Gran triunfo de Tosca en la Maestranza de Sevilla

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Gran triunfo de Tosca en la Maestranza de Sevilla
Jorge de León. Tosca en la Maestranza de Sevilla

Pedro Halffter dirige con éxito una magnífica producción de Tosca en la Maestranza de Sevilla, en la que brillaron con luz propia las voces de Hui He como Floria Tosca y Jorge de León como Mario Cavaradossi.

La representación de Tosca en la Maestranza de Sevilla suscita siempre expectación, pues se trata de una ópera muy querida y valorada por el público, de la que se han puesto en escena magníficas producciones en el pasado. Por este motivo, quizás su llegada pudo estar precedida de cierto escepticismo, pues las comparaciones son odiosas. Pero pese a todo, esta coproducción de la Maestranza con el Teatro del Liceu de Barcelona arrancó en varias ocasiones el aplauso más efusivo del público, resultado del buen equilibrio entre la calidad de las voces y la originalidad de la escenografía.

Cuando Giacomo Puccini se encaprichó del drama teatral de La Tosca, escrito por el francés Victorien Sardou, posiblemente no fuera consciente de que se acercaba al que sería uno de los títulos más impactantes de su producción tanto por la intensidad de sus personajes como por el realismo y fuerza psicológica de los sucesos narrados. El amor enfermizo, el deseo, los celos, la venganza, el despecho y la muerte (ya sea por asesinato, ejecución o suicidio) son los sentimientos que guían al trío de protagonistas, en una trama que se enmarca en las conjuras políticas y los sentimientos revolucionarios acaecidos en Roma durante las guerras napoleónicas. Quizás este verismo, excesivo a los ojos de algunos contemporáneos del compositor, provocó que la aceptación de la ópera fuese desigual en sus orígenes; pero hoy en día podemos afirmar sin lugar a dudas que estamos ante una de las grandes páginas de la lírica universal.

Para poner en escena este drama amoroso Paco Azorín ha diseñado una escenografía basada en una gran estructura central que se transforma en cada acto para reflejar los diferentes espacios argumentales de la ópera. Así, un gran frontal de altar, con una gran puerta central y la proyección de retratos de santos de Zurbarán en sus hornacinas, simula el interior de la Iglesia de Sant’Andrea della Valle en Roma para el primer acto; éste gira sobe sí para convertirse en su parte trasera en las estancias palaciegas del Palacio Farnesse, ocupado por el barón Scarpia en el segundo acto, y se pliega sobre sí para representar en el tercer acto la terraza del Castillo de Sant’Angelo, la impertérrita fortaleza y cárcel en la que va a parar el condenado a muerte Cavaradossi. Pese a su sobriedad y relativa economía de medios, la propuesta de Azorín resultó muy efectiva, y dotó a la obra de una continuidad y fluidez argumental muy adecuadas para una acción que apenas transcurre en veinticuatro horas de principio a fin.

Escena de Tosca en la Maestranza de Sevilla
Escena de Tosca en la Maestranza de Sevilla

Sin embargo, el gran valor de esta Tosca en la Maestranza fue la elección de unas voces muy acertadas para los distintos papeles. En el rol de Floria Tosca nos encontramos a la soprano china Hui He, que se ha revelado desde su debut en este papel bajo la dirección de Lorin Maazel como una de sus grandes intérpretes, con un timbre y una capacidad expresiva muy oportunos para las exigencias que Puccini dejó escritas. Así, la presencia de la cantante en escena no pasó desapercibida en ningún momento, haciendo de cada una de sus intervenciones un momento de esplendor y belleza lírica. No en vano, su “Vissi d’arte” propició una fogosa ovación del público por su perfección en el canto spinto, muy a propósito dentro de la acción. Fue una Tosca espectacular, llena de fuerza expresiva y riqueza sonora, que elevó a la categoría de sublime la interpretación de Hui He, merecedora de entrar en el parnaso de grandes cantantes, como Renata Tebaldi o Maria Callas, consagradas a este papel.

Igualmente brillante fue la intervención del tenor tinerfeño Jorge de León, que lleva varios años cosechando éxitos y demostrando ser una de las grandes voces de la lírica española en estos momentos. Su entrega total a las exigencias de su papel del pintor revolucionario Mario Cavaradossi fueron igualmente valoradas por el público. Desde su primera intervención con “Recondita armonia” su riqueza de armónicos y su timbre rotundo y brillante fueron reconocidos como idóneos para el papel; la presencia de la voz de Jorge de León en escena fue in crescendo en cada acto, llegando a su clímax expresivo en el aria del tercer acto “E lucevan le stelle”, un emotivo adiós a la vida en el que la expresión y credibilidad del sufrimiento y el anhelo del amor se hicieron patentes en una magnífica interpretación de esta aria tan famosa.

El triángulo dramático se completó con la gran voz del barítono Ambrogio Maestri como el barón Scarpia, un habitual en los teatros europeos cuyo dominio de la escena destaca por encima de todo compañero de reparto. La rotundidad de su timbre y una perfecta articulación puestas al servicio de uno de los grandes villanos de la lírica de todos los tiempos no dejaron indiferente al público, que ovacionó con igual intensidad sus intervenciones.

El elenco se completó con una serie de roles secundarios muy oportuno y equilibrado. Un creíble Cesare Angelotti en la voz del bajo Jeroboam Tejera, un dinámico sacristán encarnado por el barítono Enric Martínez-Castignani y el servil y siempre oportuno Spoletta de Francisco Vas fueron las voces que ofrecieron el necesario contrapunto a la trama de traiciones y sentimientos revolucionarios de los protagonistas. Así mismo, destacó por ser decidido y claro pese a lo breve de su papel de carcelero el barítono Jorge de la Rosa.

Por último, pero no por ello menos importante, hay que destacar la encomiable labor de Pedro Halffter al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y del Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. Una dirección equilibrada, en la que cada motivo melódico se perfilaba con la intensidad justa para resaltar el lirismo de los cantantes, y una presencia continua, tan deseada por Puccini en su partitura, hicieron de su dirección toda una lección magistral de cómo se debe dirigir una Tosca perfecta.

Gonzalo Roldán Herencia