Excelente producción escénica de La Calisto en Madrid

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La Calisto en Madrid, Foto: Javier del Real
La Calisto en Madrid, Foto: Javier del Real

Estas notas corresponden al primero de los dos repartos programados. El resultado ha sido bueno en general, con una excelente producción escénica de David Alden., una dirección musical digna de destacarse y un reparto vocal en línea con el del día anterior.

En la dirección musical hemos contado con la novedad de tener en el foso al director musical del Teatro Real, Ivor Bolton, que es quien se encarga de casi todas las representaciones de esta ópera, como ya hizo anteriormente en esta ópera en Munich. Su dirección me ha parecido digna de ser destacada, mejor incluso que la de Christopher Moulds el día anterior. Su trabajo ha sido muy seguro, digno de alguien que conoce la ópera perfectamente y con buenas dosis de emoción. A sus órdenes estuvo una orquesta formada “ad hoc” para la ocasión y no es la titular del Teatro Real. La orquesta estuvo formada por miembros del Monteverdi Continuo Ensemble, otros de la Orquesta Barroca de Sevilla y dos trompetas de la Orquesta del Teatro Real. El trabajo orquestal fue digno de destacarse.

Esta representación ofrecía el primer reparto o reparto titular, cuya actuación ha estado muy en línea con el del día anterior, siendo perfectamente equiparables uno y otro reparto.

La ninfa Calisto fue interpretada por la soprano británica Louise Alder, que tuvo una buena actuación tanto cantando como actuando. Su volumen vocal no es excesivo, pero aquí corre perfectamente.

Endimione era el contratenor británico Tim Mead, que mostró una voz más atractiva que lo habitual en los cantantes de su cuerda, cantando con gusto y actuando de manera adecuada.

La Calisto en Madrid, Foto: Javier del Real

Buena la actuación de la mezzo soprano italiana Monica Bacelli en la parte de Diana, que ofreció una notable prestación tanto cantando como actuando. Doblaba como Il Destino en el Prólogo.

El barítono italiano Luca Tittoto ofreció una buena actuación en la parte de Giove, mejor que su colega en el segundo reparto. Es un buen intérprete escénicamente.

Mercurio fue interpretado por el barítono Nikolay Borchev, que lo hizo de manera adecuada, aunque no mejor que Borja Quizá en el segundo reparto.

La soprano canadiense Karina Gauvin fue Giunone y mostró su atractiva voz de siempre, aunque a mi parecer queda corta en las notas bajas del personaje y está también algo apretada por arriba. Por el centro no tiene problemas. Dobló como L’Eternitá en el Prólogo.

Pane fue interpretado por el tenor británico Ed Lyon, con voz atractiva y buen intérprete. Más completo que su colega en el segundo reparto.

El tenor Guy de Mey dio vida a Linfea y resultó divertido, aunque me quedo con la interpretación de Francisco Vas el día anterior.

Repitieron sus buenas actuaciones del día anterior el bajo Andrea Mastroni como Silvano y el contratenor Dominique Visse como Satirino, doblando como La Natura en el Prólogo.

El Teatro Real ofrecía una ocupación de alrededor del 85 % de su aforo. El público se mostró cálido en los saludos finales, siendo las mayores ovaciones para Louise Alder, Ivor Bolton y la orquesta.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 50 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 23 minutos, es decir 4 minutos más que el día anterior. Seis minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 219 euros, costando la más barata con visibilidad plena 41 euros.

José M. Irurzun