Un estupendo Ariodante en el Liceu con William Christie

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Un estupendo Ariodante en el Liceu con William Christie
Un estupendo Ariodante en el Liceu con William Christie

Vuelve William Christie con sus Les Arts Florissants a España para ofrecer esta ópera de Haendel, Se trata de una gira por Europa, en la que hay 3 paradas programadas en España. Además de este concierto en el Liceu, el día 16 recala en el Baluarte de Pamplona para ofrecer su última etapa española el domingo 18 en el Teatro Real. Esta gira ha venido precedida por unas representaciones escénicas en la Staatsoper de Viena y su paso, ya en versión de concierto, por la Philharmonie de París.

Pocas dudas puede haber sobre el hecho de que hoy en día la ópera barroca está de moda y que en ocasiones una representación de ópera barroca se convierte en un auténtico deleite, cuando salta la chispa, fundamentalmente por parte de la dirección musical, ya que no creo que nunca en la historia haya habido tal abundancia de grandes directores barrocos, casi todos ellos con sus orquestas especializadas en este repertorio, algunas de ellas de calidad excelsa.

En este sentido no cabe duda de que con William Christie y su orquesta estamos en las mejores manos posibles para disfrutar de esta ópera barroca. Y así ha sido en esta ocasión, con una versión musical excelente y un buen reparto vocal, especialmente en lo que se refiere a los 3 personajes principales de la ópera.

Que William Christie es uno de los grandes directores barrocos de los últimos años es una obviedad y cada ocasión que tenemos de verle en el podio no hacemos sino

confirmar esta opinión. El domingo pasado tuve ocasión de asistir a un Rinaldo con la dirección de Harry Bicket y sobre su dirección decía que todo estuvo en perfecto orden y controlado, faltando mayores dosis de inspiración. No es éste el caso de William Christie, que tiene todo lo que puede desearse en una ópera barroca, de la que nos ofreció una versión magnífica, con una autoridad y un cuidado excepcionales con músicos y cantantes. Fue además un placer verle en tan buena forma física, sacando un rendimiento espectacular de sus Arts Florissants, una de las mejore orquestas barrocas de la actualidad. La versión ofrecida tuvo bastantes cortes, especialmente toda la música de ballet, pero no solamente ésta.

El reparto vocal fue adecuado, contando con gran desenvoltura en el escenario, no en balde todos ellos, salvo la protagonista, habían actuado en las representaciones de la Staatsoper de Viena. Ninguno de los 7 solistas utilizó partitura en ningún momento de la ópera.

La protagonista Ariodante fue interpretada por la mezzo-soprano británica Kate Lindsey, que tomó el lugar de Sarah Connolly ya en París, mientras que fue esta última quien lo interpretara en la versión escénica de Viena. Kate Lindsey ha sido la clara triunfadora del concierto en lo que se refiere a la parte vocal. La voz es atractiva, destaca en el canto de agilidad y canta con gran expresividad, como lo demostró en la siempre esperada Scherza infida, con la que terminó la primera parte de la ópera. Las únicas pegas que pueden ponerse a su actuación hacen referencia a un volumen vocal un tanto reducido y unos graves un tanto cortos.

La soprano israelí Chen Reiss fue una convincente Ginevra, cantando con gusto y emoción durante toda la ópera. La voz es bella y está bien manejada, ofreciendo lo mejor en su gran escena que cierra el segundo acto de la ópera.

Hay que destacar también la actuación del contratenor francés Christophe Dumaux como el malvado Polinesso. Su voz es más bella que la de otros muchos colegas suyos en esta cuerda y no tiene ningún problema en el canto de agilidades.

Dalinda fue interpretada por la soprano Hila Fahima, que me resultó menos convincente que sus compañeros anteriormente citados. Su voz es excesivamente ligera para el personaje, sin que tampoco su instrumento tenga mucha belleza.

Buena la actuación del tenor Rainer Trost en la parte de Lurcanio, el hermano de Ariodante. Cantó con gusto y desenvoltura.

El Rey de Escocia, el padre de Ginevra, fue interpretado por el bajo alemán Wilhelm Schwinghammer, al que le falta nobleza en su voz para convencer.

El tenor Anthony Gregory completó adecuadamente el reparto en la parte de Odoardo, el consejero del Rey.

El Liceu ofrecía una ocupación de alrededor del 85 % de su aforo. El público aplaudió con fuerza durante y al final del concierto, siendo las mayores ovaciones para William Christie y su orquesta y para Kate Lindsey.

El concierto comenzó con 4 minutos de retraso y tuvo una duración de 2 horas y 59 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 23 minutos. Siete minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 148 euros, costando las butacas de platea entre 78 y 111 euros. La localidad más barata costaba 28 euros.

Jose M. Irurzun