Imaginativo Don Pasquale en Pamplona con un Carlos Chausson incombustible

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Imaginativo Don Pasquale en Pamplona con un Carlos Chausson incombustible
Foto: Cortesía de Agao

AGAO (Asociación Gayarre Amigos de la Ópera) conmemora el 25o aniversario de su fundación. En el terreno de la ópera lo ha querido hacer con el mismo título y en el mismo teatro donde la asociación echó a andar, es decir con Don Pasquale y en el Teatro Gayarre de Pamplona. En la representación figuran dos artistas que participaron en la mencionada representación de 1990. Me estoy refiriendo al director Miquel Ortega y al protagonista de la ópera, el bajo-barítono aragonés Carlos Chausson. Felicidades a todos ellos, ya que no es fácil cumplir 25 años de vida dedicados a la ópera en unos tiempos particularmente difíciles para la cultura en general y para la ópera en particular.

El Teatro Gayarre de Pamplona no tiene muchas posibilidades escénicas y pocas han sido las ocasiones en que un regista ha salido bien parado de su paso por aquí. Alfonso Romero ha sido el encargado de dar vida a esta representación de Don Pasquale y tengo que decir que ha sabido superar las dificultades que encierra el escenario del Gayarre a base de imaginación. No podemos hablar de una escenografía propiamente dicha en su producción, ya que ha decidido acertadamente prescindir de la misma y conseguir la ambientación de las distintas escenas simplemente con elementos de atrezzo y algunas proyecciones de imágenes, aparte de la ya mencionada imaginación. A esto le acompaña un adecuado colorista vestuario, que no tiene una firma determinada, sino que se trae de la Sastrería Cornejo.

Alfonso Romero lleva la acción a los años 20, con presencia de la música de charlestón incluso durante el intermedio de la ópera. Don Pasquale tiene una barbería, que se transformará después en el beauty salón de Sofronia. En su dirección de escena Alfonso Romero se decanta por incidir en el aspecto bufo de la ópera, lo que puede resultar más o menos apropiado, y que le obliga a ofrecer gags permanentes, unos mejor logrados que otros. Todo ello puede resultar discutible y de gusto dudoso, ya que en cuestión de gustos nadie tiene por qué coincidir. Lo que no se puede negar de ninguna manera es su imaginación y el gran trabajo que ha desarrollado, ya que todos los detalles y todas las escenas han estado muy cuidadas, dentro de su traslado de la acción a los ya mencionados años 20.

Como hace 25 años, volvía a ocupar el podio el catalán Miquel Ortega y su dirección ha sido la habitual en él. La eficacia ha estado en primer plano siempre y ha llevado la obra a buen puerto, aunque uno echa en falta mayor ligereza e inspiración. La Orquesta Sinfónica de Navarra ha ofrecido un sonido mejor en muchas ocasiones. Cumplió con su cometido el Coro Premier Ensemble de AGAO.

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Foto: Cortesía de Agao

Carlos Chausson es toda una institución y una garantía de calidad en estas óperas bufas, que han sido su caballo de batalla durante tantos años. Si hace 25 años fue él el gran triunfador de aquel Don Pasquale, la historia se ha vuelto a repetir ahora. Una vez más, una actuación completa tanto en escena como vocalmente. Me gustaría decir que animo a los componentes del Jurado de los Premios Campoamor a que concedan a Carlos Chausson el premio a toda una carrera, Pocos premios habrán sido tan merecidos como el suyo.

La también aragonesa Ruth Iniesta fue Norina y lo hizo de manera convincente. Mostró una gran desenvoltura escénica y una voz atractiva en el centro, aunque pierde calidad en las notas altas, que resultan más propias de una soubrette.

El pamplonés Jose Luis Sola volvió a repetir su adecuado Ernesto, con su voz de calidad indudable en el centro y su buen gusto cantando, especialmente en la serenata que abre el cuarto acto. Le encontré con la emisión menos franca en las notas más altas que anteriormente.

El barítono polaco Marcin Bronikowski dio vida a Malatesta y lo hizo bien. Sigue manteniendo un centro de calidad, aunque resulta apretado por arriba y tuvo dificultades en los trabalenguas del dúo con Don Pasquale del tercer acto. nJon Arretxe cumplió como Notario.

El Teatro Gayarre ofrecía una entrada que rondaría los 2/3 de su aforo. El público se mostró cálido y no particularmente entusiasmado con los artistas, siendo las mayores ovaciones para Carlos Chausson.

La representación comenzó homenajeando a los que dieron vida a la AGAO hace 25 años, recibiendo unas medallas conmemorativas. Entre los homenajeados estaban también Miquel Ortega y Carlos Chausson, que participaron en aquel Don Pasquale inaugural. La duración de la representación fue de 2 horas y 32 minutos, incluyendo un nintermedio. Duración musical de 1 hora y 58 minutos, excluyendo el bis de la segunda parte del dúo de Don Pasquale y Malatesta. Seis minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 65 euros, costando la entrada más barata 25 euros. Esto es más o meno 1/3 de los que hay que pagar en otros teatros de ópera en España.

Jose M. Irurzun