Il Segreto di Sussana/ Pagliacci. Wolf-Ferrari/ Leoncavallo. Las Palmas

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47 Temporada de Opera de Las Palmas. Teatro Pérez Galdós, 23 de marzo de 2014

Comedia y tragedia en un doblete desigual

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Un minuto de silencio en memoria de Adolfo Suárez fue el comienzo del segundo programa de la temporada operística. La tradición del doblete trágico (Cavalleria y Pagliacci) mantiene esta vez la segunda y sustituye la primera por una comedia lírica de arte menor: El secreto de Susana, de Ermanno Wolf-Ferrari, estrenada cuando hervía la  moda verista (1909). El conflicto doméstico nacido de unos celos equívocos es tan ameno y superficial como el libreto y la música, reivindicación de los fumadores reprimidos que transcurre entre las paredes de una vivienda burguesa. Su bandera estética es el realismo y su inspiración, más bien modesta, apenas justifica el esfuerzo de un ensamblaje nada cómodo. Pontiggia crea un interior moderno y decorativo, con regusto “decó” y mueve con desenfado a los tres intépretes.  Una gran oveja centra irónicamente el espacio. La soprano Isabel Rey y el barítono Manuel Lanza están magnìficos, vocal y actoralmente, en las escenas casi dialogadas -recitativos o ariosos- y en las elaboradas sobre el molde de los dúos y arias. El tercer personaje, un bufo mudo que conoce bien las estrategias de la “commedia dell’arte”, es el grancanario Ruben Suárez, tenor lírico-ligero con su carrera de Conservatorio recién concluida.

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El dramón de Leoncavallo, también producto de los celos, es el polo antipodal. Pontiggia idea con mucho saber una escenografía limpia, sin “atrezzo” -la referencia zoológica es aquí el asno, con una gran mariposa sobre el lomo– y da credibilidad al efecto-pueblo en el movimiento, también realista, de los dos coros. Alineado con grandes teatros de la actualidad, consuma la ascesis por eliminación de lo no imprescindible, demostrando un “metier” que hace olvidar el bajo presupuesto. Sorprende el poder dramático de Isabel Rey, su extensión y densidad, su gran fraseo, despuès de una carrera internacional limpiamente construida sobre el repertorio lìrico. Vuelve Lanza a exhibir una voz de timbre lleno y amplia resonación, asi como versatilidad teatral, en los roles del “Prólogo” y ” Silvio”. Despliega toda su belleza la voz de Rubén Pérez en la famosa romanza de “Peppe”. Cumple con suficiencia Lisandro Guinis. Y nos deja perplejos el vozarrón del tenor Roy Cornelius Smith, un “Canio” de fuerza sin variables expresivas, clavando agudos sin problema pero en línea de canto no ya cuestionable, sino inexistente.

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En el foso con la Orquesta Filarmonica de Gran Canaria, el maestro Miquel Ortega resuelve tan bien las alternativas y preciosismos instrumentales de Wolf-Ferrari como el ululante patetismo de Leonvacallo. El coro infantil de la OFGC, que dirige Marcela Garrón, está  estupendo en el doble plano vocal y escénico, El coro adulto de la Opera, bajo la experta mano de Olga Santana, suena ajustado y se mueve con desenvoltura, pero las voces femeninas siguen esperando un redondeo tímbrico que anule la estridencia en las frases agudas y fuertes.


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“El secreto de Susana” de Wolf-Ferrari y “Pagliacci” de Leoncavallo

Directores

Miquel Ortega y Mario Pontiggia

Voces

Isabel Rey, Manuel Lanza, Rubén Perez y Roy Cornelius Smith, con la Orquesta Filarmonica de Gran Canaria , su coro infantil y el Coro de la Opera.

G.García-Alcalde