El Ballet Nacional de España con ‘Flamenco-Rock-Andaluz’ y ‘Medea’ en el Teatro de la Zarzuela

OW                   Ballet Nacional España Teatro Zarzuela.                   Por Cristina Marinero

El estreno de este programa del Ballet Nacional de España (BNE), que estará hasta el miércoles 22 de julio en el Teatro de la Zarzuela, ha sido Flamenco-Rock-Andaluz, hasta hace muy poco titulado Triana, por el famoso grupo de estilo rompedor que dicta el título, protagonistas de la escena musical durante los años setenta y principios de los ochenta. El cambio de nombre seguro se debe a que, en el terreno de la danza española, leer el título Triana nos remite inmediatamente a Albéniz y su magna composición que -coincide en esta temporada independientemente del Ballet Nacional- Antonio Najarro ha recreado en sus programas de homenaje a Antonia Mercé con su compañía privada. 

La coreógrafa de Flamenco-Rock-Andaluz es Rafaela Carrasco (Sevilla, 1972), Premio Nacional de Danza 2023 y directora del Ballet Flamenco de Andalucía de 2013 a 2016, quien tiene un pie constante en Madrid al ser catedrática de baile flamenco en el Conservatorio Superior de Danza ‘María de Ávila’. Carrasco ha contado con la joven cantaora jienense Angeles Toledano para dar voz a las canciones de Triana que componía y cantaba Jesús de la Rosa Luque, quien murió en accidente de tráfico en 1983, lo que produjo la disolución del grupo que triunfó con su flamenco rockero. 

 

Un momento de «Flamenco-Rock-Andaluz» del BNE  en el Teatro de la Zarzuela

Subidos en practicables escénicos, Toledano se sitúa en el centro, con Juanma Montoya y Sefo (guitarras eléctricas) a un lado, y Benito Bernal (guitarra) y Manu Masaedo (percusión), al otro. La puesta en escena subraya el protagonismo de los músicos, mientras los bailarines, veintiocho, aparecen sucesivamente por el escenario con una suerte de coreografía-jazz, cada uno con sus evoluciones, y una iluminación de claroscuros que les convierte en una masa conjunta acompañando a la cantaora y equipo.

Es imposible de desligar la aparición de Angeles Toledano en los Premios Goya (y la que ofreció su predecesora, Rosalía, en ese estilo de número artístico flamenco que se ha arraigado en los galardones cinematográficos) con la puesta en escena ideada para esta creación coreográfica. Sin tener el dato en el programa de mano de las canciones que se incluyen en Flamenco-Rock-Andaluz, lo cierto es que es un ballet con una espina dorsal débil, al que le falta ese pellizco de alma que dan el orden y la estructura coreográfica. Es demasiado tiempo viendo a los bailarines (con ropa oscura y fondo oscuro, iluminados en penumbra) ejecutando sus individuales pasos. La coreografía no te arrastra mediante la emoción, algo sucede en esa no cohesión interna que te hace volar la mente a otro lugar. 

Ese tema de la iluminación que apuntábamos está bastante extendido en la danza, últimamente. Será por deformación del teatro o la ópera, lo cierto es que la danza necesita más luz y no abusar de claroscuros y medias luces para su puesta en escena. Con Medea también los percibimos. Si bien se aprecia el trabajo profundo de inmersión de Inmaculada Salomón en el personaje más importante de la danza española femenina del último medio siglo, las luces se quedan cortas y nos resta ver bien el baile y a sus bailarines. Felipe Ramos ha adaptado la iluminación original de Freddy Gerlache y debería subir las luces porque perdemos bastante de esta coreografía de 1984 de José Granero, con libreto de Miguel Narros, también autor de los figurines, escenografía de Andrea D’Odorico y la magistral partitura de Manolo Sanlúcar.

Una de las coreografía del Ballet Nacional de España en el Teatro de la Zarzuela.

Se trataría de mantener el diseño, cómo no, pero subirle un par de puntitos la luminosidad. Sobre todo en la tan importante secuencia de la boda y el desenlace. Entre la capa negra regalo de Medea a Creusa (siempre dulce y bonita, Estela Alonso) y la media luz que prima en el grupo de invitados que la rodean cuando el drama crece, no se ve bien el qué y el por qué sucede su muerte y la de todo su grupo, encabezado por Creonte (sólido Currillo) y con el novio, Jasón (Francisco Velasco siempre en su sitio) quedando como único superviviente para sufrir con la venganza de Medea. Manuel Coves vuelve a liderar el foso al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid. Ya es, indiscutiblemente, el director de orquesta “de la danza”. 

He visto Medea cincuenta veces, igual más, desde que el Ballet Nacional de España volvió al Teatro de la Zarzuela en enero de 1985, tras haber estrenado el famoso programa donde se integra en julio de 1984. Yo acababa de intervenir como bailarina en la zarzuela rescatada de los baúles de Barbieri, Chorizos y Polacos, dirigida por José Luis Alonso y Miguel Roa, con coreografía de escuela bolera de Alberto Lorca. Y por la confianza de haber estado más de un mes en el teatro, pude estar en cada función, y entre cajas en muchas ocasiones, admirando a Manuela Vargas, para la que fue creado el personaje. Incluso estaba allí cuando a la delgadísima bailaora se le descosió la costura central del ligero vestido que lleva en el conjuro y se quedó con todo el torso al aire. Cuando salió del escenario, lloraba con un disgusto tremendo, lógico. Y eso que como era tan plana de pecho no resultó tan fuera de lugar el sobrevenido desnudo de cintura para arriba. 

Inmaculada Salomón ha asimilado muchos momentos temperamentales y del arco del personaje de Manuela Vargas. Se nota que se ha tirado a la piscina para este personaje tan perseguido de hacer por toda primera bailarina del BNE. La aplaudimos y la retamos a que siga en esa línea en lo que se refiere a lo gestual, para recabar más verdad. Por supuesto que Granero realizó a la medida del tronío de la Vargas esta obra maestra absoluta y su interpretación ha marcado escuela. Salomón debe continuar trabajando en este personaje que le va a traer muchas satisfacciones. Ella seguirá protagonizando Medea en las funciones del 14 al 19 de julio. Los días 21 y 22 lo interpretará Esther Jurado, a quien hace mucho que no vemos bailar en el Ballet Nacional, aunque siga siendo parte de su plantilla. Celebramos que su director Rubén Olmo haya decidido que vuelva a la escena. 


Madrid (Teatro de la Zarzuela), 12 de julio de 2023.     Ballet Nacional de España