El Pasaje de la voz. Cuarta Parte (Final)

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Primera parte

Segunda parte

Tercera parte

¿ Cómo realizar el pasaje?

Desde luego sería absurdo decirle a un alumno de canto: pues relaja el TA y contrae el CT y el CAL. Ya que creo que no está al alcance de nadie o casi nadie el ejercer un control tan consciente sobre la musculatura glótica, es por esto que tenemos que ayudarnos de estrategias e imágenes que favorezcan esa relajación.

La cobertura por ejemplo, favorece nuestra distracción en el momento del paso y al mismo tiempo disminuye la impedancia al paso del aire, lo que facilita mandar el sonido a los resonadores altos. Todo esto ayuda a la relajación del TA.

Un factor a tener en cuenta es la búsqueda del apoyo sonoro en una zona alta y anterior, sea la máscara para unos, el punto de Mauran para otros, lo importante es tener esa sensación del sonido adelante y arriba. El problema radica en que llevar el sonido a esa región resonancial no es tarea fácil en un cantante que está empezando, parece como si a nivel de los dientes superiores hubiese una barrera que impide que el aire alcance esas cavidades con tanta facilidad, por lo que se requiere una mayor presión subglótica para poder superar dicho límite y trascienda a esa localización de la que hablamos. Dicha sensación de resistencia se va haciendo cada vez menor, de manera que cuanto más cantamos y practicamos esa colocación del sonido, menos presión tenemos que meter para alcanzar la dichosa zona resonancial.

En definitiva ayudan a realizar el pasaje:

1)    La cobertura del sonido: disminuyendo la impedancia y relajando la musculatura por medio de la distracción. En este segundo ítem estoy de acuerdo con las palabras de López Temperán: “ La cobertura no hay que buscarla haciendo esfuerzos voluntarios, simplemente buscando un timbre redondo y relajando la cara, poniendo cara de “bobo” o bostezo”. Efectivamente si intentamos cubrir haciendo maniobras voluntarias, que buscan una embocadura típica o una posición de mandíbula característica, etc. Lo que posiblemente consigamos sea el efecto contrario al que se pretende, generando una mayor tensión. Por tanto relajar, relajar y relajar para que el aire fluya libre.

2)    Buscar la sensación de apoyo alto del sonido, costoso al principio, pero que una vez encontrado, si no se deja de cantar, cada vez cuesta menos y requiere menor presión aérea por nuestra parte y por lo tanto menor sufrimiento glótico.

Creo que para buscar este hueco, esta zona resoncial, ayuda trabajar con vocales como la “i” o la “e”, ya que de natura tienen un apoyo más anterior y alto que otras como la “a” o la”o”, Sin embargo con estas vocales es más difícil relajar, por lo que para trabajar el paso aconsejo vocales como la “o” o la “a” utilizando ésta última embocadura de “o”, para evitar sonidos abiertos y para favorecer la cobertura. Según Caruso la vocal ideal para trabajar el pasaje es la “u” ya que obliga a mantener el paladar subido y la laringe baja. Aunque en cuestión de canto no hay una técnica para todos los alumnos, sino más bien alumnos a quien les va bien una u otra técnica o una u otra vocal. Lo que si parece común a todos es buscar la redondez de la “o”,por lo que yo personalmente me quedaría con ésta vocal para el trabajo del pasaje y si no le va bien al alumno otra de articulación intermedia como la “e” o la “a”,pero dándole la redondez de la “o”, y para buscar las resonancias altas un trabajo más centrado en la “e” o la “i”. Esta última suele ser la vocal que más tensiones provoca en la ascensión al agudo fundamentalmente en varones así que con cautela.

3)    Ni que decir tiene que todo el trabajo debe sustentarse en una buena respiración costodiafragmática con una buena labor muscular diafragmática, costal y abdominal que esté perfectamente coordinada, que nos permita mantener una columna de aire constante e impida que se produzca el ”crack” que Viñas entendía como pasaje.

 

¿ Cuándo realizar el pasaje?

Aunque más bien deberíamos de decir cuándo preparar el pasaje.

La mayoría de los tratados coinciden en que no es aconsejable realizarlo en el mismo momento del paso, sino dos o tres notas previas a la nota donde solemos tener el pasaje, buscando el apoyo en la región de la máscara comentada antes y empezando a relajar y cubrir el sonido.

También los hay que propugnan, cantar todo el registro con resonancia de cabeza. Es cierto que si ya en el registro grave iniciamos un apoyo en máscara del sonido, en el momento del paso difícilmente encontremos dificultades para seguir la ascensión, pero esta forma de canto puede acarrear dos problemas:

1)    El primero relativamente fácil de solucionar sin necesidad de modificar la técnica, consiste en que para colocar el sonido en cabeza en los graves se requiere más presión subglótica, si cabe, que en los agudos, ya que la velocidad del flujo aéreo es mucho menor. Esto da lugar a que nos acostumbremos a meter mucha tensión desde el inicio de la tesitura, de manera que cuando llegamos al agudo seguimos forzando demasiado esa colocación y podemos olvidarnos de relajar y cubrir el sonido, lo que puede acarrear problemas de estrechez en vocales como la “i” o la “e” y dificultar en gran medida un control fino de nuestra emisión, es decir, dificultar la realización de filados de una nota tenida, o atacar el agudo desde un piano o una media voz, amén de el daño glótico que supone estar cantando toda la tesitura con tanta presión subglótica.

2)    La segunda raramente solventable sin cambiar la forma de emisión, y es que sin duda el sonido adquiere una buena proyección por el exceso de armónicos sobreagudos y refuerzo de F4 y F5, pero el timbre sufre un nasalización excesiva en los graves y en los agudos puede percibirse como chillado por esa preponderancia de armónicos agudos y pocos armónicos graves , adquiriendo también un matiz demasiado metálico e incisivo, que puede llevar a una voz poco comercial aunque resolutiva en muchos casos. Por lo que creo que es más aconsejable una utilización indiscriminada de todas las zonas resonanciales: con predominancia de la buco-faringo-laríngea en los graves y medios pero con cierta colaboración alta, y predominancia de resonancias altas en agudos pero con participación de la región buco-faringo-laríngea. Así la riqueza armónica será mayor y el timbre más redondo, bonito y comercial.

Al hilo de lo anterior podría surgir una cuestión; cada vez que se atraviesan las notas del pasaje, tanto ascendente como descendentemente¿ habría que cambiar de apoyo el sonido?,¿ habría que buscar la zona resonancial más apropiada?. En mi opinión la frase de Ramón Regidor en su libro”Temas del canto” da con la clave de esta cuestión. “Una vez ganada la sensación de adelante no se debe retroceder a atrás en la misma frase músico vocal” y se entiende por frase músico-vocal aquella que se emite entre dos respiraciones. Problemas en este sentido se evitan si la resonancia es compartida,m pues no se notaran “saltos” importantes en la emisión, será todo homogéneo.

Resumen:

El pasaje es un cambio en la musculatura glótica, que acontece alrededor de los 300-400 Hz de frecuencia, y que consiste en una disminución de la actividad del músculo TA llegando casi a la relajación total, contrario al aumento de actividad que sufren el CT y el CAL, favoreciendo el camino de ascensión hacia las notas más agudas de la tesitura de una persona.

Aunque halla una explicación fisiológica del pasaje, creo más importante para el cantante, la sensación que puede tener de relajación, de apoyo en zonas resonanciales altas, de sonido timbrado, rico en armónicos, y con vibrato a la hora de realizar el paso.

Ayudan al paso:

1)    Apoyo resonancial en la máscara, cabeza, punto de Mauran o como se quiera llamar.

2)    La cobertura del sonido.

3)    Una buena respiración diafragmático abdominal.

4)    Relajar, relajar y relajar.

Se debe realizar el pasaje dos o tres notas previas a la nota típica de paso de esa persona y una vez adquirida la posición de “adelante” no abandonarla en la misma frase musico-vocal.

Pero desde luego, y habla el cantante y no el otorrinolaringólogo, si hay una forma de dominar el pasaje es entrenando y cantando, los 5-6 primeros años de estudio, hasta adquirir una buena técnica vocal, bajo la tutela de un buen profesor de canto, que te sepa guiar sin esfuerzo a realizar el dichoso cambio muscular de forma relajada.

 

BIBLIOGRAFIA:

1)    Graham H. Como Cantar: Ed EDAF. 1999.

2)    Regidor Arribas, R: Temas del Canto.Ed Real Musical S.A. 1981.

3)    Tulón Arfelis, C: Cantar y Hablar.Ed Paidotribo. 2005.

4)    Bustos Sanchez, I: La Voz, la técnica y la expresión. Ed Paidotribo. 2003.

5)    Mariategui, S; 106 Reflexiones sobre la voz y el Canto.Ed Discopla S.A. 2004.

6)    Bañó, F: La antitéctica. Ed Alpuerto S.A. 2003.

 

Pablo Ruiz Vozmediano