Especial Halloween: música clásica para morirte de miedo

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Halloween es la noche más terrorífica del año. Hordas de hambrientos zombies, elegantes vampiros y toda clase de criaturas de la noche nos abordan cada año en esta fiesta donde los niños y mayores disfrutamos disfrazándonos o viendo películas de terror. Dejando de lado los habituales requiems, Opera World quiere ayudaros a pasar aún más miedo con una selección para Halloween de la música clásica más escalofriante jamás compuesta.

Saint-Saëns- Danse Macabre (Danza macabra)

El título lo dice todo. La Danza macabra es un poema sinfónico del compositor francés Camille Saint-Saëns. Se trata de una obra basada en un poema de Henri Cazalis en el que se describe a la muerte tocando de noche su violín y levantando a los muertos de sus tumbas. El autor elaboró distintas versiones de la obra, incluyendo una canción.

Modest Mussorgsky- Una Noche en el Monte Pelado

La historia de un campesino que presencia un aquelarre en el Monte Pelado, le bastó al compositor ruso para hacer una obra espeluznante. Por si la música y la historia no eran suficientes, la famosa película de Disney Fantasía hizo inmortal esta pieza que se ha ganado, por méritos propios, estar en esta terrorífica lista de música de Halloween.

Liszt- Totentanz

Siguiendo la línea de las danzas de la muerte o danzas macabras, traemos a nuestros lectores esta obra para piano y orquesta de Liszt, que en realidad son unas variaciones sobre la lúgubre melodía del “Dies Irae” gregoriano. Se trata de uno de los temas musicales más usados en la historia de la música pues acompaña a un poema en latín sobre el día del juicio final. Liszt en esta obra combina su consabido virtuosismo con un carácter tétrico gracias al uso de los graves del piano y a su colorista orquestación. Algunas de las últimas obras del compositor húngaro (como La lúgubre góndola) dan tanto o incluso más miedo que su fabuloso Totentanz.

Arnold Schoenberg- “8.- Nacht” (Pierrot Lunaire)

Un tétrico poema dedicado a los murciélagos de la noche que mataron al sol, sirve a Schoenberg para componer esta pieza que da miedo de verdad. El uso del Sprechgesang (canto hablado) le confiere a esta canción del ciclo de poemas de Albert Giraud (en la traducción alemana de Hartleben) un color muy particular y siniestro que no deja indiferente a nadie.

Webber- El Cazador Furtivo (Escena de “la cañada del lobo”)

La que se considera primera ópera romántica alemana, juega en su trama con lo terrenal y sobrenatural, especialmente en esta escena de la cañada del lobo. Demonios, oscuros bosques nocturnos, balas mágicas y encantamientos, son los tenebrosos ingredientes de esta ópera imprescindible.

ELB