Gran éxito del congreso y la gala dedicados a la bailarina, coreógrafa y maestra Mariemma

176
Mariemma a finales de los años 40 en una coreografía de Escuela Bolera. Fotógrafo: Manuel-Museo Mariemma de Iscar (Valladolid).
Mariemma a finales de los años 40 en una coreografía de Escuela Bolera. Fotógrafo: Manuel-Museo Mariemma de Iscar (Valladolid).

Celebrada la noche del martes 19 en el Teatro de La Zarzuela, la Gala Homenaje en su honor ha servido de gran colofón al Congreso ‘Mariemma y su Tiempo’, disfrutado entre el 16 y el 19 de diciembre en el Conservatorio Superior de Danza de Madrid ‘María de Ávila’ (CSDMA).

Con la dirección de la catedrática de Danza Española y vicedirectora del CSDMA, Rosa Ruiz, el encuentro científico sobre la creación coreográfica, innovadora docencia de la danza e impronta artística de Mariemma (Iscar, Valladolid, 1917-Madrid, 2008) ha servido para sacar a la luz y ordenar muchos de los datos de su vida profesional y su obra.

También, para comprobar que quienes fueron sus discípulos y/o bailarines en su compañía, Mariemma Ballet de España, siguen atesorando las enseñanzas exquisitas recibidas de ella y le guardan un cariño muy especial a quien ha sido un genio de la coreografía. Así lo corroboramos al ver por enésima vez en la Gala su obra maestra, Danza y tronío, creada para el Ballet Nacional de España en 1984, con esas escenas finales entre gitanos y boleros convertidas en emblemas de su orfebrería coreográfica. Fueron sus protagonistas los primeros bailarines Esther Jurado, Inmaculada Salomón, Sergio Bernal y Eduardo Martínez, además de los solistas José Manuel Benítez, María Fernández, Miriam Mendoza y Débora Martínez. Antonio Najarro, director del BNE y de la Gala, debería haber destacado a su gran bailarín estrella, Sergio Bernal, en uno de los papeles más protagonistas. Se comprende que sus dotes para el técnico y virtuoso baile bolero son las mejores de la compañía, pero no debe escatimar el director en dar sitio a quien participa en las mejores galas del mundo de ballet. A Bernal debe “exprimirlo” en el escenario porque siempre será a favor del Ballet Nacional de España.

En el Congreso dedicado a Mariemma, además, se ha profundizado en quien fue una entregada artista que vivió por y para la danza, pasión que compartían y comparten todos los que se educaron con ella. Así lo vimos en los rostros y lo escuchamos en las palabras de algunos de sus bailarines de los años 60, 70 y 80, como su mano derecha y primera figura, Mª Carmen Luzuriaga, los también primeros bailarines Conchita del Mar, José Luis Ponce y Paco Beltrán, o la primera bailarina Antonia Martínez, además de los luego figuras del BNE, Juan Mata y Cristina Hernando, o su compañera solista Lupe Gómez. Esa misma pasión compartieron los maestros que fue incorporando Mariemma desde su llegada a la dirección de la Real Escuela Superior de Arte Dramático y Danza de Madrid (RESADYD), en 1969, ubicada entonces en el Teatro Real. Rosa Ruiz, Antonia Camacho (quien ya estaba en la Escuela), Raquel Lucas, Aurora Pons, Paco Fernández y Carmen Rollán, junto a ella, formaron a varias generaciones de grandes bailarines que han protagonizado y protagonizan la actualidad de danza española de nuestro país.

En el comité científico del Congreso ‘Mariemma y su Tiempo’, y además de Rosa Ruiz y de la directora del CSDMA, Eva López Crevillén, se han integrado también Beatriz Martínez del Fresno, de la Universidad de Oviedo, Victoria Cavia Naya, de la de Valladolid, Rosario Rodríguez Llorens, del Conservatorio Superior de Danza de Valencia y el director del Centro de Documentación de Música y Danza del INAEM, Antonio Alvarez Cañibano, además de los profesores del CSDMA, Elvira Andrés, Guadalupe Mera y Fuensanta Ros. La organización del exclusivo evento, ya que es un hecho único que un congreso se dedique a una figura de la danza española, ha corrido a cargo de la Asociación de Profesores del Conservatorio Superior de Danza ‘María de Ávila’.

Mariemma, Pieza Bolera. Foto: Museo Mariemma de Iscar (Valladolid).
Mariemma, Pieza Bolera. Foto: Museo Mariemma de Iscar (Valladolid).

En la Gala Homenaje a Mariemma se mostraron, además de la señalada, otras coreografías maestras de quien fue nombrada una de las “Siete divinas de la danza” por la UNESCO. Con Fandango (1962), sobre la música dieciochesca de Antonio Soler, se saboreó la geometría espacial de la creadora, en consonancia con su estilización del baile bolero, del que fue gran impulsora y ya lo inculcaba desde sus conciertos en los años cuarenta y cincuenta, continuó en ello con la formación de su compañía en 1955 y prosiguió tras su llegada a la RESADYD. Las tres parejas de Fandango estaban formadas por Elisabet Romagosa, María Valverde y Lucía Martín, junto a Daniel Cabezuelo, Francisco Requena y Javier Polonio.

Andaluza, creada en los años cuarenta sobre la partitura de Manuel de Falla, e interpretada con majestuosidad por la bailarina del Ballet Nacional, Sara Arévalo, ofreció la exquisitez del baile femenino en solitario, mostrando su musicalidad como coreógrafa y la elegancia que siempre dio a sus obras, similar a la que lucía Mariemma en el día a día, siempre con su impecable moño. También ver Bolero 1830, pieza que creó cuando tenía 85 años para el entonces estudiante de danza Eduardo Martínez, hoy primer bailarín del BNE, es volver a subrayar su magisterio en la confección de solos de gran riqueza tanto de movimiento como en la elección de los pasos y la evolución en el espacio, siempre en estilo.

Y lo que fue un descubrimiento para muchos, ha sido el ballet Ibérica, armado sobre Bolero (1928), de Maurice Ravel, ya que desde que se estrenó en 1964 y tras ofrecerlo cuando actuaba con su Ballet de España, no se ha repuesto más que en alguna ocasión en las actuaciones del taller del Real Conservatorio Profesional de Danza ‘Mariemma’, que dirige Mar Mel, y quienes lo han ofrecido en esta Gala. 

Nuestra maestra siempre decía que en toda España, en cualquier pueblo de nuestro país, se bailaba el fandango o la jota, o ambos. Es la prueba de que este país tan diverso tiene un sustrato cultural que lo une. Y con Ibérica lo demuestra. 

Porque con cada nueva entrada del siguiente instrumento en el continuo que es esta obra que Ravel compuso para Ida Rubinstein y coreografió Nijinska en su estreno absoluto, Mariemma da paso a una nueva región de nuestro país, de Ibiza a Asturias, pasando por Lagartera, Caspe o Cataluña, continuando con el bolero y el flamenco, para terminar con el gran ballet español. Es el mejor ejemplo de lo que ella denominaba las cuatro formas de la Danza Española –folklore, escuela bolera, flamenco y estilización- y que, junto con la base de la danza académica universal, ha sido la estructura pedagógica en la que vertió su objetivo para que nuestra danza fuese un arte culto e intelectual.

El 10 de junio de 2018, se cumplen 10 años del fallecimiento de Mariemma. No es osado apuntar desde aquí que sería buen momento para volver a repetir esta Gala Homenaje pues volvería a ser un éxito de público. Ya la tienen armada sus protagonistas, el Ballet Nacional de España, el Conservatorio Superior de Danza de Madrid ‘María de Ávila’ y el Real Conservatorio Profesional de Danza ‘Mariemma’, por lo que sólo tendrían que volver a ensayar unos días antes. Esperemos que el Ministerio de Cultura busque una fecha libre  en el Teatro de La Zarzuela y se pueda volver a disfrutar de la genialidad coreográfica de nuestra gran intelectual de la Danza Española. 

Cristina Marinero