Elina Garança y Karel Chichón en el Festival de Primavera de Budapest

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Elina Garança y Karel Chichón en el Festival de Primavera de Budapest
Elina Garança

Desbordante éxito de concierto de Elina Garança y Karel Chichón en el Festival de Primavera de Budapest con un espectacular programa de acento claramente español.

El concierto celebrado en el Bela Bartok Nemzeti Hangveryterme Palace of Arts de Budapest ha sido y será probablemente uno de los acontecimientos musicales inolvidables del Festival de Primavera de esta hermosa ciudad.

Un programa muy bien definido, y que se repetirá en Las Palmas de Gran Canaria próximamente, tuvo un acento claramente español. Se inició con la obertura de Ruslan y Lyudmila de Glinka, compositor ruso que tanta admiración sentía por España y quien compuso una Jota bellísima, y ya quedó puesto de manifiesto la calidad de la Orquesta Filarmónica de Budapest. Esta página sinfónica se unió a la Bacanal de Samson y Dalila de Saint-Saëns, la Meditación de Thais de Massenet bellamente interpretadas, y con unos espectaculares pasodobles taurinos. Es muy raro escuchar en un concierto estos u otros pasodobles que pertenecen al mundo de los toros, pero con un director como Karel Chichón no es de extrañar porque lleva el festejo taurino en sus entrañas. Fueron interpretados de forma asombrosa –qué gran placer escuchar estos pasodobles por una gran orquesta!- la corrida se hizo presente con los importantes matices que el maestro Chichón marcó. El silencio en el Gerona fue de poner los pelos de punta; allí estaba la lidia en todo su dramatismo y esplendor. Qué Maravilla!. Chichón es un magnífico director de orquesta que sabe perfectamente lo que quiere y como conseguirlo de una orquesta. En la obertura de Carmen nos hizo escucha y sentir toda la historia de la gitana andaluza a través de unos tiempos perfectamente definidos para cada una de sus partes. Así, el segundo tema fue expuesto con una intensidad sobrecogedora. Allí estaba todo el drama de la ópera de Bizet. Lástima que el analfabetismo de nuestros políticos y su desdén por la cultura, especialmente por la música y la ópera en concreto hayan dejado pasar a oportunidad de tenerle como director titular de un importante teatro de ópera español.

Elina Garança y Karel Chichón en el Festival de Primavera de Budapest
Karel Chichón

La parte vocal de Elina Grança y Karel Chichón en el Festival de Primavera de Budapest provocó del delirio del público que abarrotaba el Palace of Arts. Comenzó Elina Garança con un aria bellísima de la ópera La doncella de Orleans de Tchaikovsky, siguiendo con el aria “Mon coeur s´ouvre a ta voix” del Samson y Dalila de Saint-Saëns cantado con una sensualidad controlada y un refinamiento exquisitos. Absolutamente seductora. Continuó con el aria de Gounod “Plus grand, dans son obscurité” de la ópera La reina de Saba para finalizar el concierto con las cuatro arias de la Carmen de Bizet, que incluyen la primera aria que el compositor escribió y que posteriormente sustituyó por la Habanera. Todo fue cantado de una forma sobresaliente, matizadísimo, cada aria en su estilo con unos medios vocales asombrosos.

Pero la apoteosis vendría con los bises: la conocida romanza de Las Carceleras, Granada y “Oh mio babbino caro” de Gianni Schichi de Puccini. ¿Qué adjetivos se le puede dar a esta inmensa mezzosoprano que no se hayan dado ya? Si existe la perfección del canto en esta época, Elina Garança la posee de forma absoluta. Qué timbre tan bello, qué fraseo, qué utilización de reguladores, que musicalidad en suma! En Granada hizo una utilización del fiato milagrosa. Al final de la canción mantuvo una nota haciendo un giro de 360º, dirigiéndose a toda la sala que mantuvo en una duración interminable y al final dejó la nota flotando. Estas cosas suceden muy pocas veces y es propio de artistas muy grandes, porque Elina Garança no sólo es una espectacular cantante, es sobre todo una magnífica artista. Con una gran sobriedad de gestos supo dar a cada interpretación el sentido físico de la protagonista. ¡Qué maravilla!

Elina Garança y Karel Chichón provocaron unos aplausos y ovaciones interminables en un público que se negaba a abandonar la sala.

Francisco García-Rosado