Entrevista con Ainhoa Garmendia

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 La soprano guipuzcoana, en primer plano, estrena compañía en el Kursaal. Usoz La soprano guipuzcoana Ainhoa Garmendia estrena compañía de ópera en el Kursaal los próximos días 19 y 21. Opus Lírica, integrada por un grupo de artistas, ha elegido para esta ocasión tan especial la obra de Donizetti ‘L’elisir d’amore’ con una producción ambientada en los años cincuenta… Estilo rockabilly y chicas Pin up! Su proyecto, dice, está basado en la calidad y esto es lo que quiere aportar con su nueva compañía en Donostia, donde «la gente está deseando ir a la ópera». – Reside usted actualmente en Leipzig y su carrera, desde los últimos años, se ha desarrollado, principalmente, en los mejores teatros de Europa. ¿Cómo se compagina esa forma de vida tan intensa con el hecho de ser madre de dos niños pequeños, pues a buen seguro la dedicación a la actividad artística restará bastante tiempo al de su crianza? – Es cuestión de organización y mucho apoyo en casa. Es verdad que tanto mi carrera como mi faceta de madre necesitan mucha dedicación pero yo soy una persona que cuanto más trabajo tengo, mejor rindo. Estoy acostumbrada a estar muy ocupada. Organizo bien mi tiempo y disfruto trabajando. – Además, ahora, para rizar el rizo, ha iniciado usted una nueva etapa que, si bien es complementaria a la de su carrera, teóricamente supone un esfuerzo extra y, a veces, por qué no decirlo, un tanto incompatible, al pasar de cantante contratada a empresaria contratante. ¿Cómo nació Opus Lírica? – No me parece para nada incompatible. De hecho, no es la primera vez que tengo una empresa. He sido dueña de un café-concierto en Alemania donde ofrecíamos eventos musicales de todo tipo en directo. Llevo años compatibilizando mi carrera con otras actividades y no es para nada contraproducente, al contrario. Opus Lírica nació de una idea que me dio mi compañero y amigo Andrea Albertin, nuestro director de orquesta. De esto hace ya dos años. Cuando él me habló de la posibilidad de ponernos a organizar algunas óperas, le dije que en San Sebastián hay una gran necesidad de ópera. La gente está deseando ir a la ópera y sobre todo de ver algo de calidad. Nuestro proyecto está basado en esto: en la calidad. – ¿Con quién o quiénes ha contado usted para la constitución y formación de Opus Lírica? – La formamos todo un equipo de artistas. Pero Andrea Albertin y yo somos las cabezas, digamos. Andrea, ha trabajado durante tres años como secretario artístico de la Ópera de Rovigo, en Italia. Se encargaba de la organización de las óperas, además de dirigir al mismo tiempo. En el equipo tenemos a Ana Nebot, soprano, que se va a encargar de la parte de relaciones públicas; Erlantz Fernández se encarga de la orquesta y Haizea Muñoz del coro. Cada uno tiene un trabajo muy específico y está funcionando todo muy bien. Además, ser nosotros mismos artistas tiene la ventaja de que sabemos perfectamente lo que necesitamos para sentirnos bien, cómodos y tranquilos trabajando. Creemos que esto es fundamental para que luego se vea reflejado en el escenario a la hora de trabajar en equipo. Opus Lírica se encargará de que todos los que participen en nuestro proyecto se sientan bien y se puedan concentrar en lo que tienen que hacer, en ofrecer su mejor trabajo. – Los próximos días 19 y 21 Opus Lírica presenta en el Auditorio el Kursaal la producción de la ópera ‘L’elisir d’amore’ de Gaetano Donizetti, en la cual usted interpretará el papel de Adina. ¿De dónde viene dicha producción y cómo se encuentra usted en esa tesitura, vocalmente hablando, dentro de dicho personaje? – Sí, es nuestra primera ópera. Hemos pensado en el ‘L’elisir d’amore’, porque es una ópera muy divertida y amena. La hemos ambientado en los años 50, estilo rockabilly y chicas Pin up! La producción es nueva, es nuestra, adaptada de una producción que hizo hace años nuestro director de escena Giulio Ciabatti. Mi papel va fenomenal para mi voz. Lo he cantado mucho en Leipzig, en Jerez (Cádiz) y en Glyndebourne, donde tuve el mayor éxito de mi carrera y del que guardo un recuerdo increíble, porque me llamaron el día anterior para sustituir a una soprano rusa que llevaba seis semanas ensayando y canceló. Al final canté el estreno y me pidieron que me quedara para la segunda función también. Fue una experiencia maravillosa que me aportó otros contratos en ese festival tan prestigioso cual es el de Glyndebourne. – Hablemos del tenor que encarnará el personaje de Nemorino. ¿Qué cualidades de él destacaría? – Gustavo de Gennaro es un tenor argentino afincado en Italia con un futuro muy prometedor. Posee una voz de una gran belleza. Estamos seguros de que va a gustar mucho a nuestro público. – Constituye toda una sorpresa que al reparto de esta ópera se haya incorporado el cantante aragonés Carlos Chausson, considerado actualmente el mejor bajo bufo mundial, para recrear el personaje del Doctor Dulcamara. ¿Ha sido muy difícil contar con él? – La verdad es que no. Carlos, además de ser, efectivamente, uno de los mejores bajos bufos del mundo, es una excelente persona. Yo he trabajado con él y la verdad es que no dudé en llamarlo porque sabía que apoyaría nuestro proyecto. Además, nosotros estamos en coproducción con la Asociación Aragonesa de la Ópera ‘Miguel Fleta’ y se hacen dos funciones en Zaragoza. Aunque parezca increíble, va a ser el debut de Carlos Chausson en su propia ciudad. – ¿Desde que usted dio sus primeros pasos como cantante solista, después de haber pasado por el Orfeón Donostiarra, cree que ahora hay menos o, por contra, más dificultades para abrirse camino en la siempre compleja profesión de cantante de ópera? – Creo que ahora nuestra profesión también está de crisis como las otras. Hoy en día hay muchos cantantes y quizá menos apoyos económicos. Yo, personalmente, no me puedo quejar. Nunca me ha faltado trabajo y sigo teniendo proyectos interesantes. Efectivamente he dado muchos pasos y muchas vueltas desde que estuve en el Orfeón Donostiarra, pero ahora mismo me encuentro en mi mejor momento personal y profesional. – Poner en escena una representación lírica supone muchos esfuerzos, intensas horas de trabajo y, por qué no decirlo, serias incomprensiones. ¿Cómo encuentra usted esta situación en la realidad cultural del País Vasco? – Ahora mismo se piensa que la Cultura es algo prescindible, y creo que ello es una total equivocación. Precisamente cuando la gente está pasando momentos menos gratos, necesita poder pensar en otras cosas, cambiar de aires, evadirse, y para eso está la ópera, por ejemplo. No se entiende que no nos estén apoyando un poco más, cuando una producción de ópera genera mucho trabajo y mueve también la economía. Nosotros, además de contratar a muchísima gente, en total a unas 80-90 personas, colaboramos con estudiantes de Musikene, con el Conservatorio de Música Francisco Escudero y la escuela de actores Musikomedia. Estamos trabajando al máximo con los comercios de San Sebastián, restaurantes, agencias de transporte etc. ¿Esto es lo que hay que hacer en casos de crisis, no? ¿Y dónde están los políticos para apoyar este tipo de iniciativas? – ¿Qué reto se le presenta en San Sebastián dentro de unos días? – Nuestro empeño es hacer calidad en el escenario. Al fin y al cabo, toda la organización es para llegar al día del estreno y ser los mejores en el escenario. Lo que cuenta es la música, el arte. Al público no le interesa especialmente saber quién ni cómo se ha organizado todo esto, sino si le llega al corazón lo que está escuchando y viendo. Ese es nuestro reto, que esta primera ópera de Opus Lírica, ‘L’elisir d’amore’ de Donizetti, llegue a todas las emociones y que la gente sea, al menos durante dos horas, un poco más feliz. EMECÉ