Israel Galván presenta «La edad de Oro» y «Sevillanas solteras» en Madrid

OW                Crítica Israel Galván Oro Madrid                               Por Cristina Marinero

En las décadas pasadas, entrevisté mucho a Israel Galván por cada una de sus actuaciones en Madrid, pero siempre por teléfono, ya que se encontraba normalmente de gira por el mundo y las fechas de publicación obligaban a entregar el texto varios días antes de su llegada a la ciudad. Una de las escasas veces que pude hablar en persona con él, largo y tendido, fue en Lyon, en 2016, tras su actuación en la famosa Biennale de la Danse, en su camerino. Había recibido la aclamación del público francés por FLA.CO.MEN y en nuestra conversación surgieron, como no, Vicente Escudero (por su geometría en braceos), y Nijinsky (esa mano con el pulgar en alto, extendida, como en su famoso Fauno), pero también lo personalísimo de su baile, su poética de movimiento tan surrealista, que resulta difícil de extrapolar a una coreografía con más bailarines. 

Y es que Israel Galván es único, por eso. Pensamiento que vuelve recurrente cada vez que asistimos a una nueva actuación suya desde entonces. Quienes ya le conocemos, sabemos lo que nos va a ofrecer y nos preguntamos, a la vez, qué nuevos movimientos dadaístas, anárquicos, ingeniosos o inesperados va a añadir. Los que nunca lo han visto y acuden a la representación llevados por ser flamenco, me encantaría saber cuál es su opinión tras verle. Porque no deja a nadie indiferente.

Un momento de «Sevillanas solteras» / Foto: Ruiz Caro

 

Ahora, ha sido protagonista durante dos fines de semana en Centro Danza Matadero de Madrid. Del 5 al 7 de junio, con la reposición de La edad de oro, montaje que cumple veinte años desde su estreno. Y del 12 al 14, con el estreno de Sevillanas solteras, donde hinca el diente a este baile popular que tiene un hueco importante y curioso en su currículo: desde niño se presentó a concursos de sevillanas, pero no los ganaba porque bailaba a su modo y eso del baile en pareja no era lo suyo.  Además, ofreció un particular montaje para bebés y niños, Bailas, baby?, donde la percusión y diferentes sonidos, junto al elemento que tanto le gusta, el zapato, fueron protagonistas.

En La edad de oro, Galván tiene a su lado a la cantaora y guitarrista María Marín, y al guitarrista Rafael Rodríguez para homenajear a la época clave del flamenco, como dicta su sinopsis, de finales del siglo XIX y principios del XX, donde reside la pureza de este arte. Por supuesto que Israel Galván honra a esa “pureza”, pero desde su visión, desde su autenticidad como bailaor. Porque si algo tiene el flamenco, el baile sobre todo, es que se trata de un acto individual, de expresión personal y los cánones pueden estar en la médula, pero surgir en el cuerpo con otra apariencia y dinámica. Y así es para Galván. Homenajea a los flamencos puros desde su propia pureza, que es como él entiende su baile y como él se expresa a través del movimiento. Crítica Israel Galván Oro Madrid

Esa misma mentalidad, porque este indómito artista no puede entenderse de otra forma, le lleva a tomar las sevillanas desde su lenguaje de movimiento, iconografía y gestos para lanzarlas de otra forma. Sevillanas solteras tiene muchos códigos que entienden quienes cuentan con una más o menos abultada trayectoria viendo danza. Israel Galván empieza por homenajear a la más famosa figura sevillana (y soltera) que es Carmen, la legendaria cigarrera. Y lo hace recuperando el eco de modos y pasos, con su particular humor, del ballet Carmen de Antonio Gades. Porque, como bailaor desde niño (nació en 1973 y con cinco años ya estaba sobre las tablas), hijo de bailaores –José Galván y Eugenia de los Reyes– podemos estar seguros que el estreno tanto de la película de Saura y Gades (1983), como poco después el montaje para teatro de este título ya clásico, es algo que le marcó, como a tantos de esa generación. Y antes de que se considerase ya un clásico de nuestra danza. Crítica Israel Galván Oro Madrid 

Un momento de «Sevillanas solteras» / Foto: Ruiz Caro

Desde ese eco gadesiano, con la voz y guitarra tan apabullantes de esa otra genio que es María Marín, Galván nos lleva por distintos estilos, categorías o inventos de sevillanas que van desde las que hablan de animales, las del Rocío, “las de Gloria Gaynor” o las que denomina “de Lully”, que es su baile “asevillanado” de la Marcha para la ceremonia de los turcos de El burgués gentilhombre, que compuso para Moliere (1670). Y todo, con el añadido de la banda de viento y percusión La Charanga los Sones de Olivares, con uno de sus músicos, además, bailando en pareja (la única vez) con el protagonista. 

Para nuestro artista, todo puede ser “sevillanas” y las sevillanas se pueden bailar como a uno le guste. En realidad, esos son al final sus únicos premisa y mensaje, ser auténtico, expresarse como uno es, abrazarse a su propio ser. Israel Galván. Desde su estreno, en 2005, esta pieza se ha presentado en ciudades españolas y francesas, en el Flamenco Festival de Londres, Sídney, Leipzig, Santiago de Chile y Nueva York, entre otros


Madrid (Centro Danza Matadero), 5 y 12 de junio de 2026. La edad de oro y Sevillanas soltaras

Coreografía: Israel Galván.