En 2015 se celebra el 125 aniversario de la muerte de Gayarre

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En 2015 se celebra el 125 aniversario de la muerte de Gayarre

El año 2015 será el de celebración del 125 aniversario de la muerte del tenor navarro Julián Gayarre fallecido el 2 de enero de 1890 en su casa madrileña de la Plaza de Oriente a los 46 años. Su cuerpo fue trasladado, en medio del fervor popular, a Roncal, su localidad natal, en donde descansa bajo un mausoleo obra del escultor Benlliure.

Gayarre (1844) pertenecía a una familia humilde. A los 13 años, una vez finalizados los estudios elementales, comenzó a trabajar como pastor. Fue dependiente de comercio en Pamplona y herrero. Su costumbre de cantar mientras trabajaba hizo que le invitaran a apuntarse al recién creado Orfeón Pamplonés . Apoyado por Hilarión Eslava viajó a Madrid donde fracasó como corista. Se fue entonces a estudiar a Milán (Italia) gracias a una beca de la Diputación Foral de Navarra. Su inmediato triunfo en tierras italianas le llevó a comenzar una carrera que lo haría famoso en todo el mundo y que le valdría el sombrenombre de ‘senza rivali, le roi du chant’ (sin rivales, el rey del canto). En su relativamente corta carrera cantó un repertorio de más de 60 óperas y estrenó entre otras ‘La Gioconda’ de Ponchielli.

En diciembre de 1889, a pesar de encontrarse enfermo, accedió a cantar Los pescadores de perlas en Madrid. Al atacar el do de la romanza se le quebró la voz dos veces y sufrió un desvanecimiento. Cayó en una profunda depresión que, unida al cáncer que padecía, le condujo a la muerte. El traslado de su cadáver paralizó por completo Madrid, con miles de personas en las calles para ver pasar el féretro cubierto por centenares de coronas de flores.

Tras su muerte y con el permiso de sus sobrinos, cuatro médicos especialistas, grandes aficionados a la ópera, procedieron a extirparle la laringe para su estudio. El órgano fue embalsamado y finalmente donado al Museo teatral del Teatro Real de Madrid. Recuperado antes de la Guerra Civil, fue donado en 1950 a la Diputación Foral de Navarra que lo cedió en 1993 a la ya constituida Fundación Gayarre, quedando desde entonces expuesto en el Museo de Roncal.

En el libro ‘Julián Gayarre. Un tenor histórico, un navarro universal’ de Marta Herrero Subirana y Francisco Moreno Bardají, se relata como la imaginación popular atribuía “a su ídolo las más inverosímiles razones fisiológicas para justificar la belleza de una voz que a veces parecía más divina que humana; así se hablaba de una desviación de la garganta, de un cartílago que no tenemos los demás mortales o de más cuerdas vocales que el resto de los humanos”. Los estudios realizados por los especialistas que han examinado en distintos momentos la laringe, confirmados por un reciente examen realizado por el Hospital de Navarra con las técnicas más avanzadas concluyen que:

“- La laringe es mayor de lo que correspondía a la constitución de Gayarre. Los músculos que contribuyen a su función son fuertes y robustos, como parece que eran todos los suyos.

– De los cinco cartílagos que componen la laringe, el cartílago tiroides, el bocado de Adán, tiene una agudeza muy pronunciada. Esto conlleva una longitud extraordinaria de las cuerdas vocales, lo que puede justificar su gran extensión de voz.

– Presenta una asimetría entre la mitad derecha y la izquierda, acentuándose esta diferencia en el cartílago tiroides y en la epiglotis.

– En la parte media de la cuerda vocal izquierda presenta un engrosamiento, una especie de tumor de dimensiones reducidas. ¿Favoreció o perjudicó la calidad de su voz el que este tumor vibrara con la cuerda vocal a más de dos mil veces por segundo?.

De todas maneras, no hay que olvidar que la amplitud, el timbre, la intensidad, la belleza de la voz, no sólo depende de la organización de la laringe. La capacidad pulmonar, los músculos que concurren en la respiración, la faringe, la base de la lengua, el velo del paladar, las fosas nasales. Todo contribuye a la emisión de la voz y a definir sus características”.

La vida del tenor ha sido llevada al cine en tres ocasiones‘El canto del ruiseñor’ (1932), ‘Gayarre’ (1959), protagonizada por Alfredo Kraus y ‘Romanza final’ (1986), en la que José Carreras encarnaba al cantante vasco.

En cuanto a material bibliográfico, en 1891, el amigo íntimo y albacea testamentario de Gayarre, Julio Enciso, que siguiendo las instrucciones del tenor roncalés destruyó gran parte de su correspondencia íntima, publicó su primera biografía, cuyo contenido, según algunos investigadores pudiera haber sido pactada con el propio cantante. En 1931 Florentino Hernández Girbal publicó un historia de la vida de Gayarre novelada basada en la de Enciso, que tuvo adaptaciones y reediciones en 1955 y 1970. En 1999 el investigador navarro Óscar Muñoz Salvoch publicó una nueva semblanza basada en nuevas fuentes que aportaba datos nuevos sobre la vida del cantante. Este autor prepara un nuevo libro que verá la luz en 2015. En 2003, una descendiente del tenor, Marta Herrero y su marido, Francisco Moreno, escribieron una biografía que, además de desvelar nuevos datos desconocidos hasta entonces, mostraba la vida del divo desde una perspectiva familiar.

No se conoce ninguna grabación del cantante, aunque es posible que pudiera haber realizado alguna puesto que en su época ya se habían inventado técnicas de grabación y se habían comercializado lo suficiente como para que haber accedido a ellas.

Desde el año 2013, a iniciativa del Servicio de Museos del Gobierno de Navarra, se está procediendo a catalogar todos los objetos y documentación que se conserva en la Casa-Museo Julián Gayarre situada en Roncal, en la vivienda que el tenor regaló a sus padres.

Adela Estévez Campos