones. 

El teatro ofrecía una gran entrada próxima al lleno total con notable presencia de niños, cuyo comportamiento fue ejemplar durante toda la representación. El público tributó una muy cálida acogida a los artistas en los saludos finales. 

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 11 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 1 hora y 42 minutos. Seis minutos de aplausos. 

El precio de la localidad más cara era de 82 euros, habiendo butacas de platea desde 42 euros. La localidad más barata costaba 19 euros. 

José M. Irurzun