Interesante programa doble en Bérgamo con Che originali! y Pigmalione

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Che originali! y Pigmalione en Bergamo. Fotos: Rota
Che originali! y Pigmalione en Bergamo. Fotos: Rota

Como todos los años por estas fechas, Bérgamo ofrece el Festival Donizetti, que siempre programa óperas poco representadas del compositor bergamasco. En esta ocasión las óperas son Pigmalione y el Borgomastro di Saardam, a las que se les une, haciendo programa doble con la primera de ellas, la ópera de Johann Simon Mayr Che Originali!, lo que me parece una buena idea, ya que no hay que olvidar que el compositor alemán fue Maestro de Capilla en Bérgamo, el primer profesor de música y preceptor de Donizetti y está enterrado en la Basílica de Bérgamo y precisamente enfrente de su discípulo Donizetti.

Así pues, se inicia mi estancia en Bérgamo con el programa doble formado por esta ópera de Mayr y la primera que compuso Donizetti, Pigmalione. Este año las representaciones se desarrollan en el Teatro Sociale, en la Ciudad Alta, al estar cerrado el Teatro Donizetti.

Che Originali! Es una farsa compuesta por Johann Simon Mayr y estrenada con notable éxito en el Teatro San Benedetto de Venecia en 1798, habiendo sido después representada con distintos títulos en otros teatros de Italia. La trama va sobre los excesos de afición a la música del Barón Febeo, que quiere casar a sus hijas con músicos, lo que da lugar a apariciones del pretendiente de la mayor de ellas, Aristea, con disfraces, consiguiendo al final hacerse pasar por el compositor Semiminima para conseguir su objetivo. La obra está bien construida, contando con profusión de arias, dúos, tríos y concertantes, teniendo casi el inconveniente de su larga duración, ya que se aproxima las dos horas y sin intermedios. Aunque es casi contemporánea de las farsas de Rossini, se queda corta en vivacidad y originalidad con las del compositor de Pésaro.

En Bérgamo se ha ofrecido una producción de Roberto Catalano, que ha querido ofrecer una ligazón entre los dos títulos del programa, con un escenario único en la de Mayr en forma de una sala, donde está presente un clavicémbalo, como no podía ser de otra manera. La producción va por caminos de ofrecer una ópera bufa, contando con un divertido y colorista vestuario de Ilaria Ariemme, mientras la citada escenografía se debe a Emanuele Sinisi. La dirección de actores resulta adecuada y el espectáculo se ve con agrado.

La dirección musical ha estado encomendada a Gianluca Capuano, que ha ofrecido una dirección vivaz y adecuada, llevando la obra con buen ritmo y sacando un correcto partido de la Orquesta dell’Accademia Teatro alla Scala.

El protagonista de la ópera no es otro que el Barón Febeo, auténtico personaje bufo, interpretado con gran soltura aquí por Bruno de Simone, que se convierte en el centro de atención de la escena. Además de ser un gran actor, cumple bien en términos vocales.

Resultó también adecuada la mezzo-soprano Chiara Amarù en la parte de Aristea, como una lírico-ligera, que puede andar muy bien en óperas de Rossini, como El Barbero de Sevilla.

Don Carolino, el pretendiente de Aristea, era el tenor Leonardo Cortellazzi, que ofreció una buena interpretación vocal y escénica. Su voz responde a la de un tenor ligero.

Hay cuatro personajes más que tienen menor importancia, aunque algunos de ellos están mucho tiempo en escena. El criado Biscroma fue interpretado por el barítono Omar Montanari, mejor actor que cantante, ya que su instrumento no tiene gran calidad. Algo parecido se puede decir de la criada Celestina, bien interpretada por Gioia Crepaldi. Donna Rosina, la otra hija de Febeo, era la soprano Angela Nisi, de voz atractiva. Finalmente, Carluccio fue interpretado por Pietro Di Bianco, ofreciendo una voz de poco interés.

El Teatro Sociale estaba prácticamente lleno y el público se mostró cálido con los artitas en los saludos finales, siendo los mayores aplausos para Bruno de Simone.

La representación comenzó con 9 minutos de retraso y tuvo una duración de 1 hora y 44 minutos, sin intermedio. Tres minutos de aplausos.

Che originali! y Pigmalione en Bergamo. Fotos: Rota
Che originali! y Pigmalione en Bergamo. Fotos: Rota

La segunda parte del programa doble ofrecido por el Festival Donizetti era nada menos que la primera ópera compuesta por el bergamasco y que también tiene de alguna manera que ver con su preceptor Johann Simon Mayr.

Como digo, es ésta la primera ópera compuesta por Donizetti, siendo todavía estudiante en Bolonia. La compuso con 19 años en 1816 y parece que la idea era ofrecerla a su maestro Mayr con motivo de la visita de éste a Bolonia. Lo cierto es que la ópera no llegó nunca a representarse en vida de su autor y tuvo su primera representación nada menos que en 1960 y precisamente en Bérgamo.

La ópera está basada en las Metamorfosis de Ovidio y trata de las andanzas del escultor Pigmalión en busca de la perfección, que la alcanza con su obra Galatea, pidiendo a los dioses que le den vida. Musicalmente, anuncia al Donizetti que triunfará en unos años y es un auténtico tour de force para su protagonista, ya que está cantando ininterrumpidamente durante nada menos que 30 minutos, transmitiendo a la audiencia los sentimientos y tribulaciones de Pigmalión.

La producción de Roberto Catalano resulta simple y eficaz, ofreciendo la habitación de Pigmalión, con un espejo por detrás, donde se ve la estatua de Galatea, y un estudio por delante con diversas obras del escultor. Por supuesto, la dirección tiene que estar centrada en el personaje de Pigmalión y la cosa funciona bien.

Nuevamente, la dirección musical estuvo encomendada a Gianluca Capuano, que ofreció una correcta lectura y apoyó bien al protagonista durante su tremendo monólogo. Correcta la Orquesta dell’Accadmia Teatro alla Scala.

El protagonista absoluto es, como digo más arriba, Pigmalión, interpretado por Antonino Siragusa, que superó las dificultades de su larga partitura, entregándose al personaje y ofreciendo una convincente prestación vocal.

En el personaje medio mudo de Galatea estuvo la mezzo-soprano japonesa Aya Wakizono, que ofreció una voz oscura y atractiva en su breve intervención.

El Teatro Sociale ofrecía huecos tras el intermedio, sin duda debidos a la larga duración de Che Originali! Se aplaudió con fuerza a Antonino Siragusa en los saludos finales.

La representación tuvo una duración de34 minutos, de los que 30 son un monólogo del protagonista. Cuatro minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 85 euros, costando 50 euros la más barata. 

José M. Irurzun