El barbero de Sevilla en Mazatlán, Sinaloa: 40 años de Enrique Patrón como director

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El barbero de Sevilla en Mazatlán
El barbero de Sevilla en Mazatlán

Enrique Patron De Rueda comenzó su carrera como director de Ópera el 29 de noviembre de 1979 con EL ELIXIR de AMOR de Donizetti en el antiguo Teatro del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Yo ya lo conocía desde antes de que bajara al foso de la orquesta ese día de su debut, pues trabajaba con nosotros como asesor musical en las grabaciones de televisión, leyendo las partituras de la obra presentada para la dirección de cámaras, auxiliando los aspectos de acción dramática. También había hecho labores de maestro interno, director de banda interna, asesor de la consola de audio y lo que se requiriera. Había regresado de Europa, venía de Londres, y desde el primer día, recién bajado del avión iba a trabajar en lo suyo. Cuarenta años después, convertido en el más reconocido de los directores mexicanos en el terreno operático celebra el aniversario 40 de esa primera incursión en su tierra y mar natal, el puerto de Mazatlán, Sinaloa con otra obra bufa, EL BARBERO DE SEVILLA de Rossini con un elenco de jóvenes formados por él que se enfrentaron en el teatro ÁNGELA PERALTA, nombre de la soprano internacional más famosa del siglo XIX que, conocida como El Ruiseñor mexicano, muriera de cólera aquí mismo a unos pasos del recinto donde se presentó la genial obra del Cisne de Pesaro.

Convertido con el paso del tiempo en un experimentado y dotado director concertador de altísimo nivel musical y acendrada sabiduría, el director concertador joven y novato que vimos debutar, enfrentó la genial partitura rossiniana, obra maestra donde se consagrará el compositor antes de cumplir sus 24 años, como continuador de los grandes operistas italianos bufos, los napolitanos Cimarosa y Paisiello, de cuyas fuentes bebiera, pero que superaría y llevaría el género a su máxima expresión, con una nueva brillantez melódica y una especial elegancia en la instrumentación y la generalización de los números de canto conjuntados, tríos, cuartetos quintetos y los concertados numerosos, para cantantes dotados de un nivel vocal elevado. Enrique Patrón estudió a fondo la bellísima partitura y logró un adecuado balance entre los músicos con recursos, matices, tiempos y dinámicas sonoras plagadas de riquezas y sutilezas. Su batuta supo llevar con exquisitez y maestría la obra entera. Para ello contó con un elenco al cual lleva preparando muchos años, para lanzarlos ahora a demostrar sus bondades, con una ópera de alta dificultad musical, vocal y actoral. Y los muchachos cumplieron con creces su cometido. El Figaro, papel estelar de la obra, estuvo a cargo del barítono Mario Canela, quien en esta primera vez que aborda al actor principal, sorprendió a todos con la creación que logra dar al personaje con una soltura increíble para un principiante. El Conde Almaviva del tenor internacional César Delgado, el más experimentado del elenco escogido para la premier, se lució en el terrible personaje y demostró la gran calidad vocal e histriónica que ha logrado alcanzar. Sus intervenciones de arias, románticas y amorosas y la final llamada “La imposible” que pocos se atreven a cantar, fueron impecablemente ejecutadas, lo mismo que sus actuaciones cómicas de Lindoro y don Alonso, falso discípulo del profesor de canto. Rosina, la dama joven y heroína de la farsa, la canto con gran dulzura y delicia la contralto dueña de un instrumento oscuro y bello, Mariana Sofía, que maneja con gracia y agilidad. Esta artista, dotada de ángel, carisma y duende, puede llegar tan lejos como se lo proponga con estudio, trabajo y disciplina. Miguel Valenzuela, como Don Basilio, muy bien en su aria de La Calumnia, y en sus demás intervenciones. José Miguel Lora, Bajo-barítono, logra un gracioso Doctor Bartolo con buena vena cómica y simpatía envidiable. En partiquinos y papeles comprimarios intervinieron otros jóvenes cantantes locales así como el CORO GUILLERMO SARABIA. La CAMARETA MAZATLÁN, a cargo de Héctor Reyes, llevó la parte instrumental de la ópera.

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El barbero de Sevilla en Mazatlán

Asistimos también a la segunda función donde suplieron en los personajes de Almaviva el tenor Eduardo Tapia también mazatleco, el Fígaro de José Manuel Caro, barítono de San Luis Potosí, y la soprano Angélica Alejandre de la ciudad de México como la Bella Rosina.

Hay que destacar la puesta en escena del gran tenor internacional mexicano y ahora Director de escena Jose Medina que llenó de gracia, simpatía y agilidad la divertida comedia de enredos, que hizo felices a todos los presentes, que aplaudieron con gran entusiasmo las ocurrencias y locuras de los personajes, que culminan sus hazañas en un final feliz donde todo de resuelve y triunfa el amor, ganado con lucha y mañas varias, que nos hacen pensar y reflexionar. Todo se convirtió al final en emotivo Homenaje al gran maestro y creador de instituciones dedicadas la Ópera del queridísimo amigo el músico Enrique Patron De Rueda que también festejó este 2019 su 70 cumpleaños. Enhorabuena esta fiesta a un mexicano ejemplar del mundo lírico.

Manuel Yrízar