Excelso Bach en el Teatro Colón de Buenos Aires

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Excelso Bach en el Teatro Colón de Buenos Aires
Excelso Bach en el Teatro Colón de Buenos Aires

El tercer concierto de la temporada 2018 del Mozarteum Argentino nos permitió disfrutar de maravillosas versiones de dos obras maestras nacidas del genio de Johann Sebastian Bach. De la mano de la Gaechinger Cantorey de la Internationale Bachakademie Stuttgart bajo la dirección de Hans-Christoph Rademann, la cantata BWV 21 (“Tuve mucha aflicción” ) y el Magnificat BWV 243 fueron una experiencia musical y espiritual trascendente.

La maravillosa cantata que inició la presentación fue compuesta por el maestro alemán a los 29 años de edad y estrenada en la capilla ducal de Weimarel 17 de junio de 1714. Uno de los más queridos discípulos de Bach, el príncipe heredero de la corte de Sachsen-Weimar, partiría de viaje en busca de la salud perdida. El momento del estreno de esta obra sería el último en que Bach vería a su discípulo con vida y la obra contiene casi una dedicatoria-homenaje al príncipe en lo que sería un viaje sin retorno. Los diferentes números de la cantata, a partir de la sinfonía inicial (parte instrumental con que abre la obra) y prosiguiendo con el coro que le da el nombre a la cantata (Tuve mucha aflicción en mi corazón pero tus consuelos recrean mi alma) fueron vertidos por la Gaechinger Cantorey con un refinamiento, con una variedad de colores, con una técnica musical y, al mismo tiempo, con una expresividad notables. El coro en particular nos brindó una destacable y emocionante versión del segundo número. Los solistas vocales, también de una sensibilidad y compenetración muy notables, nos permitieron adentrarnos en el profundo texto que Salomon Franck, el poeta de la corte de Weimar, creó para esta obra. La comunión entre texto y música hacen de esta obra maestra un altísimo punto que se disfruta enormemente desde lo espiritual y desde lo artístico. Y cuando el grupo musical que lo interpreta (cantantes e instrumentistas) lo hacen con tanto profesionalismo y afecto, mucho más.

El extraordinario Magnificat en Re Mayor, una de las obras más reconocidas de Bach, nos permitió confirmar el nivel del grupo que se presentaba en el Colón.

La obra fue estrenada en su primera versión en el oficio vespertino del día de Navidad de 1723 en Santo Tomás de Leipzig. Bach había comenzado a ejercer sus funciones de director musical de esa iglesia ese mismo año, en el mes de mayo. El texto, íntegramente en latín (a diferencia de la cantata que está en alemán), nos presenta el momento de la visitación de la Virgen María (ya encinta) a su prima Isabel, futura madre de Juan el Bautista, y lo que ella manifiesta en glorificación a Dios que la ha destacado entre todas las mujeres.

La versión que la Gaechinger Cantoreynos presentó es la revisada por Bach en 1732-1735 que contiene el agregado de trompetas y partes extra de flauta.

Un aceitado grupo instrumental y vocal nos permitió apreciar el detallismo del trabajo musical realizado por Rademann, como hemos dicho más arriba, que aúna vistuosismo, expresividad y comunicatividad. Estupendos los solistas (Miriam Feuersinger, soprano; Sophie Harmsen, contralto; Patrick Grahl, tenor; Tomas Berndt, bajo) que se destacaron en las maravillosas arias, especialmente “Et exultavit”, “Quia fecit”, “Deposuit potentes” y la delicadísima joya “Esurientes”.

Si a eso sumamos los comentarios nutridos y de primer nivel de Claudia Guzmán que el programa adjunta, la experiencia es fantástica.

En suma, una noche para el recuerdo que nos confirma la espléndida temporada que el Mozarteum nos está brindando. Bravo.

María Laura Del Pozzo