Entrevista al barítono Àngel Òdena, figura destacada en el panorama lírico actual

OW  Entrevista barítono Àngel Òdena

Con más de tres décadas sobre los escenarios, el barítono Àngel Òdena se ha consolidado como una de las voces más destacadas del panorama lírico actual. Figura imprescindible en el contexto operístico español. Se ha presentado en escenarios operísticos internacionales de gran prestigio, desde Berlín (Staatsoper y Deutsche Oper) hasta Nueva York (Metropolitan Opera), pasando por la Arena de Verona o la Ópera Estatal de Hamburgo.

Actualmente el cantante tarraconense está interpretando el personaje de Barnaba en La Gioconda en el Gran Teatre del Liceu. En esta entrevista con María Pardo, Òdena repasa algunos momentos de su trayectoria, reflexiona sobre la evolución de su carrera, sobre el personaje que está interpretando en estos momentos y nos muestra su compromiso artístico como un intérprete exigente, honesto y profundamente apasionado por su arte. Entrevista barítono Àngel Òdena 

El barítono Àngel Ódena.

Tras más de treinta años del arranque profesional de tu carrera, desde aquel Marcello (“La bohème”) en Bari hasta “La Gioconda” de estos días en el Liceu barcelonés ¿cómo se siente Àngel Òdena?

Evidentemente han pasado muchos años (risas), muchos años. En estos momentos me siento francamente muy bien, vocalmente yo diría que muchísimo mejor que en ese debut en Bari y con la ilusión intacta y desde luego, mucha más experiencia encima. Esto te sirve para analizar como está el mundo de la ópera en la actualidad, cómo estás tú y cómo encajas en este mundo. Y muy contento de estar nuevamente en el Gran Teatre del Liceu, en donde debuté hace más de veintisiete años. 

En el Liceu has dado vida a varios personajes de capital importancia en tu carrera profesional. Si tuvieses que elegir uno ¿cuál sería?   

Àngel Òdena como Rigoletto en el Teatro San Carlo de Nápoles (2018).

Durante todos estos años he cantado unas veinte óperas en el Liceu. Destacar personajes es complicado pero si tengo que hacerlo, uno de ellos es Rigoletto por lo que representa. Era mi debut en el personaje y hacerlo en este gran escenario fue una experiencia extraordinaria. Rigoletto es un rol en el que te dejas el alma, vocalmente es complicadísimo porque inicias como un barítono lírico y terminas la obra como un barítono dramático. Aquella fue una producción extraordinaria, fue en 2017. Yo me sentí pletórico y súper contento. Permíteme que te diga otro rol, porque en el Liceu, donde debuté como Belcore (L’elsisir d’amore) en abril de 1998, he interpretado grandes personajes como lo son Germont (La traviata), Marcello (La bohème), Enrico (Lucia di Lammermoor), Sharpless (Madama Butterfly), Escamillo (Carmen), bueno, muchos y muy interesantes. Pero ese otro rol que quiero destacar es el que estoy haciendo ahora, Barnaba, en La Gioconda. Es un personaje muy complejo, difícil y lo estoy debutando. Es un rol que me va muy bien a mis características vocales. Barnaba es un “malo malísimo”, un «malo-estúpido». Porque Rigoletto  es un malo enternecedor, que se porta mal porque está en una sociedad corrupta y él quiere proteger a su hija. 

En la propuesta escénica de La Gioconda de Romain Gilbert en la que participas como Barnaba, ¿cómo abordas el personaje? 

Con Romain hemos hecho un trabajo fantástico. Él conoce la partitura y entiende la sicología del personaje. Cuando debutas un rol tienes un poco de miedo porque te vas a enfrentar no solo a la parte vocal sino también escénicamente y en esta experiencia hemos hecho un buen equipo. Con Barnaba, que repito es un malvado total, hemos hecho movimientos pequeños, gestos en la cara, de interpretar con los ojos y los labios. Además de ese trabajo físico está la relación con el resto de personajes, sobre todo con ella. La gran escena del personaje, es cuando yo debo mostrarme pletórico. Hay un juego constante de formas de actuar dependiendo con quien interactúe. Maltrato a mi criado pero tengo un gran respeto, o sumisión, con Alvise. Puedo encontrar mucha similitud con Iago (Otello). Vocalmente es un recitativo casi continuo, incluso en su aria (“O monumento!”), teniendo a la orquesta como un soporte a tu aclamación. Poderlo trabajar con el director de escena y con el maestro Daniel Oren hamos hecho un gran trabajo y que gusta mucho al público. Entrevista barítono Àngel Òdena 

Àngel Òdena como Barnaba («La Gioconda») en el Gran Teatre del Liceu (2026) / Foto: David Ruano

Has cantado, con gran éxito, repertorio alemán, francés y, por supuesto, italiano, pero también hemos disfrutado de tus interpretaciones del repertorio de zarzuela. ¿Qué personaje de este género te ha parecido más atractivo para tu voz y carácter?

Evidentemente la zarzuela y la ópera española son parte de mi carrera y es un repertorio que me ha dado muchas alegrías, como el Premio Lírico Campoamor de 2013, por Juanillo  de El Gato Montés. Vuelvo a decirte que es difícil mencionar un solo personaje porque hay tantos que me parecen atractivos, como Vidal (Luisa Fernanda) o Pedro Stakof (Katiuska). Tengo devoción por Sorozábal y me encanta Juan de Eguía (La tabernera del puerto), al que he interpretado con gran éxito hace pocos meses en Lima (Perú) en la puesta en escena de Mario Gas. 

El rol de zarzuela que me quedaría, por lo que te he mencionado antes, es el de Juanillo de El Gato Montés, que no es zarzuela sino ópera española. Lo trabajé con José Carlos Plaza, quien es mi top como director de escena, y eso lo hace para mí muy especial. Pero también tengo un gran recuerdo del personaje principal de Juan José, también de Sorozábal, y que protagonicé en el Teatro de la Zarzuela con dirección de escena de José Carlos Plaza. En el caso de Juanillo, de El Gato Montés, se necesita un barítono con cuerpo, con carne y con agudos. Y aunque no es un rol tan extenso como el del tenor o la soprano, tiene pasajes de gran intensidad. En general deberíamos ser conscientes de que tenemos obras en el repertorio español que deberían estar en los teatros de ópera, no solo en el Teatro de la Zarzuela. Entrevista barítono Àngel Òdena

Àngel Òdena, como Juanillo, en una escena de «El Gato Montés» en el Teatro de la Zarzuela (2012)  /  Foto: Jesús Alcántara.

¿Qué compromisos profesionales tienes a medio plazo?

Lo más inmediato que tengo es Germont (La traviata), en abril y mayo, con la Fundaciò Òpera Catalunya (FOC). Es mi regreso con ellos tras más de treinta años. En mis inicios estuve colaborando con los Amics de la Òpera de Sabadell y siempre he estado en contacto con Mirna Lacambra. Me invitaron muchas veces pero siempre estaba ocupado o surgía otro obstáculo. Creo que el modelo con el que trabaja FOC se debería seguir en todo el Estado español porque es un sistema que funciona muy bien. Tengo otros compromisos pero aún no están anunciados y no puedo adelantarlas. Lo que sí quiero señalar es a mi proyecto, y lo hablo en primera persona pero es un proyecto que involucra a muchísimas personas. Es el festival lírico que hacemos en verano en mi ciudad, Tarragona. El objetivo es hacer ópera desde el territorio con gran calidad. Este el quinto año que hacemos el festival, en el Auditori Camp de Mart, delante de las murallas romanas y con una acústica natural increíble. No puedo decirte qué ópera tenemos en el programa porque eso se anunciará en su momento, las funciones serán a finales de junio. 

También tengo un par de conciertos con orquesta, con Miquel Ortega, al que admiro en sus facetas de pianista, director de orquesta y compositor; y tengo varios recitales. De todo esto mis redes sociales pueden ser la mejor guía cronológica para los que deseen estar más informados. Entrevista barítono Àngel Òdena

Àngel Òdena interpretando a De Guiche (Cyrano de Bergerac) en el madrileño Teatro Real (2012) / Foto: Javier Del Real

Eres un cantante de “carrera de fondo”: tres décadas en activo y en la cima no es algo común. En tiempos en los que todo se desea y se consume de forma inmediata, ¿qué consejo darías a quienes están empezando?

Como bien dices, esta es una auténtica carrera de fondo. Hay que estar siempre ahí, aunque no se esté en el “candelero mediático”. Profesionalmente debes mantenerte activo y preparado en todo momento, pero hay que tener cuidado con los “cinco minutos de gloria”: todo el mundo puede tenerlos; lo verdaderamente difícil es sostenerse en el tiempo. En estos treinta años he visto cómo, desgraciadamente, muchos compañeros y compañeras se han quedado en el camino profesionalmente. Ser cantante de ópera exige resistencia, equilibrio y visión a largo plazo.

Tienes razón en que hoy día vemos estrellas fugaces, voces que se truncan prematuramente, a veces incluso espoleadas por los propios teatros, para qué negarlo. Las redes sociales pueden hacer creer que, de repente, alguien es la nueva Callas, la nueva Tebaldi o la nueva Caballé; o el nuevo Di Stefano o Cappuccilli. Sin embargo, hoy hay cantantes mucho más preparados, vocal y musicalmente, que cuando yo empecé. Lo que sigue siendo imprescindible es la paciencia

Este es un trabajo en el que las personas que eligen quién trabaja son cinco. Y el que diga lo contrario está equivocado. El resto hemos intentado seguir un camino de acuerdo a nuestras características vocales. Hay muchos cantantes han estado en el top durante cinco años y después han “desaparecido”. Yo he tenido la suerte, también porque soy una persona muy testaruda u obstinada, de estar en ese nivel desde hace décadas, con roles que van bien a mi vocalidad y otras veces arriesgando con otros que no lo son del todo.  El consejo que doy a los jóvenes es que no caigan en el desaliento en los primeros intentos, que piensen que este es un trabajo de largo recorrido. Y una cosa muy importante, que le digo a mis hijos que se dedican a la música: que cultiven la humildad. Humildad es tener los oídos abiertos, no ser soberbio. Es escuchar todo lo que te dicen y después filtrar. Ser conscientes de lo que hay fuera, lo que te rodea y hacerte un análisis propio y honesto. Es algo muy complicado. Deben buscar un par de personas de muchísima confianza que sean las que te digan las verdades con afán de mejorar. Y nunca olvidarse de disfrutar de lo que hacemos.

En nombre de Opera World agradezco que nos haya proporcionado este rato de tu tiempo libre entre los ensayos de La Gioconda y reiteramos nuestro deseo de una temporada muy exitosa.