En el aniversario de la inauguración del Teatro Colón de Buenos Aires

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En el aniversario de la inauguración del Teatro Colón de Buenos Aires
El Teatro Colón en su inauguración el 25 de mayo de 1908

Buenos Aires, junto al puerto a orillas del majestuoso Río de la Plata, recibe el nombre de ciudad porteña. Tuvo en otros tiempos, varios teatros de ópera. Hoy perdura el Teatro Colón que se hizo famoso en el siglo XX. Las grandes temporadas líricas tenían como referentes a Madrid, Barcelona, Nueva York, La Habana, Río de Janeiro, Montevideo y la capital argentina. Es el Teatro Colón inaugurado el 25 de mayo de 1908.

Francesco Tamburini fue el arquitecto que concibió esa gran sala operística. A su muerte, otro grande se encargó de ella. Fue Víctor Meano, autor también del imponente edificio del Congreso argentino. Cuando falleció, la obra fue completada por Jules Dormal quien le otorgó un aire francés en su decoración.

Después y a lo largo del siglo pasado, fueron muchas las obras que se realizaron en el teatro. Hoy, sus cincuenta y ocho mil metros cuadrados impresionan a todos lo que lo conocen. La sala en forma de herradura. permite una correcta visualización de los espectáculos. Su escenario tiene cuarenta y ocho metros de alto, treinta y cinco metros con veinticinco de ancho y treinta y cuatro metros con cincuenta de profundidad. Con estos datos es fácil imaginar la escena del regreso triunfal de Radamés, en la ópera Aída de Verdi.

El teatro posee veintidós filas que forman el patio de butacas o plateas. Están divididas en dos por un corredor central. Así, desde el punto de vista del Protocolo, constituyen un aliado ideal para la ubicación por precedencias, especialmente en funciones especiales.

La acústica de la sala es espléndida y a la vez muy temida por los cantantes. Durante los arreglos realizados hace pocos años, fue posible descubrir un secreto. Los asientos habían sido rellenados con crines de caballos a principios del siglo pasado. Verdaderamente fueron sabios los arquitectos que no contaron con los actuales estudios y métodos sobre acústica.

Además de la platea, el teatro posee palcos bajos y palcos altos. Los palcos “baignoire”, la cazuela, la tertulia, la galería alta, la delantera de paraíso y el paraíso. Así se llega a la cantidad de dos mil cuatrocientos setenta y ocho asientos.

Los palcos “baignoire” son el testimonio de un tiempo. Son diez en total y están colocados al nivel del suelo de la platea y poseen una reja de bronce. Allí, las personas que guardaban luto, podían seguir los espectáculos sin ser vistos por el público en general. El llamado “Pasaje de los carruajes”, permitía un fácil acceso hasta esos palcos. Eran tiempos cuando el luto estaba regido por unas normas sociales estrictas y de acuerdo a una gradación establecida. Nuestras bisabuelas fueron, sin duda, las más grandes expertas de todo y sabían bien a qué atenerse. Manejaban al dedillo el luto riguroso, el aliviado y el medio luto.

El Teatro Colón no es solamente para ópera. Se dan ballets y se realizan conciertos. Una característica importante es que las llamadas “producciones” se hacen en sus propios talleres. Cuenta con orquesta, coro estable, coro de niños y ballet propios.

Roberto Sebastián Cava