Éxito incontestable de Simon Boccanegra en Las Palmas

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Simon Boccanegra en Las Palmas
Simon Boccanegra en Las Palmas

Termina la temporada de ACO con un importante éxito, el Simon Boccanegra de Verdi, ópera de madurez, bellísima y con un humanismo inigualable. Ópera olvidada durante mucho tiempo por su compleja historia –entre el prólogo y el resto han pasado más de veinte años lo que dificultaba la comprensión de la historia por un público poco avezado-. Habría que esperar a la producción dirigida por Abbado para su recuperación contemporánea. Hoy ya es bastante habitual en las temporadas de todos los teatros del mundo.

El éxito de Simon Boccanegra en Las Palmas ha sido incontestables, contando con un reparto magnifico digno de cualquier gran teatro. 

Habiendo cancelado Leo Nucci por enfermedad, asumió el rol protagonista Ambrogio Maestri. Extraordinario de medios, con una poderosa voz capaz de una graves sonoros y unos estupendos agudos y un control excepcional de los pianos. Isabel Rey encarnó la Amelia de forma sobresaliente. Está claro que el camino elegido de soprano spinto encaja con su estado vocal actual. La voz ha crecido de forma patente, sus agudos son firmes y mantenidos y posee un control de la respiración magnífico. El tenor Aquiles Machado es todo un lujo. ¡Qué maravilla de color vocal, de fraseo, de musicalidad!. Un tenor verdiano por excelencia de los que ya no existen y recuerda a los grandes de la mitad de pasado siglo. Rubén Amoretti bordó su personaje de Paolo Albiani, rol que le va como anillo al dedo. Un gran bajo a tener muy en cuenta. Giacomo  Prestia, al que le hemos escuchado este papel de Jacopo Fiesto en numerosas ocasiones, es un cantante muy seguro aunque su voz ya no es la que era. Pero sigue siendo un grande. El canario Jeroboám Tejera estuvo a la altura de sus compañeros.

Simon Boccanegra en Las Palmas
Simon Boccanegra en Las Palmas

El coro estuvo magnífico a excepción de las mujeres que tuvieron una entrada fuera de escena algo dislocada.

Ramón Tébar debutaba en Las Palmas. Estamos ante un director fuera de serie, que domina orquesta y escena como pocos. Un verdadero maestro y artista. Mantuvo la tensión en todo momento, consiguiendo unos matices y colores de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria sorprendentes. Su mano izquierda es prodigiosa. Muy atento a las entradas de los cantantes. Un grande al que es necesario ver en los teatros más importantes.

La producción la firmaba Curro Carreres ateniéndose a los tiempos de austeridad. Diseñó un prólogo impecable de escena, luces y movimiento. El resto fue más discutible. Demasiada oscuridad y el vestuario de Claudio Martín resultó demasiado pobre a excepción del de Amelia. Sin embargo consiguió una estupenda combinación de colores en la escena del Consejo. Prácticamente toda la ópera se desarrolla en una caja oscura con diferentes accesos y poco atrezo, aprovechando algún elemento de otra producción firmada por Mario Pontiggia hace unos años. Fuera de lugar el féretro de María pasando cuando el coro grita “Viva Simon!”, así como la muñeca de trapo que saca Fiesco en el prólogo.

El público aplaudió todos los números con especial intensidad después del aria de Aquiles Machado. Al final se oyeron muchos bravos entre los prolongados aplausos.

Francisco García-Rosado