El caserío. Guridi. Vitoria

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LIBRETO: FEDERICO ROMERO y GUILLERMO FERNÁNDEZ-SHAW

COMEDIA LÍRICA EN TRES ACTOS

PRODUCCIÓN DE LA MASA CORAL DEL ENSANCHE

02/08/2013  21:30 HORAS

PLAZA DE ESPAÑA DE VITORIA

Con puntualidad anglosajona y una Plaza España llena hasta la bandera dio comienzo “El Caserío”. El peor aliado del elenco fue el sonido, ya que trasladar una zarzuela a un exterior es, hoy por hoy, aunque aún no sé por qué ha de ser así, una batalla perdida.

Y es que el barullo que tuvieron que soportar los actores y cantantes, a ambos lados del escenario, más propio para un concierto de rock, por cierto, fue de órdago. Y hago esta crítica porque considero que hoy por hoy tenían que estar más que superados, de un lado, la sonorización de un evento de estas características, aunque no es lo más ortodoxo, desde luego, y, de otro, el respeto. Entiendo que cada quien es cada cual y que quien no quiera oír y ver una zarzuela no lo haga, pero de ahí a vociferar a ambos lados del escenario van un par de universos de respeto por la música, por el arte, la cultura, el trabajo de los demás, personas, para más señas y, en fin, etcétera.

Dicho lo cual, que tuvo mucho que ver con las sensaciones sobre las tablas, y en no pocas ocasiones en el resultado, paso a hablar de lo que los vitorianos, vitorianas y foráneos tuvieron a bien disfrutar, que en tres horas y media fue mucho, pese a todo.

El Maestro Gorka Sierra llevó con batuta firme a la Orquesta Lírica Coral del Ensanche, treinta jóvenes maestros (nueve féminas), que se ciñeron a sus órdenes, que incluyeron en algunos momentos unos tempi tal vez un poco pesantes para los cantantes. (Una vez más, el sonido amplificado, la distancia y el ruido reinante tuvieron que ver sin duda en algunas de sus decisiones.) Por lo demás, condujo a todos, músicos y cantantes con la maestría que le caracteriza y una gran claridad en el gesto, amén de su entrega total y absoluta a la dirección y su escrupuloso y personalísimo trato de la partitura, todo lo cual llevó el barco a puerto seguro en cada uno de los impresionantes finales de los tres actos de El Caserío.

Santos Ariño fue un Santi redondo y convincente, tanto en lo actoral como en cuanto al canto, si bien el sempiterno barullo reinante y el prácticamente nulo retorno le pasaron factura en un par de comprometidos momentos. Es el de Santi un rol difícil y largo, que en esta revisión de la obra, de más de tres horas, se convierte en todo un tour de force. Para Santos (y para cualquier barítono del mundo) es un rol exigente, pero más que adecuado, y si bien en el segundo acto se hizo sentir en un par de brevísimos momentos el cansancio provocado por las malas condiciones acústicas, en el Tercer Acto se vino arriba y junto con el tenor, José Antonio Moreno, nos dieron un final poco menos que apoteósico. Éste, José Antonio, nos regaló un Joshe Miguel lleno, grande, generoso, si bien tuvo a bien regalarnos el oído con algunas notas que el Maestro Guridi no había ideado. Tuvo también un par de lapsus en su hermosísima romanza, uno de tono y otro de letra, pero vuelvo a repetir que el sonido tuvo la culpa de éstos y de otros fallos, totalmente anecdóticos, por otra parte, ya que la suya fue una grandísima actuación, si acaso mermada mínimamente por algunos leves problemas de afinación en muy contadas ocasiones.

Marta Ubieta fue una Ana Mari dulce en su actuación y en su canto, dulzura realzada por su voz y su presencia escénica. Hay quien dice que Ana Mari ha de ser más mujer, más fuerte, más… A Marta Ubieta todo eso no le hace falta para bordar uno de los roles más hermosos de nuestra lírica. No pude compartir su decisión de llevar el final de su romanza, de mucho menor calado que las romanzas de Santi y Joshe Miguel, a un Do sostenido sobreagudo que llevó a un Re sobreagudo brevísimo y a capella, algo que tampoco entendió el público asistente.

Magníficos y muy divertidos estuvieron Izaskun Kintana y Alberto Núñez, Inosensia y Txomin, quienes disfrutaron sobre el escenario y pusieron la guinda a un gran elenco y a una gran velada.

La dirección escénica, clásica, costumbrista y sin riesgos, corrió a cargo de Josu Cámara, que también hizo de marido de Eustasia (muy bien interpretada también por Arantxa Burgoa), Manu.

Todos los personajes del Cuadro de Actores de la Masa Coral del Ensanche estuvieron soberbios, y la Masa Coral del Ensanche, quitando algún pequeño desajuste del que no se libró nadie, dadas las circunstancias, bordó una actuación que quedará para los anales.

En suma, una gran velada que pudieron disfrutar gratuitamente las más de mil personas congregadas para la ocasión.

La noche terminó de redondear este bellísimo encuentro lírico entre los artistas y su público.

Zorionak!

Cuadro artístico:

Santos Ariño Santi

José Antonio Moreno Joshe Miguel

Marta Ubieta Ana Mari

Alberto Núñez Txomin

Izaskun Kintana Inosensia

Josu Cámara Manu

Arantxa Burgoa Eustasia

Toño Rodríguez Don Leoncio

Orquesta Lírica Coral del Ensanche

Academia Municipal de Folklore de Vitoria-Gasteiz

Indarra Dantza Taldea

Cofradía de la Virgen Blanca

Josu Cámara Director de escena

Gorka Sierra Director musical

Escenografía Kepa Murga y la Masa Coral del Ensanche

Iluminación Masa Coral del Ensanche

Vestuario Masa Coral del Ensanche

Producción Masa Coral del Ensanche

Cuadro de actores Masa Coral del Ensanche

Coro Masa Coral del Ensanche

Director del Coro Luis A. Gamarra

Alberto Núñez